sábado, 28 de noviembre de 2020

¿ESTÁ DEMENTE FERNÁNDEZ?

 


SOBRE LA DEMENCIA QUE SUPIMOS CONSEGUIR

Vivir en Argentina se ha ido tornando cada vez más insano, al punto que en el presente obliga a dudar de la propia salud mental. Así nos preguntamos a menudo si lo que nos circunda es realidad o delirio. Usted, yo y cualquier otro argentino 


Aún asumiendo el grado de locura instalado, como si un día todos hubiéramos recibido al unísono un tremendo golpe en la cabeza quedando idiotas, asombra la conducta groseramente desequilibrada de quienes gobiernan; especialmente la de quien hace las veces de Presidente de la Nación. 


LA MENTE DE LOS PRESIDENTES

El médico y periodista Nelson Castro, desde la publicación en 2005 de su libro "Enfermos de poder - La salud de los Presidentes y sus consecuencias", ha intentado trasmitir a la ciudadanía lo que Rosendo Fraga sintetizo como una visión de transparencia e institucionalidad para explicar que el buen funcionamiento institucional requiere la mayor transparencia respecto a la salud del Presidente.

En esa línea, Nelson Castro popularizó alrededor del 2013 el "Síndrome de Hubris" como la "enfermedad del poder" o la "enfermedad de los que creen saberlo todo", un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y deprecio hacia las opiniones de los demás. Diagnosticó que Cristina Kirchner sufría esa afección, y arriesgó un concepto que, hoy, abre unos cuantos interrogantes: "Se cura en el mismo momento que la persona deja el poder"

En 2015 ahondó la cuestión al publicar el libro "Secreto de Estado: La verdad sobre la salud de Cristina Fernández de Kirchner", dando cuenta que los médicos que la han tratado establecieron que su conducta es el producto de cinco elementos: personalidad narcisista, bipolaridad, Síndrome de Hubris, atrofía frontal bilateral y estrés. 

Si Cristina Fernández en dos períodos presidenciales llegó a ser apodada "La Bipolar", Mauricio Macri en sus cuatro años también mostró señales de deterioro mental. En 2019 Nelson Castro, analizando la reacción de Macri ante el resultado de las PASO, subrayó que una de las primeras señales del Síndrome de Hubris es que la persona que está en el poder cree que todo lo que hace lo hace bien y que los demás no lo entienden, considerando evidente que Mauricio Macri lo padecía. 

A poco de dejar la Presidencia, Mauricio Macri reapareció en Enero del 2020 diciendo una frase que tanto confirmaba el diagnóstico de Nelson Castro como probaba su ausencia de atributos para liderar: "Yo les decía a mis funcionarios, cuidado, nos vamos a ir a la mierda y ellos me decían, tranquilo". Nada más patético que un jefe que desplaza su responsabilidad a los subordinados y se desliga del resultado.

Con esos antecedentes, cabe ahora considerar el extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, en versión Fernández.   

En sus 61 años y prendido a la política desde joven, la trayectoria de Alberto Fernández es una suerte de remanido chiste fácil para los buscadores de contradicciones en los archivos. 

Pero si la comparación de los distintos "Albertos" exigía saltar algunos años para gozar de sus contradicciones, desde que fuera ungido presidenciable por Cristina Fernández su incoherencia se ha ido agravando; y en forma vertiginosa desde que fuera adornado con la banda y el bastón presidencial. 

El "presidente" Alberto de la Fernández ya no necesita de años para contradecirse. La muerte de Maradona vino a demostrar que le alcanzan unas pocas horas para pasar de promover un tumulto de populismo necrológico a disponer el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio recomendando el cuidado de la salud.


En su contradicción pública y notoria hay motivo razonable para dudar que esté en condiciones de aptitud mental de desempeñar el rol de Presidente de la Nación. Digo esto reivindicando para los ciudadanos el derecho de manifestar la duda que sólo un peritaje idóneo puede despejar.


PARA EVITAR MALES MAYORES

La Constitución Nacional contempla la posibilidad de destituir al Presidente de la Nación por inhabilidad para el cargo, como sería el caso de quien obra tal cual podría esperarse de un demente: sin noción de tiempo y lugar al mostrarse repentinamente disociado por completo de sus propios y recientes actos. 

Por ese motivo y porque la ya más que dañada vida, honra y fortuna de los argentinos no puede arriesgarse a dañarse todavía más por las decisiones de alguien que no esté en su sano juicio, urge clarificar el estado de salud mental de Alberto de la Fernández. 

La extrema sumisión política de Alberto de la Fernández a Cristina Fernández, algo que plantea un escenario inédito en la historia de los presidentes argentinos, ha popularizado el mote "Albertítere", como si el genérico "títere" no fuera suficiente. 


Se trata de apodos que tienen un significado brutal: alguien desprovisto de toda voluntad, despersonalizado, que es manejado a gusto y placer por otro que le impone su voluntad. La descripción de una relación enferma entre un débil mental y un manipulador. Así se percibe, en gran parte de la sociedad argentina, el vínculo entre los Fernández; incluyendo a muchísimos kirchneristas que celebran así el poder de "La Jefa".

Curiosamente, distintas publicaciones dan cuenta del uso de títeres en el tratamiento de enfermedades mentales, porque les sirven a los pacientes para manifestar y proyectar sus dolencias. Por caso, un hombre con esquizofrenia escribió una obra de teatro en la que el títere representaba su enfermedad y en él estaban las voces que el hombre oía dentro de su cabeza.

Ante esto, cabe preguntarse si la debilidad mental de Alberto de la Fernández es tan grave que en lugar de incurrir él en contradicciones es simplemente el muñeco con el que Cristina Fernández manifiesta y proyecta su bipolaridad. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López


miércoles, 25 de noviembre de 2020

FABIOLA YAÑEZ: ABANDERADA DEL POPULISMO DE LA MISERIA



La otrora República Argentina hoy es simplemente Argentina, porque la República ha caído. 

Para que eso haya ocurrido, fue necesario un largo y orwelliano proceso de alienación que entró con el kirchnerismo en su fase más dura. La desmemoria colectiva y al adoctrinamiento desde el uso faccioso de los recursos del Estado, hizo perder racionalidad a la población y convirtió a la que debía ser "clase dirigente" en casta política.

La alienación de la Argentina es ya tan evidente como en Venezuela. Se exhibe todos los días en las tapas de los diarios, en los absurdos de la agenda política y en el desmoronamiento institucional que representa la derogación de facto de la Constitución Nacional por el golpe de Estado del 19 de Marzo de 2020 dado por el gobierno kirchnerista. 

Porque es tan "Golpe de Estado" destituir por mera fuerza a un gobierno legítimo, como que un gobierno surgido legítimamente cambie arbitrariamente las reglas de juego: El 19 de Marzo del 2020 el kirchnerismo dio un golpe de Estado en la Argentina. Y lo seguiré diciendo, aunque todos callen.

Subsiste, desde luego, un segmento minoritario de la población que conserva algo de racionalidad; pero incluso en ese sector la subversión cultural ha logrado instalar dos ideas que fomentan la pasividad a fin de ganar tiempo para la profundización del proyecto totalitario. 

Esas dos ideas suelen enunciarse así: 

La crisis económica en algún punto obligará al gobierno a tomar medidas racionales. 


No se puede hacer populismo sin plata.

Son dos ideas tan falsas como peligrosas. 

A la primera la desmiente la realidad de Venezuela. Allí la crísis económica estalla a diario sin que obligue al sátrapa castrista Nicolás Maduro a tomar ninguna medida racional. La irracionalidad no sabe de límites.

Ocurre que siendo la lógica comunista que la economía sea absorbida por el Estado, el sentido común que es la lógica del capitalismo no aplica en ningún momento. Por ende, cuando (por ejemplo) los controles de precios fallan, la respuesta no es eliminar esos controles, sino volverlos más duros. 

Así es como Alberto de la Fernández amenaza con aplicar la Ley de Abastecimientos a las empresas que producen materiales para la construcción.

A la segunda la desmiente George Orwell en sus dos más conocidas novelas: "Rebelión en la granja" y "1984". En ellas expone claramente que la fuerza de los relatos impuestos por procesos de desmemoria y adoctrinamiento colectivo puede alterar la percepción de la realidad a extremos de tolerar miseria y opresión revistiéndola de un carácter épico. 

Lo que Orwell explica, es que hay otra creencia equivocada según la cual se supone que todo gobierno quiere y/o le conviene el bienestar del pueblo que gobierna para conservar su poder, cuando en realidad los gobiernos totalitarios sacan provecho y se fortalecen sobre la miseria de sus pueblos, porque en la miseria la capacidad corruptora de administrar las más pequeñas dádivas o prebendas es enorme. 

Otra vez, ahí está Venezuela con la espantosa miseria de su población y la imbecilidad rimbombante en los discursos de Maduro, para entender que el relato populista, que al principio dilapida recursos, una vez afianzado, cuando las conciencias ya han sido doblegadas, no necesita dinero para sostenerse.


Y también está la demostración argentina en la figura de Fabiola Yañez, quien hace las veces de Primera Dama acompañando a quien hace las veces de Presidente de la Nación, en la tercera presidencia de Cristina Fernández. 


Su visita al Chaco para "posibilitar" la perforación de un pozo de agua en el Paraje Pampa Cejas, revela que se empieza haciendo populismo con dinero, repartido a través de jubilaciones, subsidios, curros de derechos humanos y otras variantes de la misma "generosidad" con los fondos del Estado, pero se puede continuar con unos pocos bidones de lavandina. Ello sin importar  que se gaste mucho más que lo invertido en el pozo de agua en la sola logística de movilizarse en avión y helicóptero. 


Y por supuesto sin ningún decoro o noción de dignidad, como lo exhibe (propagando una horrible sensación de "vergüenza que por desgracia no es ajena") la extravagancia ridícula de la que acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", sea la sesión de fotos más bochornosa de la historia política argentina presentando a Fabiola Yañez como la abanderada del populismo de la miseria. Una mala caricatura de Eva Perón que recuerda aquello de las repeticiones farsescas de la historia.


Las dos falsas ideas tratadas en este artículo son peligrosas porque tienden a poner en espera la reacción cívica, esperando que la mera evolución del tiempo detone una situación que despierte la conciencia social para el rescate de la República caída. Y eso no va a ocurrir. La pasividad no hace otra cosa más que afianzar a un gobierno empeñado en hundir al país en la miseria material y moral: El kirchnerismo es un crimen de lesa patria.

"Nosotros no somos cubanos", se decían los venezolanos. 

"Nosotros no somos venezolanos", se decían los argentinos. 

El tiempo por sí no trae soluciones. Sacar a la Argentina de la huella venezolana exige organización política para confrontar al gobierno y la decisión de derrotar al totalitarismo sin dar un paso atrás. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López

sábado, 21 de noviembre de 2020

ENRIQUE MUSSEL: "POR QUÉ SON ARGENTINAS LAS MALVINAS"



La Academia Provincial de Ciencias y Artes de San Isidro ha tenido el acierto del publicar en Agosto de 2020 "POR QUÉ SON ARGENTINAS LAS MALVINAS", del Dr. Enrique Mussel. 

Todo comentario sobre un buen libro busca fomentar su lectura, por lo que aquí me limitaré a señalar cuál es el "gancho" del libro para que los lectores vayan a saciar su curiosidad en él. 

El autor, un espíritu joven que ha sobrepasado ya los 90 años, es abogado (UBA) y se ha desempeñado como diplomático en el Servicio Exterior de la Nación (Secretario de Embajada de Primera Clase), ostenta el grado de Caballero de la Orden de Isabel la Católica lo cual no es más que un diploma sobre su caballerosidad evidente, y forma parte del Ateneo Alberdi de Vicente López, ámbito al que ha iluminado con sus conocimientos históricos. 

Ariel Corbat y Enrique Mussel

En distintas circunstancias Enrique Mussel ha expuesto las razones que fundamentan la reclamación argentina por la soberanía de las Islas Malvinas. Las compendia en forma amena en este libro tan breve como significativo. 
Así, inicia el relato histórico en el atropello inglés de 1833, subrayando algo que suele pasarse por alto: "Gran Bretaña no pretendió 'conquistar' el archipiélago de las Malvinas sino que irrumpió en ellas buscando recuperar una posición que dijo maliciosamente que no había abandonado y unos derechos que dijo que no había perdido". 

Sobre esa base analiza Mussel los antecedentes del caso, cita pues pormenores de la diplomacia europea que iban a ser relevantes sobre la posesión de las Islas Malvinas y que es preciso entender hoy.  

Considera Mussel que "el gran trabajo sobre nuestros derechos a las Malvinas, de gran valor jurídico y documental" es el libro de Julius Goebel: "La pugna por las Islas Malvinas". Goebel lo presentó como tesis doctoral en 1923 en la Universidad de Yale y fue publicado en 1927 por esa alta casa de estudios que ha dado graduados y profesores de la talla de Sherman Kent.

Consecuentemente, el libro "POR QUÉ SON ARGENTINAS LAS MALVINAS" se divide en dos. La primera parte: "Revisión histórica de los conflictos por el control de las Islas Malvinas", que resume tantas exposiciones de Mussel, y una segunda parte: "La pugna por las Malvinas / Falkland", que es la traducción del artículo del profesor W. Michael Reisman, publicado el 1º de Enero de 1983 en la Yale Law Journal, quien denuncia por infundado y malicioso el prólogo con el que había sido nuevamente publicada, en mayo de 1982 durante el transcurso de la guerra, la tesis doctoral del profesor Goebel. Reisman critica duramente al autor del prólogo en cuestión, el profesor de la Universidad de Bristol J.C.J. Metford por considerar chauvinista la cercanía de Goebel con la posición argentina. 

En el artículo de Reisman resultan particularmente interesantes sus observaciones sobre la "Doctrina de la Auto Ayuda", un elemento que contribuye y mucho a interpretar la acción militar ejecutada por la Nación Argentina el 2 de Abril de 1982.
Finalmente, y siendo que el objetivo de esta entrada del blog es despertar entusiasmo por la lectura del libro "POR QUÉ SON ARGENTINAS LAS MALVINAS", cierro diciendo que merece especial atención la posición de Mussel respecto a qué se debería conmemorar el 10 de Junio. 



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López