jueves, 29 de agosto de 2019

UN LADRILLO DE CINCO LADOS, MOLESTE A QUIEN MOLESTE


Y la peor palabra es la que no
la que no se dice.
Pactar con el silencio
cuando debemos gritar 
nos hace cobardes. 
Afuera ya está lloviendo.

Loquillo (Antes de la lluvia)




Hace algunos días me estoy interrogando seriamente si debo publicar mis opiniones conforme a lo que pienso o llamarme a silencio. 

Una rara disyuntiva para quien proclamándose "La Pluma de la Derecha" jamás ha pactado con la comodidad, acaso -hermosa palabra la palabra "acaso"- porque en esta pared soy ese ladrillo de cinco lados del que cantaba Orion's, "que no cabe en ningún hueco y no queda en ningún costado". 

Durante el kirchnerismo recibí advertencias, amenazas y agresiones varias, algunas las ignoré por restarles entidad, las demás las enfrenté y nunca retrocedí, mantuve desde LA PLUMA DE LA DERECHA mi posición en la resistencia republicana y me jacto por ello de tener algún coraje cívico.

Sitios afines, como Prensa Republicana, reproducían mis artículos en las redes, y gracias a que muchos los hicieron circular alcanzó el blog, sin ser nunca un medio masivo, una muy interesante y sorprendente difusión de impacto específico.

En algún momento comencé a escribir en INFOBAE, que ciertamente ofrecía la oportunidad de llegar a un público mayor. Noté la diferencia de repercusión inmediatamente y estaba contento con ello. Pero en el 2013 INFOBAE se negó a publicar la nota titulada LUIS D'ELIA, ESE IDIOTA CON GANAS, en ese momento no tuve algo como la duda que experimento hoy, sencillamente no podía permitir que con su censura me arrearan a la autocensura, que es el colmo de la cobardía intelectual, y no estando dispuesto a escribir con límites ajenos, porque NO BORRO CON EL CODO LO QUE ESCRIBO CON LA MANO dejé de publicar en INFOBAE.

Mantuve mi libertad de expresión continuando con este blog, sin que mi conciencia debiera amoldarse a ningún condicionamiento que no fuera mi propia ética y el Derecho como único límite.

Con la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia fui convocado a la gestión e intenté contribuir a ese cambio con la misma convicción. Y fue por honrar esas convicciones que planté renuncia advirtiendo en ella que "percibo más continuidad que cambio".

Soy el único agente de Inteligencia que hizo públicas dos renuncias al Sistema de Inteligencia Nacional, en ambos casos por defender convicciones políticas, éticas y profesionales, la primera vez a la SIDE en 2012 (ver ADIÓS A LA SIDE) y la segunda vez a la DNIC en 2017 (ver MI RENUNCIA A LA MINISTRO DE SEGURIDAD).

Si todo ciudadano tiene el derecho y el deber de mantener una postura crítica hacia los gobiernos de turno, sin ninguna falsa modestia me considero dueño de una particular autoridad para criticar al actual gobierno.

Este gobierno nunca escuchó a ninguno de los que tempranamente le marcamos que el rumbo, la velocidad y el estilo de manejo era equivocado, y como era previsible chocaron el bondi; pero al menos no cayeron en esa indignidad de amenazas y agresiones a la que eran afectos los funcionarios del régimen.

Sin embargo, como un fenómeno derivado de la falta de batalla cultural para contrarrestar el proceso de desmemoria colectiva y adoctrinamiento para el control social que impuso el kirchnerismo, en los últimos tiempos la inercia del régimen no combatido está logrando lo más temido: imponer la lógica amigo/enemigo en quienes no son kirchneristas.

Es triste, para quien esto escribe, comprobar que en lo que parece ser el final del gobierno de Mauricio Macri sus partidarios se fanaticen y muestren tan intolerantes como desde antaño lo son los kirchneristas. La falta de sentido crítico, que bastardea a la lealtad con las formas de la obsecuencia, hace que cualquier análisis del escenario político que muestre en lo adverso del panorama los errores del gobierno sea descalificado en forma subjetiva, suponiendo conspiraciones imposibles y traiciones que no son tales. 

Esa irracionalidad, mezcla rara de soberbia y miedo, es lo que me hace dudar sobre si sea constructivo publicar mis opiniones, por lo menos de aquí hasta que pasen las elecciones. Bartolomé Mitre entendía que cuando todo el mundo está equivocado todo el mundo tiene razón, lo cual es como aceptar el caos de las crisis resignándose a la estupidez, hasta que pase o se agote. Don Bartolo sabía. Por eso consideré la alternativa de suspender escritos de tono político en mis blogs y volver puramente técnico el perfil de mi columna "Claves de la Seguridad" que todos los martes publica el diario La Prensa. Un absurdo, claro, porque no se puede hacer periodismo especializado en seguridad marginando consideraciones políticas. Por definición es inaceptable.

Lo analicé y quise convencerme que eso no era una concesión a la censura sino una tregua ante los ánimos caldeados. Sería cómodo borrarse y no serviría en ningún caso a conservar la amistad; porque no existe la amistad basada en hipocresías. En esto vale la frase de Leandro Alem: "que se rompa, pero que no se doble". 

Por lo tanto seguiré escribiendo, sin entrar en polémicas por subjetividades, sin prestar atención a quienes se sienten ofendidos porque no escribo lo que les gustaría que escriba, y dejando pasar agravios que atribuyo al momento de histeria colectiva antes que a sentimientos reales. 

Y es que, justamente en momentos como este, debo ser consecuente con la consigna que sostiene mi pluma, la misma que me hace valorar el debate y honrar el disenso: 

"Quiero que mis convicciones sigan siendo auténticas, que sean puestas a prueba por las razones del otro y por las dudas propias. Ayudémonos a pensar".

Pensar con claridad es vencer al miedo, muchos se dejan doblegar por el miedo al retorno del kirchnerismo sin comprender que, ante esa eventualidad, quienes tengan miedo hoy no mostrarán coraje mañana. Y el coraje, que enseña Jorge Luis Borges siempre es mejor, será necesario. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha. 
Estado Libre Asociado de Vicente López.