jueves, 26 de marzo de 2020

TIGRE MC LAREN EN CUARENTENA: LA DECISIÓN


A Tigre Mc Laren el aislamiento social preventivo y obligatorio impuesto a consecuencia del coronavirus lo sorprendió aislado por  voluntad propia. Y mucho de despiste.

Es un tipo solitario de costumbres frugales. Casi un asceta antisocial y sin proponérselo. Su soledad se agudiza pasándole desapercibida cuando algún encargo de trabajo requiere toda su atención. Y así estaba en su atelier, a puertas cerradas, dedicando hasta el último segundo de cada hora para que su obra sea perfecta. Incluso dormido, en las pocas horas de sueño al derrumbarse doblegado por la fatiga, su mente seguía trabajando. Conoce, claro, que la perfección es la ilusión de un ideal inalcanzable, pero es esa quimera la que empuja al artista y lo encapsula del mundo. La inspiración le había caído encima justo cuando estaba trabajando, el mejor momento para un torbellino creativo.  


En ello no faltó ocasión en que prendiera la radio o la televisión para acompañar alguna comida, un puñado de arroz las más de las veces, así escuchó algo sobre una pandemia. Escuchó algo, pero no oyó nada, ni le dio ninguna importancia. No podía. Una extrema y particular sensibilidad por algo puede volvernos insensibles a muchas otras cosas. En ese frenesí laboral el único pesar que trae a Tigre la idea de la muerte, si fuera el caso que se detuviera en ella, sería dejar esa obra inconclusa. 

Cuando recibió el encargo le resultó muy trabajoso bosquejar el proyecto para satisfacer al cliente, percibía que no lograba visualizar la imaginación del otro y lo que se esperaba de él. Era un reto agobiante buscarle la vuelta descartando un garabato tras otro. Podía, desde luego, sencillamente hacer un producto y darse por cumplido, pero la veleidad de su conciencia no se lo permitía. ¿Qué gracia tiene hacer algo frente a lo que cualquier otro pudiera pasar indiferente? Aunque estuviera bien no lo estaría. Debía ser mejor que suficiente, debía proclamar excelencia. 

La empresa no quiere un simple adorno para que luzca bonito el hall de su edificio. Busca dejar en claro, a todo el que pise esas baldosas, ni más ni menos que la fuerza motivadora de la visión por la que existe. Una escultura que impacte por su significado. Y fue reparar en un detalle de la vida del fundador lo que abrió la creatividad de Tigre Mc Laren. Más aún, el entendimiento de esa personalidad lo catapultó al pico de su propia capacidad. Desde ese simple detalle. 

El hombre sabía decidir respetando la suerte. Cuando las cosas se dan bien, se requiere grandeza y la modestia de una cabeza a la que no se suben humos para respetar el azar sin acobardarse.

Al instante en que captó el detalle, la creatividad de Tigre Mc Laren se disparó por el recuerdo de otra historia, una que solía repetir el viejo Falverd para enseñar que todos, en última instancia, dependemos de la suerte. 

Decía Falverd que el mejor analista de Inteligencia en la historia de la SIDE estaba ya pensando en su retiro cuando tuvo la misión más trascendente de su vida: alguien con muchísimo poder iba a tomar en siete días y a miles de kilómetros del país una decisión que, por afectar intereses nacionales, era preciso conocer con no menos de seis horas de anticipación.  

Era una decisión simple entre dos opciones, tal o cual, pero con tantas derivaciones políticas y económicas que los riesgos y beneficios de una u otra cruzaban las variables de tal modo que, al fin de cuentas, los intereses afectados quedaban empatados y dependían de una elección puramente personal. Ergo, había que ser ese fulano importante a miles de kilómetros de distancia para tener alguna chance de saber por cual se inclinaría. 

Al analista lo apodaban "Saporiti", porque además de ser muy parecido al personaje del Inspector Saporiti, aquel detective privado de comedia (uno de los hitos imborrables del cine argentino) que interpretaba Ramón Garay, tenía el muy bien ganado prestigio de ser tan infalible como el mejor analista de Inteligencia puede serlo.

Ni bien recibió la orden, Saporiti formó un grupo de tareas y con la pulcritud profesional de siempre se fue reuniendo información para el consiguiente análisis. Las comunicaciones no tenían entonces la inmediatez del hoy, pero aún con tanta distancia por medio logró discernir el rol de los distintos lobbys y sus reales posibilidades de afectar la decisión. Al correr de los días comenzó a ser evidente que la encrucijada se iba a resolver por el "factor biográfico", por lo que mientras el equipo trabajaba en los otros factores Saporiti y el más joven de los analistas se abocaron descifrar el enigma del hombre con el poder de decisión. Saporiti, que era extremadamente formal, veía el aro en la oreja de ese joven -cosa inadmisible en sus inicios- como un síntoma de que su tiempo se iba, y en alguna medida sentía que el recambio era tan inevitable como necesario conservar el espíritu de La Casa. Si a alguien debía trasmitir su experiencia y conocimientos, era a él. 

A medida que el plazo se acortaba la cadena de mandos acentuaba la presión. Nombramientos diplomáticos y estrategias de negociación debían definirse antes, aunque fuera un minuto antes. Porque la ventaja que podía sacar el país de la situación dependía de no mostrarse reaccionando con resignación o desesperación sobre hechos consumados. 

¿Qué era importante para ese hombre? ¿Cómo tomaba sus decisiones? ¿Qué consideraba sacrificable y qué no? ¿Quién lo influía? ¿Cuáles cosas lo emocionaban? ¿Era más cerebral que sentimental? ¿En qué creía? ¿Qué aborrecía? Esas y mil preguntas se venía haciendo Saporiti, respondiendo algunas y especulando la respuesta de otras. Pero nada, absolutamente nada, rompía la irritante paridad de la opción. 

Entre todas las órdenes de requerimientos que impartió Saporiti hubo una que sorprendió al joven analista: recolectar fotos del objetivo de diarios, revistas y libros. Algunas llegaron por fax, borrosas, enviadas por agentes en el exterior. De todas ellas, una llamó tanto la atención de Saporiti que se comunicó con el agente en el extranjero para pedirle precisiones.


- ¿La foto que usted tiene ahí es nítida?
- Sí Señor. 
- ¿Qué es exactamente lo que el causante tiene en su mano? 
- Una moneda. 
- ¿Puede decirme qué clase de moneda? 
- Parece un mexicano de oro. 

Al colgar el teléfono, llevó la vista al joven y sentenció. 

- Estamos jodidos. Muy. Voy a casa para darme una ducha y vuelvo. 

Cuando faltaban horas para la culminación del plazo la inquietud en la línea jerárquica de la SIDE era una presión enorme sobre los hombros del analista. Todos en su equipo estaban de acuerdo que era imposible predecir con certeza cuál sería la decisión, porque para el caso 50% era la mitad nada. 

Y en medio de semejante clima de fracaso, Saporiti en lugar de sentarse a redactar el parte final se ajustó la corbata, se puso el saco y llevando bajo el brazo la carpeta con los últimos informes recibidos dejó la oficina. 

- Estoy en Los Leones, -dijo- que nadie me moleste hasta que sea la hora. 

Al rato el teléfono comenzó a sonar, una y otra vez. En el equipo se turnaban para atender y ganar tiempo con excusas. Hasta que dejó de sonar. El silencio significaba que el Señor 5 ya sabía dónde estaba Saporiti.  Sentado en el café Los Leones, en la esquina de Alem y Mitre, teniendo abierta sobre su mesa una carpeta con material calificado de estrictamente secreto y confidencial, un vaso de whisky a medio tomar y la mirada distante, como queriendo ver a miles de kilómetros de Buenos Aires. Se sabe, hay días para romper las reglas. 

Le tocó al joven ir a buscarlo sobre el final del plazo. Y fue así que ese novato hombre SIDE vio el preciso momento en que el otro cruzó la línea de la leyenda. Ingresando al café sus miradas se conectaron. Saporiti hizo todo lo que siguió con una gracia exquisita. Vaciar de un trago el vaso y devolverlo a la mesa. Llevar esa misma mano, la diestra, al bolsillo del pañuelo en el saco retirando entre el índice y el mayor un mexicano de oro, apretarlo en el puño, pasarlo entre los dedos y en el armónico movimiento del brazo lanzarlo con el pulgar dando vueltas hacia arriba. La moneda dorada resplandecía en cada vuelta. Comenzó a bajar cuando cerró el puño y la recibió sobre el dorso abarajándola con la otra mano. Volvió a ver a los ojos del joven, que ya estaba frente a él.


Al viejo Falverd le gustaba creer que en ese mismo momento, en la más absoluta soledad de una oficina que ningún lobbysta logró infiltrar, otro caballero descubría sobre el dorso de su mano la  misma Victoria Alada que le dio el acierto al último parte del mejor analista de Inteligencia en la historia de la SIDE. 

Ahora, mientras recuerda el gusto del viejo Falverd por aquella historia, Tigre Mc Laren, que supo apreciar el amor por la numismática del fundador de la empresa, está a punto de terminar su obra emplazando en medio la réplica de la moneda más importante que supo aquel atesorar. Pero lo que aún no decide es ¿de qué lado? ¿Cara o ceca? ¿Cómo saber cuál concreta la perfección?

La puntada final que cerrará su obra quedó fuera del torbellino creativo que le dictó todo lo demás. Y al bajarse de ahí empieza a cobrar realidad del alrededor. Apenas un asomo a lo que está pasando lo lleva a preguntarse cuántas monedas estarán dando vueltas por el aire en este preciso momento. Sorprendido cambia de un canal a otro viendo que el mundo sigue girando, igual que si fuera otra de esas tantas monedas que por no conocer su destino no quieren detenerse. Se acerca a la ventana y no ve a nadie en la calle. Nadie. Mira el reloj y se dice que a esa hora siempre pasa gente. Y ni siquiera un pájaro atina a pasar ahora. Empieza a preocuparse por sus afectos y amigos, que lo son aunque no les dedique el tiempo que merecen. Así siente que debe buscar comunicarse con los demás, ver si puede ayudar en algo, ser útil. Pero antes de encontrar el teléfono ve la escultura incompleta y esa imagen de lo inconcluso lo aterra como no podría hacerlo nada de lo que pasa en el mundo. 

Así que se para nuevamente frente a su creación, asimila lo que sucede fuera y logra discernir que ni cara ni ceca la pueden hacer perfecta. Iluminado, pone manos a la obra y emplaza la moneda de tal modo que pueda girar cada vez que alguien la toque. Porque todos, en última instancia, por mucho que hagamos las cosas del modo que deben hacerse, dependemos de una pizca de suerte. 

Luego Tigre Mc Laren descansa. Su obra está completa. La ilusión de la perfección durará tanto como demore en encontrarle el más simple "pero" que pase por defecto. Y otra vez descubre que el mundo sigue dando vueltas, mareado como siempre. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

sábado, 21 de marzo de 2020

EL DÍA DESPUÉS



EL DÍA DESPUÉS

Me verás.
Será difícil creerlo ahí.
Pero aun sabiendo que caí,
me verás.

Será al tiempo del reencuentro,
con la impresión de un fogonazo
en cada roce de mejillas
donde el beso hace al abrazo,
por las lágrimas al hombro
o las risas compartidas
de las cosas más sencillas.
Me verás tal cual te cuento.
Y tal vez, para tu asombro,
en la flor entre el escombro
a la que mece suave el viento,
impertinente igual que siempre,
como la vida ante la muerte.

Me verás.
Será difícil creerlo ahí.
Pero aun sabiendo que caí,
me verás.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López.
21 de Marzo de 2020, 03:43 hs.

miércoles, 18 de marzo de 2020

¿A QUÉ LE TEME EL PERIODISMO?


En cualquier tiempo y lugar los países responden a los desafíos que se les plantean con la realidad de su presente y la historia a cuestas. 

No esperemos de la noche a la mañana vernos convertidos en ciudadanos racionales y civilizados cuando hace décadas que no lo somos.


Mientras su jefa directa está en Cuba recibiendo instrucciones del mando comunista, el "Presi Beto" está encendido. Nunca le encontró la perilla de encendido a la economía. Tampoco supo nunca dónde corno estaba. Pero él sabe, como que forma parte de un gobierno de científicos, la importancia de llevar alegría a los hogares en tiempo de cuarentena y mantener unidas a las familias alrededor de la televisión. Por eso quiere -y merece- estar en versión animada en un programa de medianoche al estilo "Después de hora". Aquel imborrable hito de la pantalla chica que era conducido por Daniel Hadad, secundado por Antonio Laje y Eduardo Feinmann. 


Allí, durante el gobierno de la Alianza, celebrando cada alza del riesgo país y el descalabro creciente, hizo su rutilante aparición el bujo del Presidente Fernando De la Rúa, el "Presi De la Rúa". 

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", la corrección política constantemente adoctrinada haya hecho de los más jóvenes unos idiotas sin sentido del humor que, con la autocensura impuesta, se horrorizan por cualquiera de las cosas que deberían hacerlos reír. Pero que eso mismo impere en el periodismo es, además de estúpido, cobarde. Hay que reírse de este gobierno y de todo lo que representa. Hay que reírse del kirchnerismo, por ser un fraude en sí mismo. 

¿Cómo puede ser que ningún productor de televisión haga saltar el rating a las nubes con un formato de éxito probado? Con el Riesgo país arriba de 4000 puntos ningún periodista de televisión tiene el dibujito animado de un "Presi Beto" para vapulearlo como se merece... 

¿Temerán que los llamen "golpistas"? De la Rúa no cayó por ser ridiculizado en el programa de Tinelli o en la mesa de Después de Hora, cayó porque daba razones para ridiculizarlo desde su falta de convicciones y su entorno de incompetentes. Cayó porque no tuvo el coraje de respaldar a Ricardo López Murphy cuando planteó un ajuste, planteo que sigue siendo necesario hoy aunque la palabra "ajuste" haya sido borrada del diccionario de la política. Cayó porque no supo liderar a la Nación cuando la Nación necesitaba un Presidente. 

Convengamos, a pesar de lo que vino después, que Fernando De la Rúa se merecía aquellas mofas por tibio e irresoluto. Y no menos, por títere y mediocre, se merece Alberto de la Fernández; el chanta que hace las veces de presidente obedeciendo a la Fernández. 

De hecho, Alberto de la Fernández no es muy distinto; incluso es moralmente peor. Sobran razones para ridiculizarlo. Si los medios masivos de comunicación no hacen mofa de sus rasgos caricaturescos es porque los hilos dirigiendo al muñeco llevan a la mano del titiretero, entonces cualquiera diría que los gerentes de televisión, como muchos otros, tomaron nota cuando Cristina Fernández, la dueña del títere, dijo: "Sólo hay que tenerle temor a Dios y a mi un poquito". Y temen, pero no un poquito. Mucho. 

Desde luego la casta política que mal gobierna la Argentina hace décadas no inventó el Covid-19, pero sí es responsable por todos los males que agudizó adrede en su afán mezquino de asegurar  y eternizar sus privilegios. Y son todos esos males los que hacen del coronavirus una amenaza todavía mayor. Por lo tanto, el gobierno en esta crisis tomará medidas con distinto nivel de acierto, pero ni aún acertando en todo podrá revertir en pocos días, semanas o meses largos años de daño institucional, degradación cultural y miseria intelectual. Eso es lo que la casta política logró, algo que ni siquiera ahora tiene interés en deshacer porque, habituada a su condición privilegiada, creen que esto no los afectará; más aún: esperan sacar provecho. Así de miserables son. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha. 
Estado Libre Asociado de Vicente López.








martes, 17 de marzo de 2020

EL "PRESI BETO" Y EL RIESGO PAÍS


El "Presi Beto" ya tiene los puntos para llegar a la TV!!!

Muy pronto con Antonio Laje.


¿No sería lindo que esta humorada termine siendo real? Al fin y al cabo, si lo padecemos lo menos que merecemos recibir a cambio son algunas risas...

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López



domingo, 1 de marzo de 2020

ALBERTO DE LA FERNÁNDEZ, SEPULTURERO DEL PERONISMO.





El discurso orwelliano que leyó Alberto de la Fernández en el Congreso de la Nación, el 1º de Marzo de 2020, bien podría oficiar como certificado de sepultura del peronismo emitido por el comunismo.

Impresiona mucho que Alberto de la Fernández autoproclame integrar un "gobierno de científicos" y en el mismo discurso promueva el aborto indiscriminado argumentando que es cosa de un único cuerpo.

Así, el autoproclamado "gobierno de científicos" no es capaz de distinguir un cuerpo de otro y desconociendo el comienzo de la vida desde la concepción propone el aborto indiscriminado, para que un "Estado presente" -comunista- suprima la consecuente responsabilidad de los propios actos que hace a la libertad individual.

Estos "científicos" desconocen las pruebas de ADN, por lo que el Beto de la Fernández al decir que integra un "gobierno de científicos", omite mencionar que eso es real en los términos de Marx y Engels como fundadores del "comunismo científico" profundizado por Lenin. 

Un gobierno enrolado en el "comunismo científico", debió decir.

De allí que no haya dicho ni una palabra en el discurso que vaya en la dirección de un ajuste estructural y reforma funcional del Estado. Al contrario, en la sanata "Estado presente" se anunció más Estado, que son más cargos para la casta política; esa que se privilegia en nombre de los necesitados.

Con la cultura del trabajo liquidada bajo el clientelismo asistencial, la promesa de repartir lo ajeno a través de la tarjeta alimentar y diversos planes sociales hunde ya sus codos en los bolsillos de los pocos que generan riqueza, en especial al campo, pretendiendo emular desde la impronta anticapitalista y de lucha de clases la justicia de Robin Hood. 

No se asiste a los pobres para salir de la pobreza, se asiste a la pobreza para conservarla e incrementarla como el sembradío del que la casta política cosecha sus privilegios.  

En relación a los temas que sigo con mayor interés, seguridad e Inteligencia, el discurso presidencial también fue relato y daño para la República. En materia de Inteligencia el Beto de la Fernández larga humo y un DNU. Su gobierno no requiere otra Inteligencia que la que aporten los cubanos.

Dice querer poner fin a los "sótanos de la democracia" y dispara otro Decreto de Necesidad y Urgencia. ¿Para qué debatir en el Congreso?

La Bicameral de Inteligencia, bien gracias. Pintada como siempre.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López