domingo, 7 de noviembre de 2021

LA ADVERTENCIA CHILENA


Sebastían Piñera y Nicolás Monckeberg

 
El 3 de noviembre el ministro de Seguridad Aníbal Fernández recibió la visita de dos funcionarios chilenos: el embajador Nicolás Monckeberg y el viceministro del Interior y Seguridad Pública Juan Francisco Galli; quienes seguían específicas directivas del presidente Sebastián Piñera.

Es interesante el modo en que esa reunión ha sido reflejada por Infobae en una nota sin firma, con la posterior difusión de distintos medios. Sugiero a los lectores de La Pluma de la Derecha leer detenidamente esa noticia antes de continuar leyendo este artículo: Argentina y Chile preparan acciones conjuntas para controlar a grupos mapuches que trafican armas y drogas a través de la frontera.

Es interesante y contradictorio que se haya titulado así esa noticia, cuya centralidad está dada por la puesta en la mesa de un informe de Inteligencia chileno sobre el secesionismo mapuche. 

Al respecto es preciso tener presente que entre los servicios de Inteligencia de Argentina y Chile hay una larga historia común de enfrentamiento y cooperación. Muchas veces una y otra cosa a la vez. Tanto así que aún durante la evolución del conflicto del Beagle, cuando las acciones de espionaje uno contra otro eran lo cotidiano, se mantenían hombro a hombro para enfrentar al terrorismo. Esa cooperación apenas se interrumpió cuando el conflicto estuvo a punto de escalar a guerra. Y se recompuso muy rápidamente. Fácil, puede decirse, porque los intereses, por los que enfrentarse o cooperar, estaban claros tanto de un lado como del otro de la Cordillera.

Con el colapso del Sistema de Inteligencia Nacional, provocado por el kirchnerismo en 2014, durante el segundo mandato de Cristina Fernández, Argentina lleva su degradación institucional a un nuevo nivel: la de país donde la toma de decisiones es tan irracional que no tolera servicios de Inteligencia. Un caso de estupidez del que el país no se supo recuperar en el interregno macrista y que se ha agudizado -todavía más- con el gobierno títere de Alberto de la Fernández. 

Compréndase que hacer Inteligencia (el proceso racional que antecede la toma de decisiones) es un atributo de la soberanía. Los países soberanos son los que deciden por sí mismos, y los servicios de Inteligencia hacen a la racionalidad de esas decisiones. Los países que no deciden, que no son soberanos, no necesitan Inteligencia. Los vasallos, las colonias, los esclavos, no deciden. Es suficiente con que obedezcan. 

Hoy Argentina, como de hecho ha dejado de ser un país soberano, no tiene servicios de Inteligencia y la AFI es un triste hazmerreír bajo la intervención de la agente castrista Cristina Caamaño. 

Los chilenos conocen perfectamente el cuadro de situación de la devastada Inteligencia argentina, entre otras cosas porque Cristina Caamaño se encargó delinquiendo de hacer públicas actas de los cuatro años de la AFI durante el gobierno de Mauricio Macri. Y por si eso fuera poco, basta verla a ella para saber que en las oficinas de "La Casa" la Inteligencia ya es apenas un recuerdo. 

También conocen los chilenos que el kirchnerismo es un régimen corrupto servil al castrismo. Y que de este lado de Los Andes somos tan un reino del revés que, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación, se llegó al colmo de denunciar penalmente a vecinos de Bariloche y Villa Mascardi por pedir a las autoridades que pongan fin a los delitos de usurpación. Eso fue con Sabina Fréderic, pero no escapa a los chilenos que el actual ministro Aníbal Fernández ha retaceado colaboración a gobernadores afectados por el terrorismo "mapuche" cosa que refleja la sintonía compacta del kirchnerismo en torno a las mentiras del Caso Maldonado. 

Por si todo eso fuera poco, el embajador argentino en Chile Rafael Bielsa terminó de demostrar a los chilenos que no pueden confiar en el gobierno argentino, siempre proclive a brindar apoyo a terroristas y criminales. 

Los obvios recelos que experimentan los chilenos respecto al gobierno argentino, se agudizan por la complejidad de la propia situación chilena donde el despliegue militar en la Araucanía tiene un contexto político de incertidumbre que, basado en la crisis social que provocó la acción subversiva de la izquierda, combina ahora convención constituyente con elecciones presidenciales. 

Pero en Chile, a pesar de ese cuadro crítico, las instituciones funcionan y todavía hay algo de sentido común en su clase dirigente, lo que no ocurre en Argentina. Porque así como es bueno para la aspiración de proyección geopolítica de Chile que Argentina no tenga fuerza que oponer a sus pretensiones territoriales, también es malo para Chile tener por vecino a un completo desastre. 

Los emisarios de Piñera no ignoran con quienes tratan. Es obvio que para que en forma pública pongan sobre el escritorio del ministro Fernández un informe de Inteligencia, debió llegar antes al escritorio del Presidente Piñera un informe de Inteligencia distinto a ese y que califica como amenaza para la seguridad de Chile la inoperancia del gobierno argentino. Esa inoperancia que podría significar para los terroristas araucanos utilizar el territorio argentino como santuario. Algo que además de obvio, ya cuenta con el antecedente de un caso abortado por la Gendarmería.

Lo que Chile está diciendo es que Argentina no tiene diplomáticos confiables ni servicios de Inteligencia. Por ende no hay modo certero de dialogar cuestiones sensibles de manera reservada y útil. O sea: ya no hay margen para las sutilezas.

La jugada de los chilenos, que el titulo en la nota de Infobae presenta como la preparación de acciones conjuntas es solamente una advertencia unilateral de Chile. Una advertencia a la vista de todo el mundo, para que ningún funcionario argentino mañana pueda hacerse el distraído. Es como si, a la vista de todo el mundo, le dijeran al gobierno kirchnerista: "Ustedes pueden tratar a los argentinos como si fueran subnormales, pero a nosotros no". 

Y esa, aunque duela, es la cruda verdad.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.