miércoles, 15 de marzo de 2017

MI RENUNCIA A LA MINISTRO DE SEGURIDAD




A diferencia del personaje que interpretaba el genial Groucho Marx, tengo apenas unos principios y no van a cambiar por otros. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", esa sea la razón por la cual me hace reír el desparpajo con el que Groucho ofrece principios a gusto del otro. Yo no podría. 

Mis principios aceptan las dudas que surgen de la honestidad intelectual, fuera de esa revisión de conciencia, son inmunes a la conveniencia, la presión externa y cualquier consecuencia: tienen el valor de la palabra que se sostiene en la vivencia del verbo. Nada me otorga mayor felicidad que sostener mi palabra. 

Por mis principios creo en servir. Servir es ser útil, es estar y hacer donde hace falta. Cualquier artilugio para evitar servir es un engaño, es deslealtad, es deshonra. 

Cuando no escribo ficción, las palabras que presento en el papel son un compromiso de vida. Está todavía en imprenta mi "Trilogía de Convicciones" y esos tres libros no llevan ese título porque sí. "El heroísmo y la gloria", "Panfleto de Ciudadanía" y "La mística de los servicios" (un apunte para el deber ser de los agentes de Inteligencia argentinos) no tendrían ningún valor si mi conducta no guardara coherencia con lo escrito en ellos. 



El miércoles 06 de Enero de 2016 la página web del Ministerio de Seguridad de la Nación, al anunciar la primera reunión de Gabinete de la Ministro Patricia Bullrich, hacía pública mi participación en la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. Erróneamente se me presentaba como Director Nacional, cargo que, deseo aclarar, nunca desempeñé.

Justo un año y dos meses después, el 06 de Marzo de 2017, ofrecí mi renuncia a la Ministro Bullrich manifestando irreconciliables diferencias con el Subsecretario Juan Patricio Furlong. Lo hice en estos términos (por razones de reserva omito transcribir algunos párrafos. Negritas y subrayado tal cual el original): 


Buenos Aires, 06 de Marzo de 2017.-
  

Sra Ministro de Seguridad de la Nación,
Dra. Patricia Bullrich:


Fui convocado por el Subsecretario Patricio Furlong para participar de la actual gestión a finales de Diciembre de 2015, brindando servicios en la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal.

La razón de esa convocatoria fue de índole técnica, basada en mi historial como agente de la SIDE organismo al que ingresé en 1988 y al que renuncié el 10 de Diciembre del 2012 cuando ya su nombre había mutado a Secretaría de Inteligencia. Al renunciar señalé textualmente: “mis convicciones imponen la necesidad de clausurar esta etapa”. Me desempeñé luego en la Agencia Gubernamental de Control.

Si bien no conocía a Furlong ni al Secretario de Seguridad Eugenio Burzaco, acepté participar de la actual gestión por razones políticas. Tras resistir doce años al régimen kirchnerista, era un imperativo de conciencia republicana contribuir al cambio.

En tales circunstancias, contribuir al cambio era para mí ser parte de una gestión que hiciera de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal un componente profesional y eficiente dentro del Sistema de Inteligencia Nacional, aportando en forma determinante a mejorar la seguridad del país.

Traía también una motivación personal de índole emocional que era honrar con mi trabajo en el Ministerio de Seguridad la memoria del Policía Federal Darío “Onírico” Ávalos, efectivo del GEOF fallecido tras un enfrentamiento con delincuentes. “Onírico” es un orgullo para sus hermanos del GEOF, igual que para todos quienes lo conocimos. Emplacé su retrato en mi oficina y me dije que cuando no pudiera plantarme frente a él y verlo a los ojos con la tranquilidad de estar haciendo lo correcto, sería tiempo de partir.

Desde el comienzo, más allá de una superficial coincidencia en los objetivos declamados como tales por el Subsecretario Furlong, surgieron discrepancias en cuanto al contenido del proyecto y gestión de la DNIC por lo que, siempre respetando la autoridad de su cargo, le he planteado al mismo en diversas ocasiones mis diferencias de criterio, tanto individualmente como en reuniones de Gabinete.

Marcadas las diferencias, me esforcé por tratar de entender las razones detrás de las decisiones del Subsecretario Furlong e intentar confiar en él. Hoy, hablando en términos estrictamente profesionales porque acá no hay ninguna vinculación de otra índole, ya no intento entender lo inentendible y sencillamente no puedo confiar en quien -por incompetencia o mala fe- a fuerza de marchas y contramarchas caprichosas, sistemáticamente boicotea todos los proyectos que parece impulsar, desde la (...)

Al presente las diferencias son irreconciliables pues considero a Patricio Furlong un amateur de la Inteligencia, falto del entendimiento institucional de la actividad, carente de capacidad real para gestionar y sin dotes de liderazgo. Es decir que no le tengo ningún respeto profesional, a mis ojos es otro hacedor de plancha y vendedor de humo; un funcionario de la nada.

Podría abundar en ejemplos que sustentan mi opinión negativa sobre la gestión del Subsecretario Furlong, a cargo de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, pero voy a limitarme a señalar lo más relevante, empezando por lo evidente que es aquello incontrastable por simple lógica: Tanto el cargo de Subsecretario de Investigación del Delito Organizado y Complejo, como el de Director Nacional de Inteligencia Criminal, exigen dedicación full-time, por lo que nadie puede desempeñar correctamente las dos funciones a la vez.

Señalé a Furlong, en reiteradas ocasiones y delante de testigos, que era necesario nombrar un Director Nacional de Inteligencia Criminal, porque hay decisiones que deben tomarse todos los días. Aclaro que no pedí ser nombrado yo, sino que el Subsecretario nombrara a alguien de su entera confianza. No se hizo y el estado actual de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal evidencia su acefalía de más de un año.

(...)

Es decir, en más de un año la DNIC sigue pareciéndose mucho a lo que era, hasta en apañar elementos residuales de la antigua gestión percibo más continuidad que cambio; no dirige, no es nacional y, siendo que Inteligencia es el proceso racional que antecede la toma de decisiones, tampoco hace la Inteligencia Criminal que fundamente las políticas de seguridad.

El voluntarismo por sí mismo no define una política ni un proyecto de gestión, requiere prolijidad de método hacer que los componentes de la seguridad se articulen armónicamente en pos de objetivos claramente fijados. Sin Inteligencia, Señora Ministro, toda gestión de seguridad se libra enteramente a la buena suerte y no es un camino que yo recomiende; en definitiva, debo decirlo, es su responsabilidad.

Cuando tuvo Ud. la deferencia de conversar conmigo sobre la denuncia elevada al Presidente contra Gómez Centurión, ratificando mi confianza en la honestidad del titular de la Aduana le manifesté que entre mis convicciones y mi conveniencia elijo siempre mis convicciones y que por eso apoyaba abiertamente al funcionario entonces desplazado. No obstante, contemplé la conveniencia de otros por sobre mis convicciones tras un incidente ocurrido en la DNIC en Septiembre de 2016 (...), por el que redacté mi renuncia y pedí audiencia para entregársela en mano, opción de la cual desistí en función de compromisos asumidos con buena parte del personal y porque mi renuncia iba a ser acompañada por la de otros funcionarios cuya pérdida se lamentaría.

Finalmente, al ver estéril todo intento por tratar de contribuir en algo a mejorar la situación, luego de haber hecho todos los esfuerzos a mi alcance, hoy creo que el peor perjuicio es la “no gestión” de Furlong y quiero dejar asentada mi franca oposición a la misma. Desde luego, quedo a disposición para responder personalmente cualquier consulta que surja de lo aquí expresado.

Tenga claro Señora Ministro que, en Inteligencia, sin mística no hay servicio. Es una cuestión de valores la que determina nuestra conducta y guío la mía en que hay tres cosas que un agente de Inteligencia debe llevar siempre consigo: Honor, Lealtad y apego a la Verdad.

Por tanto, inconforme por el desmanejo en el área de Inteligencia Criminal, plenamente convencido que es posible llevar adelante un proyecto serio y no estando dispuesto a resignar ética profesional para seguir cobrando un buen sueldo sin brindar la debida contraprestación (por no tener funciones claramente asignadas), manteniendo la misma voluntad con que me integré al Ministerio de Seguridad, vengo tanto a ratificarle la disponibilidad de mis servicios como a ofrecer mi renuncia. Disponga Ud. lo que mejor le parezca.

Sin otro particular, la saludo cordialmente.

  
 J. Santiago Tamagnone (h)



Presenté la nota en la mañana del lunes. A la noche la Diputada Nacional de CAMBIEMOS Lilita Carrió, siendo entrevistada en TN CENTRAL por Nicolás Wiñazki y Luciana Geuna, ante una pregunta sobre los servicios de Inteligencia, respondió: 

- Hoy no hay SIDE tampoco. No hay nada. No hay nada, Primero no hay Inteligencia Criminal, porque la Inteligencia Criminal está a cargo de Furlong. Persona más sospechada que Furlong para Inteligencia Criminal... Y no estoy imputando con esto a Patricia Bullrich. 

Y agregó luego respecto a Furlong: 

- Es un socio de Burzaco, pero que obviamente de Inteligencia Criminal no hace nada. 

"No hace nada", dijo Lilita. "Funcionario de la nada", había escrito yo. No siempre coincido con Carrió, pero se entenderá que al escuchar eso me puse de pie para gritar: "¡Grande Lilita!"

Por si hiciera falta aclararlo, no hubo ninguna coordinación previa con Lilita Carrió. La concurrencia de opinión fue fortuita; diría que obra de "la providencia"si no fuera que soy ateo. Pero esa sincronía por azar, pone en evidencia que es de público y notorio la ausencia de Inteligencia Criminal, lo percibe cualquier ciudadano que analiza la situación y es obvio para los especialistas. Por caso, Laura Etcharren refiriéndose a la abundancia de cocaína en el país, en diálogo con Nelson Castro: (TN DE 18 A 21 del 14 de Marzo) dijo textualmente: "está faltando un trabajo de campo e Inteligencia Criminal". Ningún especialista en seguridad está conforme con el estado de la Inteligencia Criminal en el país. Ninguno.

No esperaba de mi nota otro resultado que la aceptación de la renuncia. Tenía perfectamente entendida la complejidad de CAMBIEMOS, que es la razón por la que -con buen sentido- Carrió al atender a Furlong desliga a Bullrich. Para mi gusto, en el gobierno del Presidente Mauricio Macri los ministros no tienen todo el poder que les correspondería tener, ni son responsables por la designación de los funcionarios subalternos que deberían ser su equipo; razón por la que la presunción de equipo armónico no resiste la mirada de ningún observador medianamente avispado. 

El 15 de Marzo recibí el telegrama del Ministerio de Seguridad comunicándome que, el 13 de Marzo, la Ministro Patricia Bullrich firmó mi "baja por no confirmación de planta permanente" a partir del 6 de Marzo; fecha en que ofrecí mi renuncia. Aceptación implícita de la renuncia que hubiese preferido fuera explicita. Aceptar la renuncia sería haber tomado nota del problema, en cambio este paso de salida neutra y burocrática pretende ignorar la cuestión. No comparto el criterio seguido, por ende no voy a convalidarlo con el silencio. No me tomo a la ligera las cuestiones de honor. 

Al fin de cuentas no fui yo quien hizo pública mi entrada a la DNIC, fue el Ministerio y adjudicándome una responsabilidad que no desempeñé; ello me confiere el derecho de hacer pública mi desvinculación, aclarar mi responsabilidad y dejar en claro las razones. 

Puesto el punto, seguiré apoyando a Patricia Bullrich. Pues, más allá de la afinidad política, la creo bien intencionada. 

Volveré a tratar el tema de Inteligencia Criminal en otras notas del blog. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
-J. Santiago Tamagnone (h)-
Estado Libre Asociado de Vicente López.