sábado, 28 de octubre de 2017

A 100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA


Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.

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Zar Nicolás II de Rusia, conocido como “Nicolás el Sanguinario” debido a la Tragedia de Jodynka,
el Domingo Sangriento y por los pogromos antisemitas que se produjeron durante su reinado.


El 25 de Octubre de 1917, hace exactamente cien años, los guardias revolucionarios asaltaron el Palacio de Invierno.

A las órdenes León Trotsky y Vladimir Lenin, los revolucionarios depusieron al gobierno democrático provisional de Alexander Kerensky, cuyo gobierno había sido establecido tras la primera revolución, la de febrero, que terminó con la monarquía del Zar.

Es una fecha importante en la historia humana, porque significó una regresión triste hacia el absolutismo y despotismo, que tanto habían caracterizado al régimen imperial ruso, la última monarquía absoluta de Europa, que desapareció tan tarde como el siglo XX.

La tiranía y el despotismo se habían personificado durante años en aquel absolutismo imperial que no conocía límites. Recordemos que el proyecto monárquico de Manuel Belgrano era uno parlamentario o constitucional; y en el caso del de San Martín, una monarquía constitucional o a lo sumo moderada.
Aquellos grandes hombres que lucharon por la libertad, contra la tiranía y el despotismo monárquico, y de los cuales podemos enorgullecernos de llamarlos argentinos y “padres de la patria”, nutrieron sus ideas en las grandes revoluciones de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, en particular de la norteamericana (1776) y la francesa (1789). También sirvieron de inspiración a la gran mayoría de los revolucionarios de mayo y subsiguientes próceres. Mariano Moreno y su pasión por Rousseau, Juan B. Alberdi y su admiración por Jefferson, y así muchísimos más.

Por eso, la revolución de febrero y la caída del último vestigio del absolutismo significan un gran paso para la humanidad en su conjunto. En especial tratándose de uno de los monarcas más sanguinarios de la historia humana. Es lamentable por otro lado, que aquella revolución no diera paso a un sistema democrático, -o muy breve- y que terminase fatalmente en lo que sería la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que posteriormente el déspota Joseph Stalin convertiría en un auténtico reinado del terror y en un verdadero “imperio del mal” como lo calificaría Ronald Reagan en 1982.

Los bolcheviques aprovecharon la esperanza y energía revolucionaria del pueblo ruso, para convertirlo en un sistema elitista que perpetuaría y profundizaría la desigualdad y la tiranía absolutista de la época zarista. Peor aún: instalando una persecución policial y una vigencia del terror que  servirían para afianzar el poder de Stalin, instalar la mentira como política de estado, y llevar a la Unión Soviética a una expansión territorial y política sin control; bajo una ambición imperialista igual o mayor a la de la Alemania Nazi. El imperialismo soviético se vio caracterizado por la ocupación de casi toda la Europa Oriental “liberada” de los nazis. Curioso es hacer notar que muchos izquierdistas llaman “potencias imperialistas” a Estados Unidos, Inglaterra, y Francia; pero las zonas liberadas por los aliados de la ocupación alemana, rápidamente recuperaron su autonomía y soberanía nacional, restablecieron su integridad territorial y sus sistemas democráticos, mientras que en el frente oriental el avance del ejército rojo significaba tan sólo el recambio de la ocupación nazi por la ocupación soviética.

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Marx, Engels, Lenin, y Stalin. Figuras destacadas del comunismo.

El caso de Polonia es emblemático, donde los soviéticos se rehusaban a ceder ante la presión aliada de respetar la libertad polaca y el derecho a su autodeterminación por medio de elecciones abiertas democráticas.

Otro caso que merece estudio es el Holodomor, el trágico genocidio ucraniano perpetrado por Stalin en 1933 en donde murieron de 1,5 a 10 millones de personas (las cifras varían muchísimo), en el contexto del proceso de colectivización emprendido por la URSS.

Cerrando este breve análisis, comparto una reflexión personal: ¡Qué historia distinta hubiese sido si la revolución no hubiese dado lugar a otra tiranía sino a la libertad del pueblo ruso!

Otra reflexión es considerar que el pueblo ruso no es responsable de los crímenes soviéticos, sino por el contrario, la primera víctima de las autoridades elitistas comunistas, que impidieron el desarrollo de una democracia con participación ciudadana, y sumieron durante casi un siglo en la miseria, la pobreza, el sufrimiento, y el terror, a su propia población, y a los demás pueblos que lograron someter.

viernes, 27 de octubre de 2017

MALDONADO Y LOS FABRICANTES DE GUETOS




La regla para la buena convivencia de los argentinos es una sola: dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada. 

Lamentablemente somos lentos de entendedera, la letra ni con sangre nos entra y todavía la Constitución Nacional es más una sugerencia que la ley suprema de la Nación Argentina. De hecho, si resolver problemas fuera para los argentinos una experiencia más interesante que hablar de ellos, la sentencia de Ortega y Gasset: "argentinos a las cosas" no conservaría su brutal elocuencia. 

No hay asunto del presente que sea realmente un problema nuevo. Literalmente, nos venimos cocinando en nuestra propia salsa, que a esta altura ya es un caldo viscoso de refritados indigeribles. Nuestra manía por el pasado no es la virtud de honrar la historia, sino el vicio de evitar su progreso. En las últimas elecciones, por caso, descubrimos que Perón no votó a Taiana. Lo que habla muy bien de Perón... Ya ven, yo también soy parte de esto mismo que critico. Soy argentino, ¿qué esperaban?

Pero, aún siendo parte, diré en mi defensa que hay diferencia entre vivir en el pasado y aprender del pasado, porque según se elija una cosa o la otra en el presente, encontraremos en el futuro viejos problemas o nuevos desafíos. 

El "Caso Maldonado" es un buen ejemplo. Empecemos por un principio lejano:

Allá por Abril de 1819 el Soberano Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sud América alumbró una Constitución Nacional que se apagó rápidamente. Aquellos constituyentes, al pretender fundar la organización del país, pensaron el modo de resolver problemas de su época y en ese contexto propusieron: 
Artículo CXXVIII.- Siendo los indios iguales en dignidad y en derechos a los demás ciudadanos, gozarán de las mismas preeminencias y serán regidos por las mismas leyes. Queda extinguida toda tasa o servicio personal bajo cualquier pretexto denominación que sea. El Cuerpo Legislativo promoverá eficazmente el bien de los naturales por medio de leyes que mejoren su condición hasta ponerlos al nivel de las demás clases del Estado. 
Dada la garantía de igualdad ante la ley, que el mismo texto constitucional consagraba, este artículo 128 era superfluo, pero reconocía un problema, el atraso o inferioridad de los aborígenes y se proponía resolverlo con políticas activas. Obsérvese que aquello no se planteaba como algo permanente sino transitorio y con un plazo determinado por el objetivo a alcanzar: "hasta ponerlos al nivel de las demás clases del Estado". 

Como si hubieran leído "El asedio a la modernidad" de Juan José Sebrelli (Editorial Sudamericana - 1992) entendieron que: "Plantear el problema indígena como un caso de 'nacionalidades oprimidas' o 'razas irredentas' es disimular la pertenencia del indio antes que a una raza a una clase social: proletariado rural, subproletariado de los suburbios, clase residual de economías precapitalistas. La desigualdad económica y social que sufre el indio compete a la política y nada tiene que ver con la filosofía racial, la antropología cultural o el folclore. Los indios necesitan técnicas avanzadas para cultivar la tierra, educación, condiciones sanitarias, integración en la economía moderna" (obra citada pág. 288). 



Ahora bien, con la desafortunada reforma de la Constitución Nacional de 1994, perpetrada por contemporáneos de Sebrelli, se engendró una solución distinta para el mismo viejo problema: 

Artículo 75, Inciso 17.- Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.
Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.
En rigor de verdad, los constituyentes del 94, no encontraron una solución distinta sino que seducidos por la superficialidad del indigenismo, lo que implica ignorar o subestimar la gravedad de lo subyacente, decidieron perpetuar el problema encapsulándolo en guetos. Con un tremendo agravante, lo pensaron de 1994 para siempre y no, como se proponía en 1819, "hasta ponerlos al nivel de las demás clases del Estado".  

Contrariando la igualdad ante la ley, pareciera que la idea es que esos sectores de la sociedad lejos de integrarse armónicamente sean confinados a reservaciones en territorios cuya propiedad no pueden enajenar ni trasmitir, por la cual no se los puede gravar ni embargar y de la que deben compartir la gestión con el Estado tutor. Una reservación en la que más que el respeto a su identidad lo que prima es la segregación. Racismo puro, al amparo del "buenismo bien pensante" que alimenta la idiotez útil del progresismo. 

Sirvan estos antecedentes históricos y jurídicos como necesaria introducción a la problemática en torno al "Caso Maldonado", que tampoco puede abordarse sin comprender lo que el régimen kirchnerista ha significado en términos de daño institucional, degradación cultural y merma intelectual de la Argentina, ya que la interpretación racional de los hechos estuvo durante 12 años atacada por el relato ideológico impuesto por un proceso orwelliano de desmemoria y adoctrinameinto colectivo. La inercia de ese proceso está corporizada en el cadáver de Santiago Maldonado, que tanto en su aparición como en su autopsia revela los intereses detrás de su muerte.

Desde hace muchos años se venía observando que el problema indigenista mapuche crecía y se radicalizaba en Chile, por lo que, inexorablemente, iba a sentirse de este lado de la cordillera a pesar de la integración de la comunidad mapuche argentina; poco propensa a reclamos radicalizados. Es evidente que, más allá del cruce de la frontera, características locales hacen distinto el juego a uno y otro lado de los Andes. 

Hoy todos los argentinos sabemos, "Caso Maldonado" mediante, que tenemos un problema en el sur. Pero ese problema no es con los mapuches, sino con los mismos que a lo largo del kirchnerismo pusieron por encima de la Constitución Nacional a la doctrina de los derechos humanos, agitada como bandera para justificar toda clase de negociados y atropellos a la República. 

La izquierda empeñada en replicar la dictadura castrista, a través de su repetidora automática que es el progresismo, ha impuesto el concepto genérico de "pueblos originarios" aludiendo a  la existencia de supuestos sujetos colectivos de derechos que preexistentes a la Nación Argentina quedan al margen de sus leyes y soberanía. Claro que ni la expresión "pueblos originarios" existe en el texto de la Constitución Nacional, ni artículo alguno deja resquicio para que la Constitución se niegue a sí misma sometiéndose a otro poder, preexistente o no. 

Lo que la Constitución Nacional reconoce es preexistencia étnica y cultural de los "pueblos indígenas argentinos", lo cual es mucho más especifico que "pueblos originarios". Cabe preguntarse si los mapuches califican como uno de los "pueblos indígenas argentinos" o simplemente son una colectividad más con inmigrantes y/o descendientes de tales. Pero ni siquiera esa es la discusión de fondo, porque en cualquier caso, la regla es la misma: dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada. 

Argentina no tiene un "problema mapuche" como quieren instalar los fabricantes de guetos, lo que Argentina tiene es un problema con izquierdistas disfrazados de mapuches que operan a través de la organización secesionista Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) y cuenta con apoyo de intereses antiargentinos. El indigenismo de la izquierda busca la formación de guetos, porque allí se gesta y crece el resentimiento en el que se basa toda su ideología. 

En función del territorio en el que la RAM pretende imponer sus reclamaciones, es dable indicar que al inciso constitucional arriba señalado, lo antecede el mandato al Congreso de "proveer a la seguridad de las fronteras" (Art. 75, Inc. 16), con lo cual queda claro cual es el encuadre que corresponde darle a la cuestión RAM: el de un problema de seguridad de fronteras. 

La Ley 24.059 de Seguridad Interior contempla la creación de un Comité de Crisis para cuando "estén en peligro colectivo la vida, la libertad y el patrimonio de los habitantes de una región determinada" o "se encuentran gravemente amenazados en todo el país o en una región determinada del mismo, los derechos y garantías constitucionales o la plena vigencia de las instituciones del sistema representativo, republicano y federal". Aplica al caso.

Reiterando lo expresado en una nota anterior: Ahí está el instrumento previsto por el legislador para enfrentar esta situación: convocar a través del Consejo de Seguridad Interior un "Comité de Crisis" y designar algún funcionario nacional, de carácter político y civil que, como Delegado, coordine el diseño de un plan estratégico asumiendo toda la responsabilidad de las operaciones. 

La respuesta, como siempre, es la ley. Siguiendo la lógica de la Constitución Nacional, no se requiere el genio de un Julio César o un San Martín para dar forma a un plan de operaciones en el terreno que neutralice el accionar de la RAM. El sentido común profesionalizado, de cualquier especialista en seguridad idóneo, basta para con los recursos disponibles diseñar un plan realizable en el corto plazo  que de lugar a acciones civiles de proyección extendida para consolidar sus resultados. 


No es difícil si se actúa con premura. Si se demora en dar respuesta, el riesgo es que nuevos hechos violentos pueden dar lugar a  algo con lo que, por mi afición al humor negro, he bromeado en twitter. Es decir que reclamen acciones duras como las que la película "La Patagonia rebelde" atribuye al Coronel Varela, quien interpretado por Héctor Alterio alzaba la mano exhibiendo cuatro dedos para indicar los cuatro tiros de un fusilamiento. Nunca se llega a los extremos cuando se obra anticipándose a la urgencia.

Lo complicado es otro aspecto del problema, o mejor dicho otro problema vinculado y que tambíen es antiguo: los enemigos de la democracia. Porque sobre la incertidumbre respecto del paradero de Santiago Maldonado la izquierda sostuvo una operación insurreccional liderada por el terrorista montonero Horacio Verbitsky, quien desde el diario Página/12 el 07AGO17, titulando: "MACRI YA TIENE SU DESAPARECIDO", argumentaba que "El gobierno nacional pasa del negacionismo a la represión" y que siendo "el primer detenido-desaparecido bajo la presidencia de Maurizio Macrì", el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS, que preside el propio Verbitsky), pidió la urgente intervención del Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas.

Santiago Maldonado, presentado como víctima de una desaparición forzada, servía para desacreditar al gobierno nacional, pedir la renuncia de funcionarios  y acusar de asesinas a las fuerzas de seguridad. La agitación vino de la mano de una serie de ejercicios de gimnasia revolucionaria. Organismos de derechos humanos, dirigentes de izquierda, artistas, periodistas, algunos pocos incautos y cualquier mamarracho, ya por ideología o por ansias de figurar,  dieron por cierto el relato, bregaron por el respeto del "territorio ancestral" y hasta hubo quienes vociferaron que la Gendarmería Nacional debía abandonar sus asientos en la zona. Un delirio de confusión planficada, que todo fuera rápido, expeditivo y basado en que los organismos de derechos humanos no pueden no tener la verdad. 

El hallazgo del cuerpo y los primeros resultados de la autopsia de Santiago Maldonado bastaron para tirar abajo la fábula de la cacería en el umbral de las elecciones. La maniobra insurgente fracasó en las manos de los peritos, dejando tan expuestas las mentiras como las intenciones. Estás últimas brotaron iracundas de la boca de Facundo Jones Huala :"Tiene que haber un estallido social para echar a la mierda a estos fachos asquerosos"

Un estallido, una situación de ingobernabilidad y Mauricio Macri escapando a bordo de un helicóptero; eso es lo que Verbitsky y toda la izquierda estaban buscando, lo que seguramente le prometieron a Jones Huala algunos de los tantos que, como Victoria Donda, fueron en procesión a la cárcel a la búsqueda de un nuevo ícono guerrillero y para fotografiarse con él. Curiosamente de los que ejerciendo cargos públicos pedían renuncias fingiendo convencimiento de estar ante una desaparición forzada, ninguno fue capaz de reconocer su propia irresponsabilidad y renunciar. Ninguno. Dignidad cero.


La izquierda no es democrática y tampoco es argentina. Es lo que se vio en la Plaza de Mayo el 24 de Marzo de 2017 reivindicando la lucha armada de las organizaciones terroristas mientras llamaban dictadura al gobierno de CAMBIEMOS. Y al igual que aquellas organizaciones derrotadas en los años de plomo, siguen siendo dirigidos desde Cuba por la misma dictadura a la que llaman "revolución". Su pensamiento internacionalista es tan chato, apátrida y peligroso como lo demuestra Evo Morales, quien afirma que ser guerrillero no es un delito, intentando negar que Ernesto Guevara era un invasor en Bolivia, y consecuentemente interviene en asuntos internos de la Argentina al calificar, sin ningún fundamento, de "cobarde y condenable asesinato" la muerte de Maldonado. 

Enfrentar los focos de insurgencia evitando toda generación de guetos, insisto, es relativamente sencillo. Lo difícil es dar la batalla cultural y política contra la izquierda comunista para hacerle comprender a la ciudadanía argentina, especialmente a la dirigencia política republicana, que tal como suele decir Nicolás Márquez: "el macartismo es un sano y noble sentimiento". 

Y realmente lo es; confrontar en el plano de las ideas ahorra sangre. 


DENTRO DE LA CONSTITUCIÓN TODO,
FUERA DE LA CONSTITUCIÓN NADA

¡PATRIA Y LIBERTAD!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López




miércoles, 25 de octubre de 2017

¿PARA QUÉ DIABLOS ESCRIBIR?


¿Para qué diablos escribir?



¿Para qué diablos escribir?, se preguntaba,
mientras garabateaba lo que decía,
palabras, con pretensiones de poesía. 
La olvidada belleza de caligrafía,
aquella magia del papel con herejía, 
que al temor de lo prohibido desafiaba,
pluma, vela, tinta, razón que esclarecía,
guarda su gracia más allá de la porfía.
La oscuridad trasmutó su fisonomía
a luz de pantalla y letra sin jerarquía.
¿Para qué diablos escribir?, se preguntaba,
si el ruido gutural de la tecnología,
reduce el lenguaje a anexo de energía
sórdida diatriba en fugaz algarabía, 
pendiente y dependiente de una batería.
Será que escriba, proclamaba y sentenciaba,
por sangre y pulso de humana filosofía,
por el bello gesto de andar sin cobardía, 
prosa y rima, la idea misma, de la hombría.



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López 

domingo, 22 de octubre de 2017

POR LO MÁS AMADO. DOMINGO DE ELECCIONES.


La responsabilidad es un equilibrio entre
derecho y deber, que el voto sintetiza como
ningún otro acto de la vida cívica.

Amo los días de elecciones. Desde que el 24 de Noviembre de 1983 cumplí 18 años siempre he cumplido con felicidad el "derecho deber" de votar. Este domingo en particular he sentido una felicidad intensa por votar junto a mis tres hijos, todos en la misma mesa. 

Mientras caminábamos hacia la escuela recordé las veces que fui a votar con ellos en brazos o de la mano. Siempre fue importante para nosotros, mi mujer y yo, trasmitirles que la democracia es parte esencial de nuestro estilo de vida. Verlos votar uno a uno me emocionó hondamente. Al menos en algo mi generación, la que en "Uso y abuso de las corbatas" (1994) definimos como la de "la nueva República" es mejor que las demás. Votamos siempre y lo trasmitimos a nuestros hijos. 

Con mis hijos en el hall de la escuela donde votamos.
Foto gentileza de Laura, amiga y vecina.
La  vida es una sucesión de momentos fugaces, me dijo alguien que sabía. Los que sean de felicidad, atrapalos; me aconsejó luego. Y eso hago. Los chicos crecen y acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", igual que Boogie "El Aceitoso" me estoy convirtiendo en un sentimental. 

¡¡¡PATRIA Y LIBERTAD!!!

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

lunes, 16 de octubre de 2017

¡SILENCIO! - POLÍTICOS EN CAMPAÑA




SHHHHHH! QUE DE ESO NO SE HABLA...


Tenemos los argentinos varios problemas que aunque sabidos son silenciados por el conjunto de la dirigencia política. Uno de ellos, generador de muchos otros problemas es que el organigrama del Poder Ejecutivo no es funcional. La incógnita es si el Presidente se propone corregirlo luego de las elecciones. 

Hay demasiados ministerios, cada uno organizado en forma deficiente y paradojal. Se superponen funciones por lo que se duplican esfuerzos que se anulan recíprocamente. La estructura del Gobierno necesita armonizarse desde la simplificación, porque las funciones deben ser claras al punto de ver el organigrama y entender evidente las competencias de cada quien. Cosa que hoy no ocurre. Cuando hay que explicar cada "raviol" de un organigrama con una sanata insoportable es que eso no funciona.

Creo firmemente en la máxima que reza "sólo los planes sencillos garantizan el éxito", y la organización del Estado es en sí mismo un plan que debe estar puesto al servicio de la población, con especial respeto por el tiempo y el dinero de quienes lo sustentan con sus impuestos, es decir los contribuyentes. En estos dos años no hubo reforma útil del Estado. Al contrario, se aumentó el número de ministerios ya excesivo que dejó el régimen, y de paso hasta se mantuvo un ministro K.

Áreas que tienen un rango de actuación conjunta dependen de distintos ministerios; peor aún: algunas de ellas se encuentran sometidas e un encuadre legal que lesiona su propia naturaleza jurídica contrariando su razón de ser. 

La reforma del Estado es la gran cuestión ausente en las propuestas de la elección de medio término que se define el domingo 22 de Octubre de 2017. La campaña electoral tiene por tabú a la reforma del Estado desde que el diccionario escrito por la izquierda, para uso del progresismo, reduce la cuestión al "ajuste" como herramienta "neoliberal" y por ende execrable.

La falta de debate demuestra que los doce años del régimen dañaron las instituciones, degradaron la cultura y llegaron a afectar la capacidad intelectual de los argentinos. Sólo así puede entenderse que no sea uno de los ejes de campaña la reformulación de una burocracia ineficiente. 

La irrestricta supremacía de la Constitución Nacional, tampoco forma parte de los discursos de campaña y eso también es preocupante.  Son dos cosas relacionadas, porque desde 1983 a la fecha nunca se pensó organizar al Estado en la estricta funcionalidad que surge de la Constitución Nacional. Ningún gobierno trabajó para la Nación, para la ciudadanía, sino que anteponiendo sus propios intereses obraron sin la más elemental conciencia sobre lo transitorio del poder. La consecuencia es este cuadro de Estado sobredimensionado e ineficiente, con capas geológicas de distintos gobiernos.

Los problemas que se eluden suelen ser los más graves. Esta campaña electoral tiene silencios alarmantes. Desde luego al votar por CAMBIEMOS, como opción real para evitar la perpetuación del kirchnerismo, sabíamos que el menú venía con sapos para más de dos años. Mis presos siguen presos, por ejemplo; y de ellos tampoco se habla. Igual votaremos otra vez por CAMBIEMOS, porque siempre son más tóxicos los batracios rojos. 

Quizás el Presidente venga meditando con su almohada la necesidad de reformular el Estado. Tal vez José Luis Espert de tanto machacar contra el gradualismo, pueda haber despertado alguna que otra conciencia sobre el problema. Mi enfoque en cualquier caso no es economicista, por algo soy el liberal que no habla de economía. En cualquier caso no alcanza. Sé que no alcanza, porque seguir dependiendo de la decisión de un Presidente, cualquiera sea, no habla de República.

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", los argentinos podremos hablarnos en serio con la verdad cuando recuperemos la representatividad de los partidos políticos, participando en ellos a través de elecciones internas de afiliados. Porque ciudadanía es voz y voto real de la gente, no comparsa de camarillas arreada a las PASO.

Hasta que eso no ocurra seguiremos perdiendo tiempo con cuestiones que no dejan de ser secundarias, ruidos de coyuntura, distracciones de lo esencial. Hasta que no nos hagamos cargo del compromiso ciudadano, la política seguirá siendo tan vacía de contenido como cualquier propaganda de perfume.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López

viernes, 13 de octubre de 2017

EL PERONISMO EN MARCHA FÚNEBRE




El 12 de Octubre, invitado por Pascual Albanese, Vìctor Lapegna y Jorge Raventos, asistí a la Casa de Galicia; para en la cena mensual de la Peña Eva Perón escuchar al ex Presidente Eduardo Duhalde, a quien respeto y aprecio. Luego de la entrada de fiambres y tortilla española, llegó el plato principal y el turno del orador. 

Escuchar a Duhalde fue percibir que el peronismo está en una crisis de la que puede no salir. Tuve la impresión que lejos de reconstruirse, el Movimiento Nacional Justicialista va camino de ahogarse en su propia receta.

Fiel a su estilo, Eduardo Duhalde describió el estado actual del peronismo sin la anestesia de los eufemismos: "somos un mamarracho", dijo tras dejar en claro que el peronismo hoy no es una alternativa de poder y que, por eso mismo, son estúpidos quienes sueñan con ver al Presidente Mauricio Macri abandonar el gobierno a bordo de un helicóptero. Consecuentemente, fustigó a los que creen que "cuanto peor mejor", porque el "cuanto peor mejor" perjudica siempre a los más débiles. 

Vale aquí una breve digresión: Aunque no hizo mención a la cuestionada frase sobre una eventual caída del avión presidencial, es claro, al menos para mí, que esas palabras siempre fueron una crítica al peronismo y no una amenaza a CAMBIEMOS. En las críticas a esa frase de Duhalde, lo mismo que en las reacciones horrorizadas por los dichos de Antonio Bonfatti, lo que hay no es espíritu democrático sino el soberbio trabajo del comunismo gramsciano imponiendo a través de los progres una mariconería del lenguaje que tiende a la autocensura del pensamiento. Bonfatti no comparó a Hitler con Macri, simplemente ejemplificó algo absolutamente cierto, que la verdad no depende de la aprobación de la mayoría; y está en todo su derecho de decir que el pueblo se equivocó al votar a Macri. Es lo que opina y punto. Que haya sentido que debía disculparse por decir lo que piensa es lamentable, pero también, socialista y todo, demostrativo del poder disciplinador de juzgar la corrección política desde el diccionario escrito por los bolcheviques. Que por eso salte el INADI demuestra que el INADI no debería existir, porque bajo la excusa de evitar la discriminación lo que hace es adoctrinamiento progresista; y el progresismo no tiene entidad propia: es meramente la avanzada cultural de los comunistas.

Vuelvo a los conceptos vertidos por Duhalde en su alocución. No puedo más que coincidir con quien diagnostica la evidente crisis de representatividad que atraviesan los partidos políticos. Lo que no me seduce es la solución propuesta. El ex Presidente, tras remarcar que tiene muchas diferencias con el gobierno de CAMBIEMOS, expuso su idea del "cogobierno" como un sistema superador de la antinomia oficialismo / oposiciòn que se da tanto en el presidencialismo como en el parlamentarismo y que, erróneamente, considera él es proclive a decantar en la lógica de amigo / enemigo. Y allí aparece el principal punto negativo en el discurso de Duhalde, la pretensión de evitar hablar mal de nadie y mirar para adelante en una suerte de borrón y cuenta nueva.

Digo que es negativo porque no se puede olvidar que la lógica amigo - enemigo fue deliberadamente fogoneada por el kirchnerismo, no surgió como derivación natural de los roles de oficialismo y oposición. De hecho los países con instituciones democráticas fuertes, con partidos representativos y políticas de Estado bien definidas, no degradan su convivencia. Argentina, dejando atrás un largo pasado de violentas fricciones internas, de 1983 en adelante experimentaba un cambio significativo en la tolerancia política, una sana tolerancia que se proyectaba hacia el respeto mutuo. Fue recién con Néstor Kirchner y Cristina Fernández que el país retrocedió hacia un nuevo tipo de intolerancia viciada por la hipocresía. La corrupción estructural del proyecto totalitario requería irracionalidad, por eso inventaron odios. Si en el pasado hubo argentinos que habiéndose odiado a muerte pudieron darse la mano o un abrazo cerrando enfrentamientos, fue porque sus odios, motivaciones, creencias, convicciones, eran auténticas. En el el kirchnerismo, un fraude en sí mismo, lo único auténtico fue el vaciamiento moral y material de la República. Es inadmisible reconciliarse con una farsa. 

Por otra parte, el régimen kirchnerista como exponente del totalitarismo clásico siguió desde el vamos premisas orwellianas. Así, pretendiendo imponer su relato a la realidad, intentó reescribir el pasado a gusto y conveniencia con la mentira como herramienta principal y borrando todo lo que incomodase. Convalidar un pasado falseado es renunciar al futuro, por perder la conciencia como Nación que en definitiva es una resultante histórica. Luego de ese proceso orwelliano de 12 años, la necesidad de clarificar el pasado desde la verdad vale para el país lo mismo que para el peronismo; a cuya muerte aspiraba el kirchnerismo.

En su afán de recomponer al Movimiento Nacional Justicialista, podía esperarse de Duhalde una propuesta dirigida a la institucionalización del peronismo. Pero parece que nuestros políticos no depositan mucha fe en una dinámica de vida partidaria signada por la participación y el voto de los afiliados. También, siendo que Duhalde es plenamente consciente de los cambios en el comportamiento social, especialmente de los jóvenes a partir de la evolución tecnológica, podía plantear como centro de su propuesta para reorganizar al peronismo un salto audaz del sistema representativo a formas de democracia directa que las nuevas tecnologías pueden significar.

Pero el Dr. Eduardo Duhalde. el mismo que es capaz de vislumbrar que la política asumirá en el futuro formas muy diferentes de las que conocemos, lejos de ir por la modernidad basa la recomposición del peronismo en un acto profundamente retrógrado: trasladar el año próximo el cadáver de Eva Duarte de Perón desde el cementerio de la Recoleta hasta San Vicente, para depositarlo junto al de Juan Perón.

Si la sola idea de otra escena de necrofilia política es desagradable, la implementación de esa idea es todavía peor desde que, como habría oposición de la familia Duarte a permitir ese traslado, se buscaría la sanción de una ley que imponga la mudanza del cadáver prescindiendo de la voluntad de los familiares de Eva Perón. Es decir, pretende Duhalde que una vez más todo el país se vea involucrado en la resolución de asuntos que sólo atañen a la simbología peronista. 

Argumenta para ello que se pretendió separar ideológicamente a Eva de Juan, como si no hubiera unidad entre ambos, haciendo de Eva una "revolucionaria" y de Perón un "viejo gagá"; lo cual se inició con aquellos que cantaban "Si evita viviera sería montonera".

Ciertamente Eva Perón jamás hubiera asumido posición alguna contraria a su marido, no sólo por ser su mujer (sí, "su mujer", como ella misma decía y proclamaba para que se espanten hoy las feminazis), sino principalmente porque reconocía en Perón a su conductor y líder político. Pero clarificar en esa parte de la historia, lo que desde Montoneros hasta el kirchnerismo causó la infiltración comunista en el peronismo, no requiere volver a perturbar la paz de cadáveres embalsamados que, siendo objetos de lamentables vejaciones, no han tenido descanso.

Cuando Duhalde cerró su discurso llegó el postre, una porción de helado tricolor: frutilla, chocolate y vainilla. Tomé la cuchara y mientras comía empecé a experimentar una sensación extraña. Me pareció que estaba allí como alguien que mira una película, ajeno en definitiva. Mis dudas sobre el futuro del peronismo variaron sustancialmente el eje de su interés. Ya no me preguntaba cómo planeaban llegar nuevamente al poder, sino que tanto más se alejarían. Y aunque no soy de los que auguran el final del peronismo, ni lo deseo, cuando empezaron a cantar la marcha peronista, poniéndose de pie y alzando los dedos en V, no sentí esa alegría contagiosa que aún siendo un gorila liberal supo tocarme tantas veces. La marchita, al fin de cuentas, la canté a hombros de mi viejo alguna vez en Gaspar Campos. Seguí sentado, comiendo por colores el helado, mientras a mi alrededor seguían cantando la letra completa a viva voz. Como un déjà vu sentí la tristeza de estar recordando eso mismo que estaba viviendo. El último bocado fue un amarillo casi derretido, vainilla.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López








     



sábado, 7 de octubre de 2017

MADRES DE PLAZA DE MAYO, UN PAÑUELO SUCIO DE MUGRE




En las vísperas del 24 de Marzo de 1976, pocos tuvieron la inteligencia y la valentía de advertir (en el doble sentido de la palabra) las consecuencias funestas que el golpe de Estado acarrearía y nadie lo trasmitió con tanta claridad como el Ingeniero Álvaro Alsogaray, cuyas palabras registró el diario Clarín del 21 de Marzo de 1976: 

"Nada sería más contrario a los intereses del país que precipitar en estos momentos un golpe. Las fuerzas armadas supieron retirarse en mayo de 1973 de la escena política y no deberían volver a ella sino cuando esté realmente en peligro la supervivencia misma de la libertad. Constituyen la última reserva y no deben ser arriesgadas sino bajo estas circunstancias". 

El tiempo demostró la certera visión de Alsogaray respecto al futuro, pues en la misma declaración predijo que el golpe, al que no consideraba necesario, iba a significar “sangre, sudor y lágrimas”, creando problemas insolubles que los golpistas no podrían resolver, y que quienes en el momento protestaban por el estado del país iban luego a vilipendiar a los militares. 




Como tantas otras veces el líder liberal no fue escuchado. Y así nos fue. 

La inmensa mayoría de las argentinos recibió el golpe de Estado del 24 de marzo con un suspiro de alivio, era lo esperado por todos y lo deseado por casi todos. Consecuentemente, para finales 1977 la victoria de la Nación Argentina sobre las bandas terroristas al servicio de la dictadura castrista ya estaba militarmente consolidada. La ciudadanía dormía con la tranquilidad de saber que los militares hacían lo que se esperaba que hicieran. Porque dejando a un lado los discursos de la memoria hipócrita el argentino promedio no se asustaba cuando veía pasar un Falcon Verde, al contrario, y tampoco se apenaba cuando sus muchachos pateaban las puertas de algún aguantadero, cárcel del pueblo, armería o imprenta clandestina y los subversivos eran muertos o capturados. Nadie sentía entonces que se estuvieran lesionando los derechos humanos, porque las bombas, los asesinatos, los secuestros y los copamientos de ciudades y unidades militares perpetrados por el ERP y Montoneros eran todavía un temor de sangre caliente, que no se había podido detener con la insensata amnistía del 73. 

Había pues un consenso tácito: esta vez no iban a entrar por  una puerta y salir por la otra. Esta vez no salían más. Y ese fue el primer "Nunca más" que consensuó la Argentina. 

Acaso, hermosa palabra la palabra acaso, lo que estaba en la mente de Ernesto Sábato cuando luego de reunirse con Jorge Videla dijo: "El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del presidente".

"Por algo será", "No te metas", "Bien hecho", "Esos no joden más", fueron parte de las frases con que la civilidad apoyó cotidianamente y sin ningún conflicto moral a los que peleaban la guerra desde el Estado Argentino. Si por las noches la sangre salpicaba las ventanas, las lavábamos por las mañanas descansados por haber dormido bien. 

En ese contexto las madres de los terroristas, comenzaron a reclamar por el paradero de sus hijos. Algunas, muy pocas, obraban de buena fe. El desaparecido, como táctica de guerra, resultó ser altamente eficiente para desde la incertidumbre llevar desconcierto y aniquilar el accionar militar de las bandas terroristas. Tuvieron estas que cambiar de estrategia. No les había dado resultado ser los chicos malos de la película. 

Su voluntad de vencer no estuvo a la altura de emular al Vietcong, porque del otro lado no había yankees confundidos que extrañaban el hogar, sino argentinos en armas que defendían la Patria. Aquí Vietman se ganó, en Tucumán y en cada ciudad.  

Vencidos, los terroristas dirigidos desde Cuba abandonaron la épica del héroe guerrillero para asumir la condición de pobres víctimas inocentes de una dictadura sin razones. Y así fue como las mamitas de los niños perdidos comenzaron a dar la vuelta a la Pirámide de Mayo con un trapo blanco en la cabeza, al que le dieron entidad de pañal fingiendo en sus hijos inocencia de bebotes. 

Aún sabiendo que los hijos de esas madres no eran personas de bien, el sentimiento humano, ese que los comunistas aspiran a extirpar de las sociedades que caen bajo su control, pero que bien saben explotar en camino al poder, hace que hasta seamos capaces de comprender el dolor de las madres de nuestros enemigos. 



No obstante, en 40 años el significado de las madres de Plaza de Mayo, dejó de ser lo que de buena fe pudo representar desde la ingenua inocencia del promedio. En rigor de verdad, nunca fue ese pañuelo lo blanco que pretende.  

Debió haber sido un pañuelo rojo, por la sangre de argentinos que sus hijos vertieron. "Tigres sedientos de sangre", para describirlos como bien supo hacer con palabras del Himno Nacional el Dr. Enrique Pinedo. Traidores que por medio del terror y obedeciendo a mandos extranjeros intentaron asaltar el poder enlutando al país, desde mucho antes del golpe militar del 24 de Marzo de 1976, con la finalidad de crear una nueva tiranía castrista, o sea: otra dependencia del entonces imperio soviético. Y en ese fin no les importaba el dolor de ninguna madre, estaban dispuestos a perpetrar un verdadero genocidio de dimensiones camboyanas desde que el comandante del ERP, Roberto Santucho, calculaba tener que matar un millón (1.000.000) de argentinos para instalar el socialismo. 

La Habana, Cuba, Mario Eduardo Firmenich fotografiado en
 dependencias dispuestas por la tiranía castrista, para que
funcionara  entre 1978 y 1982 la conducción de Montoneros.
Traidores a la Patria del primero al último.

Bajo la blancura del pañuelo las madres de aquellos criminales comenzaron diciendo que sólo querían saber dónde estaban sus hijos. Era un reclamo entendible, justo y que originalmente implicaba el pudor de haber criado terroristas. Al paso de los años, cuando la profecía de Alsogaray se convirtió en un acierto mejor certificado que cualquiera de los atribuidos a Nostradamus, las madres de los terroristas perdieron aquel pudor y llegaron a reivindicar a sus hijos soldados de la causa comunista, tanto así que este 24 de Marzo reivindicaron en la Plaza de Mayo la lucha armada de las organizaciones terroristas. 

Hebe de Bonafini, madre de terroristas, en los brazos de Fidel Castro;
el tirano a cuyas órdenes atacaban sus hijos a la República Argentina.

Parte esencial de la corrupción kirchnerista, las madres de Plaza de Mayo se zambulleron indecorosamente en el negociado de los derechos humanos, con la misma avidez mostrada por Néstor Kirchner en ese abalanzarse sobre la caja fuerte. En cada uno de sus actos demuestran ser sinónimo de odio, de violencia y de corrupción. Inexplicablemente cuentan todavía con espacios en la televisión pública. 

Queda claro que, más allá de las promesas de Mauricio Macri en la campaña presidencial, el curro de los derechos humanos está muy lejos de haberse terminado.

El pañuelo blanco que debió ser rojo, cumple 40 años sucio de mugre. Como pañuelo no ha brindado utilidad; no dio el consuelo de secar las lágrimas, ni contribuyó a la concordia alzándose en señal de paz. Solamente es un trapo envejecido, sucio de sangre y sucio de corrupción.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López


miércoles, 4 de octubre de 2017

ACERCA DE ASTIZ EN GEORGIAS




Las Georgias habían caído otra vez en manos británicas el 25 de Abril de 1982, cuando el capitán de corbeta de Infantería de Marina Luis Carlos Lagos, jefe de las fuerzas terrestres, izó bandera blanca en Grytviken y en la mañana del 26 de Abril firmó la rendición junto con el capitán de corbeta Horacio Bicain, Comandante del viejo Submarino ARA Santa Fe. 

La superioridad de las fuerzas británicas hacía inútil la resistencia, máxime en un escenario de total aislamiento logístico que impedía la recepción de cualquier ayuda o refuerzos. Bajo todo punto de vista la plaza era indefendible para los argentinos allí acantonados. Desde el vamos, la misión en Georgias no tenía por objetivo impedir a sangre y fuego la recaptura por las fuerzas colonialistas. Era meramente testimonial. Según Bicain: “Lagos cumplió con las directivas políticas que le había impuesto la superioridad. Esto es que los ingleses tenían que tomar las Georgias con un acto de fuerza”, y habiendo hecho fuego las fragatas el supuesto contemplado en las directivas estaba acreditado. 

Lagos rendía todas las tropas argentinas en Georgias, pero el teniente de navío Alfredo Astiz, que permanecía en Puerto Leith con un puñado de hombres, los denominados “Lagartos”, no aceptó estar incluido en la rendición firmada por Lagos, insistiendo ante el invasor con que debía firmar su rendición por separado. A tal efecto indicaba a los británicos que para concretar esa ceremonia debían aterrizar sus helicópteros en una determinada posición. 

El almirante John Forster “Sandy” Woodward, quien dirigió la flota inglesa durante la guerra de Malvinas, en ocasión de ser entrevistado por el periodista argentino Juan Castro para un programa televisivo, dijo que profesaba respeto por todos los militares argentinos que combatieron en el TOAS excepto por uno. Ese único soldado argentino al que Sandy Woodward dijo no respetar era Alfredo Astiz. Ante el periodista, que se extasiaba con que "El Ángel" fuera repudiado por el inglés, Woodward afirmó que el capitán argentino reclamaba que los helicópteros aterrizaran en un lugar preciso. Precavidos, los ingleses no aceptaron aterrizar en el lugar señalado y luego de su rendición se informó que Astiz había obrado “tratando de atraer a un helicóptero de la Royal Navy para aterrizar en un helipuerto con trampas explosivas, alentando a las fuerzas británicas para cruzar una zona que él sabía minada”.

Curiosamente, en parte porque las autoridades del Proceso nunca explicaron a la población el sentido de la misión en Georgias y debido, también, a la participación de Alfredo Astiz en la guerra sucia contra el terrorismo -que fue tomada como emblema de la represión ilegal por parte de grupos de “derechos humanos” afines a las bandas subversivas-, su actuación, como la de todos los hombres que allí estuvieron, se encuentra estigmatizada por la supuesta cobardía de haberse rendido sin disparar un tiro. 

Sin embargo, su actitud, y los hechos reconocidos por Woodward, merecen alguna reflexión. 

Ciertamente es un viejo ardid y un crimen de guerra, fingir rendirse al sólo efecto de ponerse en condiciones de causar fuertes bajas a un enemigo abrumadoramente superior, pero si tal engaño da resultado las consecuencias son suicidas. Alfredo Astiz, contra la opinión generalizada sobre su rendición, estuvo dispuesto a inmolarse junto a sus hombres. Porque si el helicóptero estallaba la respuesta inglesa hubiera sido brutal; justificadamente brutal. Él lo intentó. Tal vez por ello, uno de los militares más reconocidos por su actuación en Malvinas, el Contraalmirante Carlos Robacio, jefe del bravo Batallón de Infantería de Marina 5, consideraba que Astiz no tenía responsabilidad alguna en la recaptura de Georgias por parte de los ingleses. 

Y esto también amerita pensar que no basta la voluntad de morir para efectivamente inmolarse combatiendo en una guerra; cosa que, por cierto, no siempre alcanza para convertirse en héroe. A veces la historia sencillamente no quiere, el azar juega su parte sin importar las intenciones de ir hasta las últimas consecuencias. En alguna jerarquía del Proceso pudo incluso haber una cínica especulación sobre que el joven marino, quien ya estaba “quemado” por trascender su identidad en la lucha antisubversiva, se hiciera matar en Georgias. Muerto, Astiz era un héroe más y un gran problema menos. 

La historia no quiso.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

martes, 3 de octubre de 2017

LA NEFASTA INFLUENCIA DE "BOLUDA TOTAL"


Boludez total

El humor es riesgoso, porque siempre hay quien carece de la capacidad de interpretarlo y se manda, creyendo que es en serio, por la senda del absurdo sin tener sentido de su propio ridículo. 

Así, Fabio Alberti nos hizo reír componiendo a Coty Nosiglia conductora de "Boluda Total", una parodia a programas como Utilísima. 

El problema es que al paso del tiempo los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con dinero de los contribuyentes y metiéndose donde el Estado no debería ni asomarse, parecen haberse inspirado en "Boluda Total" para proveer a los restaurantes cajitas de cartón para que los clientes se lleven las sobras...

No tiene ningún sentido que el Estado invierta dinero para que quienes pueden pagarse su comida en la mesa de un restaurante se lleven las sobras en una caja provista por el Estado.

La única explicación posible la encuentro en un monólogo de la genial Fernanda Metilli, quien narra muy divertidamente el escarnio al que se ve sometido el cliente cuando pide sus sobras al mozo. Se ve que algún funcionario pasó por lo mismo y se le ocurrió esta solución que paga el contribuyente. 

Fernanda Metilli

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López




lunes, 2 de octubre de 2017

DEBEN SER LOS SERVICIOS, DEBEN SER...


OTRO PAPELÓN DE PÁGINA/12




Allá por 1955, en el que iba a ser el año de la Revolución Libertadora, un paso de comedia ideado por Aldo Cammarota, llevado al programa de radio "La Revista Dislocada" por Délfor Amaranto, incluía una canción cómica cuya letra, justificando algunas situaciones risibles, decía: "Deben ser los gorilas, deben ser,/ que andarán por aquí,/ deben ser los gorilas, deben ser,/ que andarán por allí..."

Aquel paso de comedia, simplón e inocente, adquirió en el contexto político una significación impensada por su autor y ciertamente sofisticada, pues la palabra "gorila" se convirtió en sinónimo de aquellos que se oponían al gobierno autocrático del primer peronismo. Con el tiempo, el simpático y querible apodo nos incluye (y bien) a todos los derechistas; antiperonistas o no e incluso peronistas de derecha. 

Soy de los que reivindican el buen uso de la palabra Gorila, como sinónimo de patriotismo, espíritu republicano y convicciones democráticas. Sonrío cada vez que algún izquierdista cree que me insulta llamándome así y le respondo: 

.- Gorila y a mucha honra, para insulto: "comunista".

Tanto reivindico la expresión "gorila", que tarareo ese mismo estribillo cada vez que leo Página/Bolche, el pasquín del zurdokirchnerismo, pero luego de los incidentes en la marcha por Santiago Maldonado, viendo que Página/12 ya perdió hasta el sentido del ridículo a la hora de bajar línea, encontré atinado cambiar la expresión "gorila" por otra, que para el zurdaje representa más o menos lo mismo.

Y es que al ver que titulaban de esta manera, se me escapó una carcajada: 



En tiempos de Lanata Página/12 respondía al MTP, lo fundaron con fondos mal habidos del ERP, o sea: una lacra desde su origen; pero al menos tenían cierta chispa que se notaba en la manera de titular. Lamentablemente ya no les queda ni el pucho en la oreja de aquel pasado malevo y feroz. Ahora ponen la hilacha donde antes la escondían y respecto de los incidentes en la marcha por Santiago Maldonado titulan: "Era muy claro que se trataba de infiltrados". Clarísimo sería si la violencia fuera ajena a las marchas de la izquerda y no su constante, pero arriba del título, no conformes con ese insulto a la razón afirman: "Volvieron los encapuchados al final de la marcha por Maldonado".

Es tan patético el gusto que tiene la izquierda por victimizarse, y les fue tan fácil hacerlo durante el kirchnerismo, que ya perdieron el sentido de lo verosímil. Por eso en otra nota titulan "SERVICIOS ENCAPUCHADOS PARA PROVOCAR".



Pobre inocencia defraudada la de los idealistas de izquierda, tan bien intencionados ellos, que en cada marcha que organizan aparecen servicios que los hacen quedar como si fueran violentos. Por suerte todos sabemos lo pacífica que es la izquierda argentina, tan diferentes de los fascistas del ERP y Montoneros. O de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), cuyos integrantes a cara limpia y con la persuación de las ideas por toda arma enfrentan a los trogloditas de la Gendarmería Nacional...  

Lo risible del modo en que Página/12 trata algo tan serio como la desaparición de una persona, es que el pasquín se contradice a sí mismo, porque este asunto empezó con encapuchados cortando una ruta sin que a nadie se le ocurra que hubiera algún infiltrado entre ellos.Y el mismo diario nos los mostraba, informando que -según la familia de Maldonado- Santiago estaba ahí: 




Curioso, ¿no? Llevado al extremo del absurdo pareciera que Página/12 estuviera sindicando a Santiago Maldonado como un servicio infiltrado en la pacífica toma de terrenos y corte de ruta de los izquierdistas que la van de mapuches. Porque así de absurdo es pretender negar que la izquierda tiene sectores violentos que aparecen en cada ocasión que se les brinda. Pero no se le puede pedir autocrítica a la izquierda, ni a su pasquín. 

Ellos siempre mentirán a conciencia, para que lo repitan los progres y otros idiotas útiles, por eso tarareo aquella vieja música con esta nueva letra: "Deben ser los servicios, deben ser, que andarán por allí..." 

Pero no son "los servicios", es el zurdaje violento, intolerante y totalitario que apañan Página/12, la izquierda y las organizaciones de derechos humanos. 

Mientras tanto, Santiago Maldonado sigue con paradero desconocido. El malísimo desempeño del Juez Otranto y el empecinamiento de la izquierda, kirchnerismo incluido, en que la única hipótesis posible era la de la desaparición forzosa no han contribuido a la búsqueda de la verdad. Se corre el riesgo de estar frente a una investigación destinada a convertirse en otra típica y triste novela argentina de misterio sin resolver. Así, Miguel Angel Pichetto compara la desaparición de Santiago Maldonado con el caso Carrasco, criterio que no comparto, de momento diría que se parece más al Crimen de Cuenca. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López