jueves, 26 de abril de 2018

HEREDARÁS EL CARGO, HIJO DE LA AFIP



La Constitución Nacional no admite prerrogativas de sangre, de allí la igualdad ante la ley y la idoneidad como base del empleo.

Pero en la AFIP los cargos se heredan... Porque a través del Convenio Colectivo de Trabajo se establece un mecanismo de ingreso, que es propiamente un privilegio de casta, totalmente contrario a los mandatos y el espíritu de la Constitución Nacional. Más aún, contrario al más elemental sentido común respecto de la eficiencia institucional. 

Imagen gentileza del Dr Ricardo Mihura Estrada

Así, con esta cláusula que a todas luces aborrece la Constitución Nacional, se obliga a la ciudadanía toda y a los contribuyentes en particular, a cargar sobre sus enflaquecidos hombros la conversión de un organismo público a fuero de sangre, que garantiza empleo ya no de por vida a una persona sino por varias generaciones a su linaje; otra más de las razones que desquician al Estado. 

Sin la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional siempre seremos el mamarracho de país que somos.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López


lunes, 23 de abril de 2018

EL LABERINTO DE LA DEMOCRACIA FALLIDA



Rechazo de plano cualquier propuesta de reformar la Constitución Nacional, porque antes de proponer modificarla o cambiarla hay que proponer cumplirla. Y cumplirla. 



Imagino lo que podría salir de una Asamblea Constituyente con esta casta política que mantiene a la Argentina en la senda de la decadencia, y se me eriza la piel recordándome lo que tengo de gorila. De estos personeros de la democracia fallida no puede resultar nada bueno. Sería todavía peor que la desgraciada reforma del 94, pactada por los intereses espurios de Ménem y Alfonsín. 

Desde luego quisiera un texto constitucional depurado de esa reforma horrible y revitalizar el espíritu  de los constituyentes de 1853. Pero ¿qué sentido tendría ir a una reforma constitucional si la sociedad no demuestra interés en cumplir su Constitución? No es el texto constitucional lo que impide que Argentina sea un país serio, somos los argentinos. Es nuestra conducta social, que se ha ido despojando de sus valores y principios rectores, lo que debemos modificar. Nos quedó muy alto ser un país civilizado y somos esto que se vive todos los días: un reino absurdo de liliputienses anárquico dirigistas. 

Nuestra Constitución, vapuleada durante el régimen kirchnerista, sigue siendo entendida como una mera referencia y no como la ley suprema de la Nación Argentina. Cualquier promesa de empezar a cumplir la Constitución una vez que se reforme es fomentar otro autoengaño colectivo, no muy distinta de la promesa del borracho que dice que beberá la botella que ya está abierta pero no las otras. 

Sin cumplir esta Constitución tal como está, incluyendo esa imbecilidad de dar rango constitucional a los tratados internacionales, no será posible que se cumpla ninguna otra que total o parcialmente surja de llamar a convención constituyente. Y mucho menos cuando el llamado lo hacen los enemigos de la Libertad.



Obsérvese en la larga acefalía del Defensor del Pueblo de la Nación, en la práctica de crear ministerios por decreto o en los términos voluntaristas del debate sobre el aborto, por no abundar en más ejemplos, la demostración cabal de no existir conciencia social sobre la importancia de cumplir con la Constitución Nacional. 

Y no cumplir con la Constitución explica nuestra realidad, porque de ese envilecimiento moral deviene la democracia berreta y de viciada representatividad política con la que declina la Patria que debiera ser República y no lo es.  

El futuro que proyecta Argentina no es alentador. El país está bajo el dominio de una dirigencia política incapaz de romper la espiral descendente de su círculo vicioso. El 20 de Abril se ha inaugurado una estatua del Presidente Raúl Alfonsín, al que se pretende consagrar como "padre de la democracia". No considero justo adosar esa pesada etiqueta a la memoria de Alfonsín, porque esta democracia mal entendida y de baja intensidad que supimos conseguir es obra de todos y de nadie.  Claro que si uno considera a la democracia como cementerio de ilusiones, incompleta y fallida, podría pasar por hecha a imagen y semejanza de la Presidencia de Raúl Alfonsín.



De hecho, es curiosa la foto inaugural del  monumento. La tristeza del homenajeado contrasta con la alegría del conjunto de figuretis. Pareciera que Raúl Alfonsín se aleja cabizbajo, casi como queriéndose distanciar de toda esa gente que mira a cámara; incluyendo a Ricardito, el que falto de grandeza nunca llegará a Ricardo. Sería muy triste que nuestra democracia fuera la hermanita de Ricardito, con el mismo e insalvable ADN de mediocridad. Y al mismo tiempo sería, otra vez, un artilugio más para que pongamos en algún chivo expiatorio aquello de lo que todos debemos hacernos cargo.



Es de suponer que para completar el cuadro, el día después de la muerte del riojano se encargará la estatua de Ménem para que sigan juntos a la eternidad los dos prohombres de la casta política.

Ahí estarán el que recitaba el Preámbulo de la Constitución Nacional pero que ofreció cajas PAN porque: "con la democracia se come, se cura y se educa", y su sucesor con el que acordaron manosear la Constitución en búsqueda de reelección para uno y un bloque de senadores para el otro. En ese pacto se fundió el molde de la actual dirigencia política argentina que antepone al bien común privilegiar sus intereses de facción y personales.

La base del clientelismo político y social que el kirchnerismo llevó al paroxismo, tuvo su origen en Alfonsín y Ménem, pero el mayor logro de casta es haber excluido de la participación política al hombre común y conformarlo con placebos de participación.


El aporte de CAMBIEMOS a la casta política se hace evidente en la práctica del timbreo, que reduce la política a un momento donde el dedo providencial toca timbre en tu casa para darte la oportunidad de convidar un mate, sacarte una foto o tener una charla no más trascendente que la de hablar con la mascota del vecino... y te lo dicen. Te lo dicen sin ningún asomo de vergüenza.

Lo perverso del timbreo es que políticos que mantienen sus partidos cerrados a la participación y voto de los afiliados, vayan a tu casa para asegurarse que te quedes ahí y dejes la política en sus manos.




El factor inesperado en este panorama que presenta el escenario actual de la política argentina, podría surgir -como tantas otras veces- del peronismo y a partir de la designación de Luis Barrionuevo como interventor del Partido Justicialista, tarea en la que lo secundan Carlos Campolongo y Julio Bárbaro. Es cierto que se trata de un triunvirato de gerontes y que algunas de las ideas que representan son arcaicas, pero (siempre hay un "pero" desde que Juan José Passo tomó la palabra en los días de Mayo) parecen haber entendido el sentido de normalizar al PJ a través de algo que aborrece la casta política: la decisión de los afiliados expresada a través de elecciones internas en Abril del 2019.

Hay quienes miran con desconfianza a Luis Barrionuevo y otros que subestiman su capacidad política, sin embargo uno de los cuadros más interesantes que guarda el peronismo, Analía González, hizo una quirúrgica descripción del perfil del normalizador:  "Barrionuevo es tan cuestionable como lúcido e irreverente".

Si Luis Barrionuevo logra normalizar el PJ llamando a los afilados para que voten en internas, aún sabiendo que es abrir la caja de Pandora, el escenario político argentino cambiaría sustancialmente. La democratización del PJ le daría la posibilidad de sanear la representatividad de la dirigencia peronista, con un inevitable efecto legitimidad que sería un problema para el resto de los partidos y en especial el PRO, que nunca tuvo una interna de afiliados; cosa que, además, no contempla ni siquiera como una remota posibilidad.

Si llegara a darse jugada tan audaz, el efecto dominó de las internas peronistas podría provocar internas de afiliados en todos los partidos, es decir sanear la base de la representatividad política nacional, con lo que Luis Barrionuevo en otro giro del destino ganaría lugar como un auténtico prócer de la democracia.

Mientras tanto Argentina sigue padeciendo el peso de un "Estado ausente", que lejos de ser tal es un Estado sobredimensionado que ha sido orientado por distintos gobiernos a ocuparse de lo que no debe en perjuicio de la sociedad que lo sustenta. No es ausencia, sino ineficacia planificada. A los adoctrinados durante el régimen K y a los asustados por el "no se puede" de Cambiemos, les cuesta entender a los liberales que de Vieytes en adelante bregamos por un Estado limitado frente a la autonomía del individuo.




Los liberales seguimos desperdigados, entre otras razones porque muchos prefieren quedarse encerrados en su propios caprichos, con la comodidad que confiere ser un inmaculado observador desde alguna torre de cristal. Y lo mismo aplica para nacionalistas, conservadores y republicanos.

Tenemos que salir del laberinto de la democracia fallida. Para cambiar la realidad y acercarla a nuestro pensamiento, hay un frente en activa formación en el que somos bien recibidos y que bien puede ser otro actor inesperado por la casta política en el 2019 .

ENCENDER, Encuentro de Centro Derecha. Estamos aquí porque tenemos valores de Patria, República y Libertad, con el objetivo de alcanzar y defender el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha

ENCENDER (Encuentro de Centro Derecha)


www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López

lunes, 16 de abril de 2018

SIRIA: LA DOBLE MORAL


Por Mario Santos

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha


La tragedia para la humanidad que está teniendo lugar en Siria pone al descubierto una vez más la doble moral de cierto sector de la opinión pública y los medios. En particular, en el caso de los “moralistas” de izquierda.


Hace años que el dictador Al Assad está arrasando a su propia población a sangre y fuego para aniquilar cualquier atisbo rebelde que impulse un cambio hacia la democracia en el país. La ayuda militar, logística, y política de Vladimir Putin, le está permitiendo perpetrar una masacre. 

Occidente ha intentado evitar inmiscuirse en el conflicto para impedir un conflicto mayor. Pero eso tuvo un límite: El uso de armas químicas por parte de Al Assad contra la población civil provocó una reacción inmediata por parte de las potencias occidentales que, si de algún modo declaran defender la libertad y los derechos humanos, no pueden permanecer de brazos cruzados frente a tales acciones contra la humanidad. Estados Unidos, Gran Bretaña, y Francia, son países que lucharon codo a codo contra el nazismo, y que en conjunto con otros aliados del mundo libre occidental han defendido en numerosas oportunidades a poblaciones civiles de las garras de tiranos, genocidas, y dictadores.
  
Sin embargo, a la izquierda nada le viene bien. Si esas potencias no se involucran (para evitar una guerra con Rusia que podría desatar la tercera guerra mundial), las definen como cómplices o indiferentes que acallan frente a los horrores de la humanidad. “¿Cómo es posible que el mundo permanezca en silencio mientras mueren centenares de miles de personas en Siria?” preguntan esos moralistas, sin tomar en cuenta todas las sanciones políticas y económicas impuestas a Rusia y a Siria.

Si en cambio las naciones del mundo libre actúan en defensa de la humanidad, como lo hicieron este viernes al bombardear posiciones militares ruso-sirias e involucrarse ya de manera militar en Siria, lo primero que salen a reprochar es “¿Por qué tiene que meterse Estados Unidos en el conflicto?”, “¿Qué le incumbe a la ONU?”, “Es un problema interno de ellos. Que se arreglen solos”, o “no tienen que meterse los imperialistas”.

La contradicción es evidente y reiterada. No es la primera vez que la izquierda y el progresismo estúpido la ponen en relieve. Pero la guerra en Siria es prueba irrefutable de ese doble discurso y esa doble moral, que lo único que reflejan, es un odio infundado hacia Estados Unidos y sus aliados del mundo libre, que los lleva a criticar todas sus acciones, sin importar cuáles sean.

¿Por qué la izquierda odia tanto a Estados Unidos y sus aliados? Muy simple: Porque representan ni más ni menos que el triunfo de la libertad, de la democracia, y del capitalismo. Todos ellos, ideales enemigos de la izquierda, la cual se empeña en demostrar que esas naciones prósperas son malvadas. Afortunadamente algunas personas pensantes -como yo- siguen creyendo que Estados Unidos y sus aliados del mundo libre occidental, defienden la libertad de la humanidad.

miércoles, 11 de abril de 2018

ANDRÉS KLIPPHAN EN LA EXCLUSIVIDAD DE LA NADA


El título de la  nota de Andrés Klipphan en Infobae es una afirmación estridente: "Exclusivo: la Armada Argentina realizó inteligencia ilegal sobre el sistema de defensa británico en Malvinas".

La liviandad con que la prensa argentina suele asociar Inteligencia a ilegalidad es un indicador más de la democracia berreta, en todos los órdenes, que supimos conseguir. 

Desde el sentido común, en su elemental acepción, suena raro calificar como ilegal a actividades de la Armada Argentina que contribuyan a hacer Inteligencia sobre la potencia que usurpa por la fuerza militar territorio argentino. Y eso que anticipa el sentido común, se confirma luego desde lo jurídico evidenciando las inconsistencias de la nota. 


Asevera Klipphan (con el destacado en negrita que le pertenece) que "La Marina, por sí sola, no podría realizar este tipo de operaciones ya que lo tiene prohibido por la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520, ya que la Armada no pertenece al Sistema de Inteligencia Nacional. Solo lo podría realizar si la orden habría sido dada por la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), que depende del Ministerio de Defensa, a cargo de Oscar Aguad".

Al menos tuvo Klipphan la prudencia de escribir en potencial "no podría", un atisbo de duda que debió haber seguido. 

Interpretar la normativa legal en materia de Inteligencia requiere tanto conocimientos jurídicos como una cabal comprensión del Sistema de Inteligencia Nacional. Ningún periodista está obligado a entender ambas cosas, pero sí a consultar fuentes especializadas. Aquí el periodista se ha limitado a hacer suyas afirmaciones de parte interesada y el resultado es un artículo inconsistente.

La marina participa del Sistema de Inteligencia Nacional a través de su servicio de Inteligencia, que por supuesto no es un compartimento estanco dentro de la Armada sino que por razones institucionales y del más estricto profesionalismo militar trabaja en forma mancomunada con el resto de los componentes de la fuerza. Esa cercanía implica una constante rutinaria que, por ser tal, obedece a planes basados en directivas generales a observarse en determinados plazos y sostenerse en el tiempo, ya que ninguna operación militar prescinde del aporte de Inteligencia Militar. Siendo esas directivas de carácter reservado, obviamente, no las conozco; pero difícilmente puedan vetar actividades como las que Klipphan pretende ilegales. 

La Ley de Inteligencia, establece al respecto, en su artículo 10, in fine, que: "Los organismos de inteligencia de las Fuerzas Armadas tendrán a su cargo la producción de la inteligencia estratégica operacional y la inteligencia táctica necesarias para el planeamiento y conducción de operaciones militares y de la inteligencia técnica específica".

El Servicio de Inteligencia Naval recibe de esa manera la atribución de una incumbencia profesional específica y la orden legal de ejecutarla. Ninguna de las actividades que Klipphan intenta presentar como ilegales parece fuera de norma. 

Más aún: ningún oficial de la Inteligencia naval británica podría llegar a sorprenderse por la obviedad que preocupa al periodista cuando, otra vez resaltando en negritas expresa: "Lo concreto es que la Armada Argentina, a través de distintas operaciones, intentaba mantener actualizadas las posiciones del sistema defensivo de Reino Unido en un territorio por el cual la Argentina sigue reclamando la soberanía ante los organismos internacionales y la vía diplomática". ¡Chocolate por la noticia! 

Si fuera por seguir el criterio restrictivo que sostiene Klipphan debería bloquearse el acceso de las computadoras de la Armada a páginas como Marine Traffic. No vaya a ser cuestión que referenciar buques civiles permita sacar conclusiones sobre barcos de guerra; afectando con ello la sensibilidad kelper de algunos argentinos...


En función de lo señalado, carece de total sustento afirmar, como hace Klipphan que "se violó la Ley de Inteligencia" y citar para ello el artículo 11 de la Ley 25.520 que refiere a otros supuestos, completamente ajenos a la cuestión tratada y lo obrado por la Armada a través de su servicio de Inteligencia. 

Tampoco hay violación alguna del tratado de Madrid, puesto que las actividades de Inteligencia no constituyen necesariamente un acto hostil y nada demuestra que el ARA San Juan haya interferido o perturbado en modo alguno los sistemas de comunicación y de detección de la contraparte británica que, por cierto, es la única que podría llegar a pronunciar alguna reclamación al respecto; cosa que no creo que ocurra; entre otras razones porque los ingleses entienden de Inteligencia. Y nunca la resignan; esas claudicaciones las dejan para países imbecilizados. 

Espero que la Armada y el Ministerio de Defensa sepan aclarar la cuestión, a pesar de las desprolijidades que vienen evidenciando. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asocido de Vicente López




lunes, 9 de abril de 2018

¿CÓMO SE DICE CARREFOUR EN CHINO?




A mediados de los 90 viví un año en Bahía Blanca, la particular idiosincrasia de los bahienses me permitió responder en sorna  porteña (pese a ser vilopino) una pregunta que repetían con frecuencia: 

- ¿Y? ¿Qué te parece la ciudad?
- ¿Qué ciudad? - respondía yo.
- ¿Cómo qué ciudad? ¡Bahía Blanca!
- Es un pueblo no una ciudad. 
- Tenemos 270.000 habitantes, somos una ciudad.
- No. Para ser ciudad se necesitan tres requisitos que no cumplen. 
- ¿Cuáles?
- Para empezar un McDonald's y segundo un Carrefour. Ya por ausencia de esas dos no pueden ser ciudad. Y el tercero... ni hablar.
- ¿Cuál es el tercer requisito?
- Subte. Sin subte no hay ciudad. 

Solía luego recibir una serie de epítetos calificativos que me trataban de porteño pedante, lo cual desde luego no me inmutaba: los vilopinos somos mucho mejores que los porteños porque practicamos la humildad. Y no dirán que me engrupí porque modesto siempre fui.

Con el tiempo McDonald's y Carrefour llegaron a Bahía Blanca, y en cada ocasión inaugural recibí llamados desde allí celebrando que el pueblo se iba perfilando ciudad. Falta el subte, claro. Prometen que algún día... Ay, los bahienses. Llegará el día en que me llamen para decir que tienen subte.

Recuerdo aquella humorada en momentos en que Carrefour atraviesa un período de crisis que pondría en riesgo su permanencia en Argentina. Lamentaría profundamente la partida de Carrefour y no sólo por arruinarme un chiste al que, cambiando de pueblo, sigo recurriendo. 

Carrefour está en Argentina desde 1982, y en el Estado Libre Asociado de Vicente López desde 1984. Su expansión por el país da cuenta de una constante inversión y crecimiento apostando fuerte al desarrollo del mercado local. Es cierto que aquello de "el precio más bajo" es una promesa difusa, pero más allá de lo que deba criticarse a la cadena francesa su presencia cambió hábitos de consumo y representa, tanto en los hechos como conceptualmente, una mejora en la calidad de vida. 

En la década de los '90, merced a los beneficios de la estabilidad alcanzada por la convertibilidad durante la Presidencia de Carlos Ménem, comenzaron a instalarse en el país los supermercaditos chinos, disputando con los tradicionales almacenes de barrio la porción del mercado de abastecimiento minorista que acotaba, ya por entonces, la existencia de los supermercados, recuérdese que Waltmart se instaló en Argentina en 1995. 

Acompañando la llegada de los supermercados chinos surgió una problemática de tráfico de personas ligada a las condiciones del país que, por su correcta orientación hacia el mundo, servía como destino de paso para llegar a los Estados Unidos. Así, corrupción mediante, se generaron maniobras por las cuales ciudadanos chinos tramitaban documentos argentinos con los que podían ingresar a los Estados Unidos. 

Ese tipo de maniobras implica arreglos para salir de China con estructuras mafiosas, lo que genera deudas a pagarse, a veces indefinidamente, con explotación laboral. Es decir situaciones de esclavitud y trata de personas. La Agencia Gubernamental de Control (AGC) de la Ciudad de Buenos Aires ha detectado toda clase de irregularidades en operativos de inspección que han determinado abundantes clausuras de supermercados chinos. Una de las más comunes y significativas es que los trabajadores viven ocultos en el mismo local comercial, en condiciones absolutamente precarias y de hacinamiento. Se han encontrado escondrijos que sirven de dormitorios y cocinas, tras paredes falsas, en entretechos, en depósitos y hasta en el interior de cámaras frigoríficas. 



Migraciones, por su parte y a veces en operativos conjuntos con la AGC, ha detectado como trabajadores de supermercados chinos a personas indocumentadas, con documentación falsa o con pasaportes que no registran ingreso a la Argentina. Mayormente ciudadanos chinos provenientes de la provincia de Fujian.

La existencia en el país de organizaciones criminales que operan sobre los supermercados chinos, cobrando tributos, intereses de deudas y "administrando" el mercado -tanto "autorizando" la apertura de locales como sosteniendo nexos con piratas del asfalto-, aunque disimulada por el carácter cerrado y temeroso de la colectividad dependiente de ese comercio, es una hipótesis validada por hechos de trascendencia pública como las ejecuciones de comerciantes a manos de sicarios. Esas muertes violentas dan cuenta de prácticas extorsivas, sometiendo voluntades y coartando la libertad de los comerciantes chinos.

Son estas cuestiones, vinculadas a la seguridad pública, las que deben preocupar en torno a la posible salida del mercado de grandes cadenas como Carrefour. Y aún cuando, tal como promete el Presidente Mauricio Macri, ningún hipermercado abandone el país, la cuestión es importante por sí misma. Más allá que lo que parece preocupar al Presidente sea la pérdida del fisco por evasión impostiva; y aunque remita ello al final de Al Capone.

En especial cuando la presidente de CEDEAPSA (Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático) Yolanda Durán, se expresa públicamente diciendo respecto de los dichos del Presidente Macri que los hipermercados "pidieron controles para nosotros porque no tienen la dignidad de competir en precios. ¿Por qué no compiten en precios las grandes cadenas en lugar de pedir ayuda al Gobierno? Si no les gusta, si no tienen rentabilidad, que se vayan del país".


Yolanda Durán

Es llamativo el "que se vayan del país". Y no es lo único llamativo, como cada lector sabrá apreciar.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López




sábado, 7 de abril de 2018

"CORONADO DE GLORIA" - PARA APLAUDIR DE PIE


El teatro es un juego de fantasía que invita a jugar, a soñar, a transportarse, a combinar la posibilidad de estar en otra piel, en otro tiempo o en otro lugar. Experimentar eso, es disfrutar del teatro. 

El viernes 06 de Abril de 2018 asistí al Teatro La Comedia. Me detengo en el nombre del teatro: "La Comedia"; porque cobra relevancia en función de la obra que iba a ver afianzando la percepción de acercarse al origen. Haré un largo preámbulo para decir algo muy simple, pero si omitiera esto en su debida extensión no podría decirlo



En la Buenos Ayres heroica que tras vencer dos veces a los invasores ingleses se lanzó a la revolución, ir a La Comedia era soñar con tener la civilización del mundo al alcance de la mano, ahí, representada sobre unas modestas tablas. Y en la Casa de la Comedia reinaba Luis Ambrosio Morante, histrión, chispeante, risueño, aquel que debe ser llamado el primer actor argentino. 

Me he soñado allí, acudiendo al teatro mientras se gestaba la Revolución de Mayo, para ver a Morante representar a Cicerón en "Roma Salvada" y reconociendo en el público a personajes de la época, cuando cada frase dicha por Morante abría eco de insultos entre godos y criollos. 

Sí, me he soñado allí, cientos de veces, como uno de los amigos de Vicente López que en la noche del 8 de Mayo de 1813 lo acompañaron a la Casa de la Comedia para ver a Luís Ambrosio Morante protagonizar el “Antonio y Cleopatra”, de Ducis. Disfrutar del histrionismo de Morante, que ni siquiera disminuía por su afección a lanzar consignas políticas desde el tablado. Morante enfatizaba con cada pasaje patriótico del drama la candente actualidad, pero Vicente López permanecía serio. Enfundado en su frac de grandes cuellos y solapas, ajeno a los aplausos y exclamaciones con los que, bajo el incentivo del hábil comediante, a cada rato se levantaba el público de sus asientos. Buenos amigos lo llevaron al teatro a empellones, queriendo levantarle el ánimo por esa frustración en que el encargo de la Asamblea para escribir una marcha patriótica lo traía sumido. Al fin del segundo acto, López, desoyendo los ruegos de sus amigos abandonó la sala intempestivamente: La inspiración lo había tocado, despertada por alguna palabra o gesto de Morante.

López corrió por las calles, envuelto en su roja capa sin reparar en charcos ni barro. Él, que se creía abandonado por la inspiración de las musas, estancado en la opresión de una atmósfera húmeda y pesada, que se veía a sí mismo laxo y abatido, sin luz ni nervio en la mente, sentía de repente la inspiración y sus oídos poblarse de voces. “¡Muerte al invasor!”, repetían gritos que nadie más escuchaba atravesando las paredes bajo el eco lejano de disparos y sablazos. Quería retener cada palabra, y desde el Cabildo le llegaba la voz de Saavedra al emitir su voto en Mayo del diez: “Que no queden dudas que es el pueblo el que confiere toda autoridad o mando”. Y al mismo tiempo sabía que no eran las palabras sino el espíritu el que debía dejar fluir. El viento húmedo que venía del río le erizaba en frío la piel. “Ni ebrio ni dormido debe tener impresiones contra la libertad de su país”, escribió Moreno, que descansaba en el fondo del mar. Se sentía avasallante, capaz, dueño al fin de las palabras. “Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola la mandé hacer celeste y blanca”, rugía Belgrano bajo la misma inspiración. El pecho le ardía, le quemaba, y sus manos pulsaban la seguridad de escribir las palabras justas. “¡A la carga mis valientes!”, sentía que ordenaba su sangre cual San Martín en San Lorenzo. No había cadenas que lo detengan, capaz de romperlas todas entró a su casa empujando y pateando puertas hasta el escritorio donde la pluma y el papel lo esperaban. Y en ese momento sublime de inspirado arrebato, abriéndose el pecho, Don Vicente López y Planes, el combatiente, el abogado, el poeta de 29 años, estampaba su corazón en el papel dictándose, una a una, las palabras exactas. 

Me confieso un soñador que ha soñado mil veces estar esa misma noche cerca de Morante y de Vicente López.  Imaginen entonces que un día, un amigo que conoce de esos sueños y comparte devoción por el Himno Nacional Argentino me invita al teatro porque hay una obra que se llama "Coronado de Gloria" y, sencillamente, tenemos que verla. Sin tener en claro lo que podíamos encontrar y como siempre preparados para lo peor.

Pues vaya sorpresa, finalmente estuve ahí. ¡Ahí mismo! en La Comedia, qué a su vez era Cádiz y desde los recuerdos de Blas Parera; con Vicente López y Morante... ¡Morante! 



Como contrariando la famosa expresión de Gaudio, por momentos me sentí tentado de gritar: "¡Qué bien que la estoy pasando!".  Afortunadamente, todavía conservo algunos frenos inhibitorios que me permiten comportarme en público. Eso sí, finalizada la obra aplaudí de pie. 

Sepan comprender la necesidad de este largo preámbulo. Conmovido y habiendo perdido toda posibilidad de ser objetivo, no pretendo reseñar una obra de teatro ni limitarme a recomendarla como una simple salida. Espero, anhelo, deseo, compartir una experiencia con quienes puedan sentir algo parecido. 

"Coronado de gloria" es autoría del compositor Mariano Cossa. La obra nos presenta a Blas Parera apenas retornado a España en 1818. El raro exilio de volver a su Patria, es el nervio que artícula el relato y lo hace verosímil, contando la historia del Himno Nacional Argentino desde el relato interesado de un atribulado Blas Parera, interpretado por Juan Manuel Correa, en la poco relajada situación de ser sometido a interrogatorio por ponerse en duda su lealtad a España. 

Desde allí serán evocados Luis Ambrosio Morante (Marcelo Serre) y Vicente López (Miguel Sorrentino). 

No siendo la sala un teatro propiamente dicho, con butacas y escenario, la puesta del director Daniel Marcove, quien también interpreta al Marqués Castell Dosrieus receloso funcionario de la Corona inquisidor de Blas Parera, resuelve la utilización del espacio sacando provecho de la cercanía, potenciada pero no invadida por los músicos en escena (Mariano Cossa y Chistrian De Miguel). 

Lo que se cuenta a través de Blas Parera en "Coronado de gloria" es una historia teatral, una excelente expresión artística que no debe ser confundida con una lección de historia

Algunos libros sobre el Himno Nacional:
"El Himno Nacional Argentino" de Carlos Vega (imprescindible)
"Teoría Romántica del Derecho Argentino" de Calvo & Tamagnone.
"Historia del Himno Nacional" de Gabriel Fanilli Fuentes.
"O juremos con gloria morir" de Esteban Buch.
Aplausos de pie y, además, Morante... ¡Morante!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López