jueves, 15 de noviembre de 2018

GROSERO PAPELÓN DE PATRICIA BULLRICH


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Me resulta inevitable ver a los británicos como enemigos, lo cual no impide reconocerlos poseedores de notables virtudes. Por ejemplo: son desde siempre buenos guerreros y muy hábiles diplomáticos, por eso cuentan con excelentes servicios de Inteligencia. Sus espías pisaban el Río de la Plata cuando todavía no nos decíamos argentinos. 

La excelencia, por cierto, no los hace infalibles ni invulnerables. Nadie lo es. Simplemente provoca que se los respete. Nadie, con un mínimo de formación profesional y sentido de la responsabilidad, se toma a la ligera un informe basado en fuentes de Inteligencia británicas. 

El 7 de Noviembre de 2018, el Foreign Office advirtió: "Es muy probable que los terroristas intenten llevar a cabo ataques en Argentina. Los ataques pueden ser indiscriminados, incluso en lugares frecuentados por expatriados y viajeros extranjeros".

El 12 de Noviembre, en conferencia de prensa, la ministro de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, declaró: “Creemos que no hay razones para un cambio de estatus en la situación de la Argentina en relación a posibles atentados terroristas, tal cual advirtió en este aviso el Reino Unido, y espero que en los próximos días esto cambie”.

Y el 14 de Noviembre llegó el sopapo en la nuca de la ministro cuando hablaron los hechos, dos a falta de uno: 

- Estalló un artefacto explosivo en el cementerio de Recoleta mientras una anarquista, que resultó herida, intentaba colocarlo para atentar contra el mausoleo de Ramón L. Falcón. 
- Fue detenido otro anarquista cuando intentaba colocar una bomba frente a la casa del Juez Federal Claudio Bonadío. 

Obsérvese con qué precisión encajan los atentados acaecidos en los términos del aviso británico. Felicitaciones de mi parte al analista que lo escribió, y tirón de orejas a la ministro argentina que desde su asunción al cargo mantiene acéfala la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC). 

Este grosero papelón es producto del voluntarismo que la ministro Bullrich le imprime a su gestión.  

No supo leer la advertencia británica porque no recibe habitualmente en su escritorio informes de Inteligencia, desconoce entonces los términos duros en que se redactan. De ahí su ridícula reacción, comprometiendo a todo el gobierno en el sin sentido de pedir a los británicos que cambien su evaluación...

Lo peor del caso es que ella seguirá igual, secundada por el incalificable Gerardo Milman y prefiriendo ser asesorada por la obsecuencia antes que el profesionalismo. 

Demuestra, a esta altura, que no hay peor sordo que el que no quiere oír.  


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López