martes, 12 de diciembre de 2017

PIRRO, EL FANTASMA DE LA MANSIÓN GELLY





No termina bien el año en el Ministerio de Seguridad de la Nación. El aire se vicia de tensión en cualquiera de sus reuniones. Es que los funcionarios políticos cargan con el peso asfixiante de una interna que aunque agotada, no está liquidada. Y así las cosas, la sombra de Pirro se percibe en los pasillos de la vieja casona de la calle Gelly; como un fantasma al que todos temen. 

La interna entre Bullrich y Burzaco, creada por Mauricio Macri, entorpeció la gestión de CAMBIEMOS en el área de Seguridad, pero no sólo por el efecto propio de cualquier interna, sino porque exacerbó aspectos que hacen a la personalidad de los contendientes. La pachorra de Burzaco apostó a esperar que el torbellino de Bullrich se estrellara voluntariosamente contra la realidad. En plan conspirativo, había que confiar en la torpeza del entusiasmo haciendo nada hasta que alguna cuestión de coyuntura se la llevara puesta. De ahí el empeño de Juan Patricio Furlong, segundo de Burzaco, en mantener acéfala y evitar que funcione la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC), mientras la tuvo a cargo como Subsecretario de Investigaciones del Delito Organizado y Complejo.

Bullrich desoyó severas advertencias sobre lo que sería su gestión sin Inteligencia Criminal, tardando en entender el rol de Furlong, hasta que al fin la ineptitud del funcionario fue tan manifiesta que sacó a la DNIC del ámbito de la Secretaría de Seguridad y la pasó al de la Secretaría de Seguridad Interior a cargo de Gerardo Milman. Parecía que la Ministro había comprendido la importancia de contar con fundamentos de Inteligencia en su toma de decisiones; pero no. Ya veremos que no.  

En los últimos días se cayó el blindaje mediático que mantenía a Eugenio Burzaco a prudente distancia del escándalo de corrupción en la FIFA. El humor suele dar la pauta de lo grave de una situación, y en el caso de Burzaco circula un chiste lapidario: que su única esperanza de mantenerse en el cargo es convencer a Macri y Peña que, al término del mandato, pueden necesitar alguien con experiencia en armar "vaquitas" para pagar sus propias fianzas. Es cuestión de tiempo, dicen los que sentados en el cordón de la vereda esperan ver pasar el cadáver político, sin desearle chance siquiera de refugiarse en el ostracismo de la AFI.

Mientras tanto, los problemas que atañen a la seguridad del país siguen demandando bastante más que el personalismo de mera voluntad en una gestión efectista limitada a la contención del delito. Y la inteligencia no aparece. El gabinete de la Ministro, que incluye a Burzaco, no se caracteriza por ser un ámbito de discusión franco; porque todo puede ser malinterpretado cuando se está en la lógica de las internas sin fin. Ninguno se anima a decirle a Patricia Bullrich, por ejemplo, que el apoyo entre los efectivos de las Fuerzas de Seguridad, logrado en la firme determinación con que respaldó a los gendarmes desde el comienzo del caso Maldonado, va a resquebrajarse en el mismo momento que uno de los prefectos que participó de la acción en Lago Mascardi sea procesado por el Poder Judicial. 



Tampoco le dicen que respaldar y conducir son dos cosas distintas, y que (no es una situación hipotética sino real) cuando un oficial superior hace planteos propios de un CEO de seguridad privada en desmedro de la seguridad nacional, lo que se evidencia es la falta de la política; porque las fuerzas no se conducen solas. Nunca. De ninguna manera. Sencillamente porque no fueron pensadas para obrar como entes autárquicos ni como simples auxiliares del Poder Judicial, al que no pertenecen, por lo que si se comportan como tales pierden el sentido del deber con el que fueron creadas.

Es responsabilidad de la política trazar un plan de seguridad sustentable, armonizar los recursos del Estado funcionalmente y conducir a las fuerzas en la ejecución de los objetivos trazados. Claro que para todo ello se necesita Inteligencia Criminal, sin embargo Milman prolonga la acefalía de la DNIC iniciada por Furlong; por lo cual bajo la gestión de Bullrich no se ha designado en ningún momento Director Nacional de Inteligencia Criminal, cargo que, vale remarcar, es de carácter full time y por ende incompatible con cualquier otro.

Pese a la elocuente acefalía de la DNIC, con su consecuente daño institucional, Milman dijo el 08DIC17 que “apostamos muy fuerte como Ministerio de Seguridad de la Nación, con la Ministra Patricia Bullrich y el Presidente Mauricio Macri, justamente a que la inteligencia sea parte de la lucha contra el delito”. Es prácticamente una repetición de lo dicho el 11MAY17, antes que la DNIC se moviera a su órbita, cuando aseveró: "respecto a la Inteligencia Criminal nosotros estamos apostando mucho a menos músculos y más inteligencia".

Desmintiendo a Milman, especialistas en seguridad consideran notoria la ausencia de Inteligencia Criminal. Cabe entonces preguntarse qué entenderá por Inteligencia Milman; un político de extracción progresista, sin formación universitaria, ni paso por la especialidad y cuya mayor notoriedad fue alcanzada por copiar al Rincón del Vago para twittear sobre las maras.

Las palabras del propio Milman, en esas declaraciones hechas el Día del Himno Nacional, insinúan que confunde Inteligencia con Investigación, conceptos que aunque necesariamente relacionados son distintos. Así, cuando el periodista de Misiones Online le preguntó si el caso del Intendente narco de Itatí se enmarcaba en ese trabajo de potenciar la Inteligencia, respondió:

"Si, por supuesto, porque usted se fija el caso Itatí, comenzó en un caso de la Villa Zabaleta en la Ciudad de Buenos Aires y tirando de la piola se llegó justamente a poder llegar a la Ciudad de Itatí porque lamentablemente en el caso de la marihuana, la ruta de la marihuana atraviesa la costa del Paraná y entonces usando Inteligencia de una pequeña incautación llegamos a lugares donde han pasado miles de toneladas de estupefacientes".

Como muchos funcionarios y periodistas, Milman confunde hacer Inteligencia Criminal con Investigación Criminal. La actividad de Inteligencia, desde que es propia del Poder Ejecutivo y ajena a los jueces, no se ocupa de probar en los términos del Código de Procedimientos Penal el carácter delictivo de hechos pasados o en curso.

Inteligencia se enfoca en anticipar escenarios futuros a quien debe tomar decisiones. Si Patricia Bullrich llegase a entenderlo, amén de evitar ser otra "Espada sin cabeza", es posible que la sombra del desdichado Pirro mude antes que ella su fantasmal presencia de las señoriales paredes de Gelly y Obes. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López