jueves, 29 de junio de 2017

A LO MEJOR LA PATRIA ES COSA DE PIANTADOS


El problema no es
la falta de sueños,
es la abundancia 
de pesadillas.

El suelo no dista
del cielo,
por eso el hombre
inventó la distancia.

No hay inclemencia
en un adiós,
lo grave está
en la manera de decirlo.

Oscar Ledema (Cabos sueltos).





Algunas noticias sirven de umbral a la imaginación. Se da cuando lo ocurrido queda agotado en una anécdota, pero bien pudo ser otra cosa. En esa categoría entra la nota de Omar Lavieri: "Preocupación judicial por la seguridad en la Casa Rosada", que publica INFOBAE.

Cuenta que el 21 de Junio, a las 02:44 hs, un hombre, desocupado desde hace tres o cuatro años, tras consumir marihuana y cocaína, logró atravesar la reja perimetral de la Casa Rosada al embestirla con su auto. El sujeto, que iba acompañado de un perro pitbull, fue detenido por personal policial. 

El incidente, que bien podría inspirar un sainete o un corto humorístico, abre un claro interrogante respecto del nivel de seguridad en edificios que son potenciales blanco de ataques terroristas. Y debe subrayarse que el hecho, aunque casual, puede servir de ensayo para quien pudiera estar interesado en perpetrar un ataque. 

Esa es la obviedad de la nota, sobre la cual sería aburrido extenderme. Voy por otro lado. Lo que llamó mi atención es otra cosa: 

El conductor, según certificado de discapacidad emitido por el Ministerio de Desarrollo Social, padece "trastornos delirantes persistentes" y llevaba tres años bajo el tratamiento ambulatorio que terminó estrolado contra el marmol de la Rosada. Adujo ante las autoridades que obró enojado porque el Día de la Bandera vio mucha gente sin escarapela, porque no puede pagarle a su hija una fiesta de 15 y porque tres sujetos habían intentado robarle sus zapatillas. Los profesionales que lo entrevistaron concluyeron que "se encontraba por momentos desorganizado, con ideas sobrevaloradas de tipo reivindicatorias en torno a la Patria y cambiar las condiciones actuales del país". Y esa frase, sumada al enojo por el faltante de escarapelas, fue la que despertó mi interés.


No puedo dejar de pensar en ese informe. Hay algo en su texto y contexto que me rebela. A lo mejor la Patria es cosa de piantados. Quizá ya retrocedimos tanto y tenemos los valores tan subvertidos que hay que estar loco para tener ideas de tipo reivindicatorio en torno a la Patria y cambiar las condiciones actuales del país. Si es así, hay algo bueno en esa locura más allá de ser locura. Porque, acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", la "cordura" de la gente "normal" que habita esta tierra consista en haberse dado por vencida. 

Dice el saber popular que de médico y loco todos tenemos un poco. Así que, sin reivindicar lo obrado por un desquiciado, juguemos. Tratemos de ponernos en el lugar del loco y librarnos de los frenos inhibitorios. Imaginemos que salimos a la calle y tras saludarnos con French y Beruti llevamos orgullosa en el pecho la Escarapela Nacional. Es día patrio, la Luna rueda por nuestra calle lo mismo que para Horacio Ferrer por Callao, pero no hay banderas en los balcones y entre tanto pecho frío nos sentimos invadidos. Son tiempos difíciles, de mangos esquivos y cuentas por pagar, pero eso no sería nada si no fuera que no se puede vivir en paz. A cada rato alguien intenta robarnos, y otros que nos robaron desde el poder sonríen en los afiches con ganas de volver. Rompieron la bicicleta blanca y al ciclista lo fajaron. Dan ganas de cambiar las cosas, pero sobran excusas para el no se puede, las inventan hasta los que gritaban "¡Sí, se  puede!"; y ahora cazan mariposas mientras nos comen los leones. Nos dan la razón, como a los locos, enumerando motivos por los que acá las cosas son así. Complicado lo simple e imposible lo complicado. Sin más, en un parpadear, cansados de escuchar que repiten las mentiras que iban a cambiar por la verdad, sentimos que se nos escapa la Luna y la queremos alcanzar. Más vivos que los de las veredas, heridos de amor los maniquíes nos guiñan desde las vidrieras y los semáforos nos prenden tres luces. Dos celestes y la del medio blanca. redondas como la Luna que se escapa; tras ella vamos con las manos en el volante y el pie yendo al fondo del acelerador mientras. ¡oíd! se nos da por cantar, aquella canción de Patria y Libertad.

Vivimos en un país de locos o en una locura de país; no es Esparta, esto es Argentina, donde el suelo no dista del cielo y tampoco del infierno.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López












martes, 27 de junio de 2017

¿Por qué ganó Trump?


Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.
Enviado especial a los Estados Unidos.




Para casi todo el planeta y la gran mayoría de los analistas, el triunfo de Trump fue una gran sorpresa. Los sectores más liberales o progresistas se abocaron a repudiar el comportamiento del candidato y no advirtieron un fenómeno que crecía como un tsunami en el interior del país.

En las ciudades de las costas del Pacífico y del Atlántico está asentada la población más progresista del país, mayormente urbana, esa que tiene un elevado nivel socioeconómico y educativo, que es diversa y multicultural, que conoce y se interesa por el mundo, que viaja a Europa con cierta frecuencia, que valora la ecología, que recicla la basura y es consciente del calentamiento global, que sale a correr todas las mañanas, anda en bicicleta, practica yoga o medita, toma agua mineral francesa o licuados energizantes de frutas exóticas o semillas raras. Que se viste a la moda y con ropa sustentable; que no suele tomar cerveza pero, si lo hace, elige una marca belga o alemana; que lee The New York Times y The New Yorker, mira la CNN y MSNBC y, aunque puede ser religiosa o agnóstica, respeta la diversidad y la corrección política o simplemente se declara espiritual. Que va al cine, al teatro, y visita galerías de arte con trajes de moda ajustados a sus cuerpos en forma; que cambia de casa o departamento con frecuencia, y no tiene problema en mudarse a otra ciudad para ir a la universidad o por cuestiones de trabajo.


Pero existe otro Estados Unidos asentado en el interior, más inhóspito, rural, e industrial, donde se asientan los sectores más conservadores que tienen menos ingresos y educación, pero que tampoco necesitan tanto para vivir porque no gastan en universidades prestigiosas para sus hijos, coches modernos, vacaciones caras, o comida orgánica y light. Es gente que vive en pueblos o ciudades pequeñas; que apenas terminó el secundario y fue a trabajar a la fábrica local, como su papá y su abuelo, que toma cerveza Budweiser o Bud Light, el rudo Daniel’s y jamás un scotch; que almuerza rápido en McDonald’s, Dunkin’ Donuts o pollo frito en KFC; que vive en una misma casa que pagó con un crédito a treinta años; que es cristiana y va a la iglesia todos los domingos y hasta dos veces por semana; que maneja poderosas camionetas y ama la caza y la pesca; que aborrece el aborto y cree en la normalidad de que los hombres se casen con mujeres. Gente que compra armas hasta en el Walmart y tiene en su casa un pequeño arsenal para matar ciervos y palomas o, si hiciera falta, defender a los suyos. Que se informa básicamente con la cadena Fox, desconfía de los extranjeros y del gobierno federal. Son los Estados Unidos de Trump, y es esta dicotomía la que analiza en profundidad la periodista de Clarín que vive en Washington DC, Paula Lugones, en su libro llamado –justamente- Los Estados Unidos de Trump, el cual compré en la librería Yenny del aeropuerto de Ezeiza justo antes de salir del país, y estuve leyendo en el avión de United Airlines.


Mi primer destino es Houston, Texas, a donde llego luego de un vuelo de unas diez horas. No espero a salir a la ciudad, sino que ya en el aeropuerto comienzo mis análisis, a preguntarle a los ciudadanos a quién votaron y por qué. La mayoría cuenta que a Trump, es justamente por lo antedicho: están cansados de los políticos de Washington quienes se dedican únicamente a hacer lobby en lugar de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; además detestan a los liberales de las grandes ciudades costeras, a quienes consideran arrogantes; y hasta ciertos encuestados señalan que votaron a Trump simplemente porque quieren un cambio, algo diferente.

De Texas me voy a New Jersey, uno de los estados más “azules” (demócratas, a quienes se identifica por el color azul de partido), progresistas y liberales. Y si bien me adentro a los pueblos escondidos entre los bosques, que parecen escenarios de película yanqui, la influencia del liberalismo de las urbes costeras es evidente: casi todos votaron por Hillary, odian enormemente a Trump, y no entienden “cómo su gran nación pudo engendrar semejante monstruo”, como llegan a afirmar algunos entrevistados.

Al día siguiente de mi llegada a la costa este me voy de New Jersey a la ciudad de New York, la cual justo ese día está paraliza por el desfile del orgullo gay, que cruza Manhattan por importantes avenidas como Broadway y la Quinta. Enormes contingentes de simpatizantes se suman a la marcha, al igual que grandes grupos de turistas que se acercan a participar y acompañar este evento que va dejando a su paso una ciudad sumida en la suciedad y el caos absoluto, razones -entre otras- por las cuales repudio este tipo de demostraciones.

Más allá de eso, lo que intento remarcar es el contraste entre estos dos universos absolutamente diferentes y hasta opuestos, que se ve a simple vista, tal como lo vi yo en el transcurso de unos pocos días.

Se podría decir que en cierto modo la sociedad estadounidense es como un péndulo, que oscila entre el liberalismo demócrata y el conservadurismo republicano. Trump es simplemente la expresión de uno de esos dos pueblos que coexisten. Es una de las dos voces americanas, que en este caso logró prevalecer sobre la otra, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.


INFRAESTRUCTURA


Uno de los más grandes problemas del interior de Estados Unidos es el tristísimo estado tercermundista de las rutas, autopistas, cañerías de agua potable, transporte público, y otros servicios básicos estatales, que dan la imagen de un país subdesarrollado.

En los estados costeros de New Jersey y New York me puedo mover con agilidad y comodidad, donde los servicios de trenes, subtes, y colectivos, son en general muy eficientes, rápidos, y están en buenas condiciones.

Sin embargo cuando estuve en la ciudad de Houston en Texas el panorama era muy distinto: la gente se quejaba de la ineficiencia y pésimo estado del transporte, y de la necesidad obligatoria de tener auto propio para poder moverse.

En la ciudad de Flint, de cien mil habitantes en el estado de Michigan, se respira el abandono, la impotencia y la desesperación. En este sitio olvidado de la primera potencia del mundo, la gente se enferma, los niños sufren daños cerebrales irreparables, y la gente vive y muere envenenada por el agua potable que sale de la canilla con plomo. Desde hace años. Además tienen que pagar por ella aunque no la usen. El de Flint es un caso extremo pero no el único: está lleno de casos de desidia estatal y abandono a lo largo y ancho de los Estados Unidos, que no viene al caso empezar a enumerar y detallar.

La gente está harta de pagar impuestos y que los políticos de Washington no les solucionen sus problemas ni les presten atención. Trump no tuvo empacho en llamar a los aeropuertos de La Guardia, JFK, y el de Los Ángeles como del tercer mundo e inferiores en comparación con los supermodernos de Dubái, Qatar, o Singapur. Por eso no resulta raro que esa gran concentración de votantes se inclinara por un empresario inmobiliario y constructor, que prometió lanzar un masivo plan de reconstrucción del país.


CONCLUSIÓN



La victoria de Trump se comprende por un lado, por el gran choque ideológico y cultural que existe entre las dos sociedades internas antemencionadas, y por otro lado se entiende a partir de que fue un hombre que supo leer y darse cuenta de cuáles eran las necesidades, las angustias, y las quejas de ese pueblo del interior olvidado por los políticos y las élites urbanas.


GERÓNIMO VENEGAS, UN PATRIOTA


De parte de Gerónimo Venegas siempre recibí consideración y aprecio. Me decía: "a vos te vamos a hacer peronista" y los dos sonreíamos; teníamos puntos de contacto pero nos sabíamos diferentes, cada uno plantado en sus convicciones. Tuvimos una buena conversación sobre los valores republicanos, en eso coincidíamos plenamente.

Se podía hablar con él francamente, porque no se disfrazaba de peronista; sencillamente lo era.

Advirtió tempranamente la matriz corrupta y totalitaria del kirchnerismo. Reaccionó con firmeza defendiendo la República. Su determinación lo hizo destacar por sobre la chatura general de los que bajaban la cabeza para no enfrentar al régimen.

Toda su vida cultivó el coraje. Y como los valientes mueren sólo una vez, lo imagino yendo del brazo con la muerte, como si tal cosa, caminando a pie firme y sin volver la vista atrás.

Momo, un Patriota.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López

lunes, 26 de junio de 2017

PENSAR MI VOTO


Finalmente uno debe votar. Por imposición legal o por conciencia cívica, en cualquier caso la obligatoriedad de concurrir a las urnas es ineludible. Debo pensar mi voto. Y entonces pesa aquello de uno y sus circunstancias.

Soy parte de CAMBIEMOS. Lo fui como independiente, lo sigo siendo como afiliado de UNIÓN POR LA LIBERTAD (UPL) y vocal de la junta partidaria de Vicente López. 

En un contexto ideal, por criterio institucional esa simple pertenencia definiría mi voto; pero la realidad dista mucho de ser ideal. Tanto que vengo bregando por la necesidad de sanear la representatividad política del país reclamando que los partidos políticos tengan vida institucional, que es decir voz y voto para los afiliados. Lo básico de lo básico. Y mientras eso no ocurra nadie puede reclamar disciplina partidaria a la hora de ir a votar.  

Por otra parte, votar al traidor no es uno de esos sapos que podemos aceptar como parte del menú de la política. Y CAMBIEMOS en la Provincia de Buenos Aires se traicionó groseramente cuando, con la sola y honrosa excepción de Guillermo Castello (CC), sus legisladores provinciales votaron como comparsa del Frente Para la Victoria el mamarracho que, promulgado en silencio por María Eugenia Vidal, se convirtió en la Ley 14.910. Vidal, la que con vehemencia había dicho: "Elegimos antes que nada decir la verdad, sin relatos", avaló luego la mentira de los 30.000 desaparecidos, que sirvió de base para la corrupción estructural del régimen kirchnerista. Ante esa claudicación moral de CAMBIEMOS, iba a votar en blanco a nivel provincial. 


A nivel nacional tampoco me generaba mucho entusiasmo votar a CAMBIEMOS. Porque CAMBIEMOS es una alianza de camarillas políticas con sellos de goma dominada por la del PRO, que como parte integrante de la "casta política" no ha dado ninguna muestra de querer terminar con la "dedocracia". Y el PRO no negocia en términos amables con sus socios, sino que a cambio de apoyo ofrece la nada misma. Lo que si entiende es la presión. Basta ver la lamentable actuación legislativa de Federico Pinedo para ver como se dejan marcar la cancha por la izquierda. Que el PRO cede a la presión le quedó claro a Lilita Carrió, quien con gran muñeca supo presionar y posicionar muy bien a la Coalición Cívica en la lista de CAMBIEMOS.  

Lo que Carrió logró presionando, tiene su contracara en lo que no logró Patricia Bullrich desde UPL, quien no hace mucho, durante un acto en San Isidro allá por mayo, nos pidió a los militantes evitar el "fuego amigo"; el resultado de silenciar las críticas queda ahora bien claro y esperemos se tome nota a futuro: el PRO no valora lo que tiene en el bolsillo... 

Al callar las críticas de UPL hacia CAMBIEMOS, Patricia Bullrich demostró que teme perder la parte del Ministerio de Seguridad de la Nación que el Presidente Macri le confió; y con eso, en la lectura del PRO, ya tiene más que suficiente para contentarse. Por lo cual no había nada que negociar y logró el efecto contrario al que suponía. Consecuentemente, se ha debilitado en dos frentes, pues no fortalece su posición en la gestión ni la perfomance de su partido. 

En este análisis de situación, cuadra señalar que de 2015 a 2017 UPL no ha logrado consolidarse como un partido de carácter nacional, lo cual implica una falla inexcusable de la conducción. 

Espero, como afiliado, que la conducción partidaria realice una profunda autocrítica y que, además, a fin de crecer, se ponga UPL a la vanguardia del saneamiento de la representatividad política convocando a la voz y el voto de sus afiliados. La diferencia cualitativa hará luego una diferencia cuantitativa, porque ser un partido de ideas y principios con vida institucional plena es crecer al abrir la puerta a la participación de la ciudadanía. Voy a luchar por eso.


Mientras tanto debo votar y ya he decidido que cortaré boleta. Votaré a CAMBIEMOS a nivel municipal (que incluye candidatos de UPL) y a “Todos por Buenos Aires”, Lista 298, en los niveles provincial y nacional. Y lo haré así porque siendo parte de CAMBIEMOS no quiero dejar que se converta en "Kontinuemos". 

Lejos de debilitarse, el Presidente Macri se verá fortalecido si ocupa banca de senador Nacional, el Dr. José María Sacheri (hijo de Carlos Alberto Sacheri, asesinado por el ERP) y de diputados nacionales el Lic. Arturo Larrabure (hijo del Coronel Argentino del Valle Larrabure - el Mártir del Himno Nacional Argentino asesinado por el ERP), Jovina Luna (hermana del Soldado Hermindo Luna, el que murió en Formosa enfrentando el ataque de Montoneros al grito de "¡Acá no se rinde nadie!"), el Comodoro Luis Blanchet Rubio (piloto de Pucará en la Guerra de Islas Malvinas), el Tcnl José Vercesi (combatiente con la Compañía de Comandos 602 en Malvinas) y José D’Angelo, militar y periodista, autor del libro “Mentirás tus muertos – Falsedades y millones detrás del mito de los 30.000 desaparecidos”. 

Es necesario que el PRO sienta presión por derecha para que no solamente la izquierda le marque la cancha a CAMBIEMOS. Librar así la batalla cultural que algunas voces del PRO amagan querer dar hasta ser silenciadas por la "corrección política", poner verdad donde impera la mentira, terminar con el curro de los derechos humanos (tal como prometió en campaña Mauricio Macri) y cortar la inercia nefasta del relato kirchnerista. 

Así votaré en las PASO 2017, procurando que "Todos por Buenos Aires" obtenga los votos que habiliten su participación en las legislativas. Para que CAMBIEMOS sea CAMBIEMOS.

¡PATRIA Y LIBERTAD!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.








sábado, 24 de junio de 2017

UN MAL HOMENAJE DE LOS POLÍTICOS A JUAN VUCETICH


Grite, grite..lo siento 
me pasa cuando escucho 
un político hablar... 
los ves, están tan contentos... 
esa sonrisa no la juzga ningún tribunal 
por la calle estas vidas valen poco, o nada... 
en mi barrio esa gente tiene hambre y bronca

Hilda Lizarazu (D10s) 



Por el sólo hecho de haber sido Don Juan Vucetich un argentino nacido en Croacia me cae simpático. Tengo mis rayes y no hace falta que todos lo entiendan. Pero más allá de la simpatía personal, lo que hace ilustre a su memoria es la labor científica con la que supo colocar a la Policía de la Provincia de Buenos Aires y a la República Argentina en un lugar de vanguardia. Es una de esas figuras históricas que hay que tener siempre presentes porque ilumina el camino correcto. Y dadas las notorias falencias en seguridad que día a día dañan la vida de los argentinos, cuando no se la llevan, Juan Vucetich es una referencia imprescindible. 

Don Juan Vucetich, imagen de "Entrelíneas"

La casta política argentina, sin intención de generar un vínculo legítimo de representatividad institucional con la ciudadanía, le ofrece en estos días un singular y casual mal homenaje al creador del sistema dactiloscópico para la identificación de personas. 

No es que estén pensando en resolver la inseguridad sobre la base del conocimiento científico, promoviendo la Inteligencia Criminal y el policiamiento inteligente para un mejor aprovechamiento de los siempre escasos recursos; por supuesto que no. Nuestros políticos no hacen eso, salvo honrosas y contadas excepciones, en general no piensan y cuando lo hacen piensan en sí mismos no en lo mejor para la sociedad. Ni siquiera se dan cuenta que están homenajeando a Vucetich, pero el homenaje está ahí, a la vista de nuestros ojos. 

En estas elecciones los candidatos, todos y cada uno de ellos, lleva impresa sobre sí la huella digital del índice, el dedito pecador de la política argentina, con que los mandamás de cada espacio político armaron las listas a su gusto y con, apenas, alguna que otra negociación por los márgenes para que no diga nadie que no hay pluralidad...

Volverán a sonreír en los afiches y, como canta Hilda Lizarazu, esas sonrisas no las juzga ningún tribunal. El crimen de ellos es matar la representividad y suplantarla por su mera voluntad. Sin tener que recurrir a esas anticuadas prácticas de la democracia partidaria, esa cosa engorrosa de llevar padrones de afiliados, definir propuestas y realizar internas, donde puede ganar el que merece ganar (vade retro!!!). Cuentan a su favor con la comunicación modernosa, donde al estilo canchero de la nueva política ¿? con sus nombres de pila que le pone tanta pila a la informalidad para preservarnos del dogmatismo institucional, la política se ha simplificado: a dedo y punto. La banca gana, y la banca es siempre la camarilla que guarda control sobre los sellos de goma. Los puntos somos todos nosotros, esos que estamos obligados a ir a votar en unas PASO que cuestan cerca de tres mil millones de pesos y no definen nada. Sí, la banca nos tiene de punto. 



Y como sigo escuchando a Hilda Liazarazu (tengo días así), me pregunto parafraseando su cantar: ¿cuántas elecciones deberán pasar antes de tener internas de verdad?. Te lo pregunto también. Y no intentes desentenderte, que si pueden obligarnos a esta farsa electoral es porque no estamos haciendo lo que como ciudadanía nos corresponde. Empecemos ahora, entremos a los partidos y hagamos que tengan vida institucional, que decida en todos ellos el voto de los afiliados para que las elecciones de 2019 no sean la misma historieta. 

Cuando nos plantemos como ciudadanos el homenaje a Juan Vucetich será mayor seguridad en las calles y no esta broma de mal gusto. No basta quejarnos de la casta política, hay que marcarle la cancha: 

Y yo espero ver 
que estás 
tan cerca mío, 
cerca mío.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

martes, 20 de junio de 2017

MAL LLAMADO FEMINISMO.

Por Mario Santos

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha


El término “feminismo” o “feminista” se ha comenzado a utilizar en los últimos tiempos para fines no muy acordes al verdadero significado de la palabra, por lo que es importante marcar una distinción, que tiene que ver no sólo con un simple error etimológico sino más bien a una intención ideológica con fines políticos muy claros.

Feminismo es la acción de buscar la igualdad de la mujer frente al hombre. El equivalente a lo conocido como Masculinismo, defensa de derechos del hombre frente a la mujer. Ambas causas muy nobles. La primera mucho más necesaria que la segunda, en un mundo que constantemente violenta los derechos de la mujer, y en particular en nuestro país, que tiene estadísticas terroríficas en ese campo.

En cambio Machismo y Hembrismo son términos que hacen referencia a cuestiones no tan nobles. Sino todo lo contrario. Machismo es la denigración de la mujer, el conjunto de acciones que perpetúan la supremacía del varón. Hembrismo, en cambio, tiene que ver con la denigración del hombre y el odio hacia él.

El Feminismo ha sido históricamente una causa noble en un mundo donde las mujeres parecían condenadas a la inferioridad y a condiciones desiguales, pero lamentablemente en las últimas décadas este movimiento se ha transformado en una apología clara del odio y rechazo hacia el hombre, y la supremacía y dictadura de la mujer. Es decir, un verdadero Hembrismo.

¿Por qué la sociedad permite estas públicas y claras demostraciones de desprecio hacia el hombre?  La respuesta es simple. Porque están utilizando el nombre del Feminismo, una causa noble, para fines políticos distintos. Nadie podría negar que la igualdad de condiciones es un escenario ideal al que todas las sociedades deben aspirar, pero se le ha permitido a la izquierda tomar la bandera del Feminismo y mancharlo, (como tantas otras banderas que se le ha concedido ensuciar). Tal como analizan múltiples autores de diversos campos (1), politólogos, sociólogos, economistas, psicoanalistas, etc., el Socialismo, al caer la Unión Soviética y también al fracasar la guerrilla y las revoluciones políticas soñadas, debe reinventarse, y es por eso que se mueve del plano económico al cultural. El Socialismo ya no es un movimiento esencialmente económico (si bien promueven un estado paternalista-populista en caso de llegar al poder, ya no tienen el foco puesto en ese ámbito), sino que la revolución es cultural. La idea es desmoralizar a la sociedad, quebrar con todo lo establecido por la cultura, por la moral, por lo espiritual; promover un agnosticismo fanático de rechazo profundo a las religiones, promover también las prácticas sexuales inmorales, y hasta en algunos casos la zoofilia y la pedofilia (2).

La bandera de la búsqueda de respeto de grupos minoritarios como los homosexuales, -causa justa- es saqueada y manchada por la izquierda, que la necesita para sus fines marxistas culturales. Es interesante resaltar que las marchas no son llamadas “Marcha de la diversidad sexual” o “de la igualdad”, sino “marcha del orgullo gay”; es decir, se promueve la homosexualidad y se condena la heterosexualidad. La bandera multicolor no es llamada la “bandera de la diversidad” sino la “bandera LGBT”, y así la izquierda va imponiendo una dictadura de la homosexualidad, una dictadura de la mujer, y así en cada campo.

Causas nobles en muchos casos, donde minorías buscan respeto e igualdad; son tomadas por la izquierda y convertidas ya no en búsqueda de igualdad sino en una búsqueda de imponer su postura al conjunto de la sociedad. Pasemos de la dictadura del hombre (si es que existe una) a la dictadura de la mujer, en lugar de buscar un equilibro y una auténtica igualdad. Pasemos de la dictadura de la heterosexualidad a la de la homosexualidad. 

En cada marcha “del orgullo gay” hay lemas como “hacéte torta, hacéte lesbo, etc". En cada movilización mal llamada feminista son atacados edificios públicos, propiedad privada e instituciones religiosas, ocurren destrozos violentos, y aparecen pintadas que promueven el exterminio del hombre, la supremacía de la mujer, y consignas similares (3).



Ya no se trata de una lucha legítima ni de una causa noble, sino que se ha transformado en parte del Marxismo Cultural (4).

La evidencia más contundente es que en lugar de estar reclamando por los derechos de las mujeres islámicas que viven en regímenes de opresión brutales e inimaginables para el ser humano occidental, las feministas de izquierda están haciendo exhibicionismo nudista en las calles de la ciudad (una falta de respeto a la moral pública), y defecando frente a la Catedral de Buenos Aires (donde descansan los restos del inmortal Padre de la Patria y constituye un grave agravio, pero que además el Cristianismo se trata de una religión muy progresista donde la opresión a la mujer es casi inexistente en comparación a la presente en el Islam).

Sin embargo, la izquierda no denuncia las múltiples violaciones a los derechos humanos cometidos por los regímenes absolutistas de oriente y en particular la opresión a la mujer allí existente, sino que prefiere dedicarse a condenar a una religión como el Cristianismo.

Las motivaciones quedan claras tras este breve análisis: hay un acuerdo entre la izquierda y el Islam. Si bien son dos polos opuestos, (uno, el extremo del fanatismo religioso, pues no debe haber religión más opresora que aquella; y el otro, el agnosticismo radical de la izquierda), es bien sabido que los extremos se tocan. Así como la extrema izquierda y la extrema derecha encuentran muchas coincidencias, estos movimientos políticos que parecen tan opuestos se nutren entre sí. La izquierda cumple su función de desmoralizar a la sociedad cristiana occidental y arrancar de cuajo sus valores morales y culturales, para allanarle el camino al islam el cual llega luego con todos sus valores religiosos para re-educar a la sociedad desmoralizada, pero desde una perspectiva más fanática (5).

De hecho, es en esta era del agnosticismo, ateísmo, laicismo, liberalismo y progresismo, donde más está creciendo el número de personas que se convierte al islam en un mundo occidental al cual la izquierda se está encargando de limpiar de todo vestigio de cristiandad (6).

Volviendo al problema del feminismo actual, probablemente la razón por la que no soy feminista sea por esto: el feminismo perdió la ruta hace mucho tiempo. La primera y segunda ola de feminismo les conquistó a las mujeres el derecho de votar, de ir a la universidad, de recibir el mismo salario que un hombre. Las “feministas” de tercera ola se preocupan por si el aire acondicionado es sexista (7), califican al acto sexual como violencia de género y piden que la penetración sea considerada un delito (8), al tiempo que se tiñen los sobacos de verde para derrotar el patriarcado en vez de preocuparse por verdaderos problemas, como la opresión de la mujer islámica (10).

La mujer en occidente es considerada una persona, decide por sí misma, es sexualmente autónoma, y su comportamiento religioso está determinado por su voluntad propia. El otro sistema de valores (el islámico) es uno en el cual las mujeres no están emancipadas, no son sexualmente autónomas, no son independientes, su comportamiento religioso no es decidido por ellas mismas, y son vistas como objetos adquiribles cuyo valor varía de acuerdo a por ejemplo la virginidad, entre otras cuestiones.

Por ello aberrante resulta que la ONU eligiera a Arabia Saudita para la comisión de los derechos de la mujer de ese organismo. Un verdadero insulto a todas las mujeres del planeta.

Sin embargo el feminismo occidental calla frente a este tipo de situaciones y hasta descaradamente afirma que la situación de las mujeres en todo el mundo es la misma. Que las condiciones opresoras de vida son iguales en occidente como en Pakistán, Arabia Saudita, e Irán (11).

Sobre la relación entre la izquierda y el islam ahondaré en otra ocasión, pero la reflexión final es que la izquierda se desprestigia a sí misma, -aunque ellos estén convencidos de lo contrario- al asumir estas banderas y radicalizarlas a extremos ridículos.

La izquierda al desnudo.

REFERENCIAS

1. Leer por ejemplo la obra “Comunismo Sexual” de la psicóloga Silvia Ons en el cual se detalla un análisis exhaustivo de diversos autores para fundamentar el argumento.

2. Para ver ejemplo de feministas que están a favor de la pedofilia:

3. Para ver las pintadas heterófobas:

4. Para leer más sobre el Marxismo Cultural, recomiendo leer la obra “El Libro Negro de la Nueva Izquierda” por Nicolás Márquez.

5. Para leer más sobre cómo el Islam financia a la izquierda internacional (en particular la europea): http://gaceta.es/noticias/islamofilia-izquierda-16112015-1815 y http://gaceta.es/noticias/izquierda-e-islam-extrana-pareja-22112015-1104

6. Para leer más sobre cómo la población occidental se está convirtiendo al Islam:

7. Para ver el informe televisivo de SkyNews donde el feminismo denuncia que el aire acondicionado es sexista: https://www.youtube.com/watch?v=gJT8Jx_z8Vc


9. Para conocer la situación de las mujeres en los países islámicos, simplemente haga una búsqueda en la web. Recomiendo ver el siguiente vídeo donde una mujer musulmana de la Harvard University denuncia y deschava al feminismo occidental: https://www.youtube.com/watch?v=wJkFQohIKNI 

10. “Esta opresión es exactamente la misma en todo el mundo. En occidente tal como en Pakistán, Arabia Saudita, e Irán.” Eve Ensler, feminista.



jueves, 15 de junio de 2017

CHE PIBE, VENÍ VOTÁ




Yo era joven cuando Raúl Porchetto cantaba "Che pibe, vení votá". Ya no lo soy. Aquella, mi hermosa e ilusionada juventud, la de toda mi generación, se volvió recuerdos chocando contra las mismas excusas del principio: 


"Esencia y moral es bueno
pero de golpe no podemos
el país así cambiar
confórmate con algún puesto
sos joven para entender esto
ché pibe, vení, votá"

Y sin embargo, porque hay ilusiones que no caducan, sigo sin entenderlo. 



LAS “P.A.S.O.”, SÍNDROME DE DEMOCRACIA FALLIDA

Por Ariel Corbat


Los argentinos tomamos la costumbre de obligarnos al absurdo. Hemos llegado al punto en el que evadimos la realidad por principio, como si el llamado de Ortega y Gasset para dedicarnos a las cosas fuera una afrenta a nuestra identidad nacional. Desde que el filósofo español advirtió nuestro desvarío hasta el presente hemos hecho de la imbecilidad nuestro rasgo distintivo. Pinceladas del presente nos pintan como un país de imbéciles que, sin darse cuenta, se parodia a sí mismo como no podría hacerlo Matt Groening a través de Los Simpsons.

El proceso de desmemoria colectiva y control social que implementó el kirchnerismo se basó en afirmar la mentira de los 30.000 desaparecidos y negar la guerra para borrar todo contexto al juzgamiento de los hechos. Tan profunda fue la mentira implementada como método, que no se circunscribió a los ’70 y el Museo Malvinas llegó a publicitar, justificando un “carnaval afro”, que la Batalla de Ayohúma tuvo lugar durante las Invasiones Inglesas*.

Frente a ello, el principal cambio que debía encarnar CAMBIEMOS era hablarnos con la verdad. Sin embargo en la Provincia de Buenos Aires se sancionó y promulgó una ley que pretende obligar a repetir que los desaparecidos fueron 30.000 y un genocidio. Viciada de falsedad ideológica, esa ley inconstitucional, de tinte totalitario y manipulación orwelliana, no hirió la conciencia republicana de los bonaerenses ni escandalizó al país. Obviamente que no, porque en la Argentina no hay conciencia republicana, apenas algunos pocos republicanos que alzamos la voz.

Tanto es así, que todo el sistema electoral prescinde de la ética republicana, por lo que la representatividad política es ficticia. El circo electoral se ha puesto en marcha y no difiere en nada de anteriores funciones bajo la hegemonía kirchnerista. Vamos a las PASO, obligados por ley, para fingir entre todos un vínculo inexistente entre supuestos representantes y representados. Dilapidando en ello muchísimo dinero y tiempo. El colmo del absurdo electoral es que, literalmente, el arreo a las urnas no ha de dirimir nada.

Es que las PASO no son un logro de la democracia, sino la parodia de una ilusión devenida en frustración. Esta puesta en escena democrática sólo sirve a las camarillas políticas con sellos de goma que desaniman la participación ciudadana. Pero esa voluntad de casta, de club cerrado que hace a la perpetuación de una misma dirigencia, no sólo en personajes sino en métodos y cultura, no libra de culpa al ciudadano que ante los obstáculos se retrae de la política: un pueblo de conciencia débil y voluntad conformista, resignado, se merece la representación de una dirigencia execrable que privilegia su propia conveniencia.

Para que en la representatividad política haya ética republicana, es preciso que haya ciudadanía, compromiso político, que aquellos que salimos a la calle por la República contra el kirchnerismo entremos en los partidos para democratizarlos. Las únicas y verdaderas internas son las que protagonizan los afiliados de cada partido. En este sentido el 2017 está perdido, pero de cara al 2019 debemos imponer ya en la agenda política que los partidos tengan vida institucional y desaparezcan los meros sellos de goma.

Si no logramos eso, la forma representativa seguirá viciada; lo que implica una democracia de muy baja intensidad, fallida, siempre proclive a desvirtuar hacia el totalitarismo. Y lejos, cada vez más lejos, de hacer que los argentinos nos dediquemos a las cosas.






Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

ABRIR EL DEBATE, LLAMAR A LA PARTICIPACIÓN



En el debate de la charla sobre "ÉTICA REPUBLICANA Y REPRESENTATIVIDAD POLÍTICA", que tuvo lugar el 14JUN17 en la Escuela para la Libertad Integral, se plantearon cuestiones de las que conviene tomar nota. 

Por un lado el Dr. Armando Ribas, prócer del liberalismo y el más argentino de los nacidos en Cuba, frente al énfasis puesto por el disertante en marcar conductas irreflexivas en la política argentina, señaló que la imbecilidad política no es ni remotamente patrimonio exclusivo de nuestro país y que puede observarse mucho de ella también en Europa y Estados Unidos, donde se desarrollan procesos de final incierto. Desde luego comparto la observación de Ribas, pero ninguna imbecilidad duele tanto como la del propio país.

Por otra parte, Alejandro Sala planteó una cuestión clave para la hora de pensar la acción política del liberalismo, esto es dónde poner el énfasis de la comunicación. Sostiene Sala que debe estar puesto en la política económica desde los beneficios del libre mercado. Es un punto en el cual disentimos, porque por el contrario observo que sin librar la batalla cultural por las ideas de la Libertad es muy difícil, diría imposible, alcanzar lo que no es más que una consecuencia de la Libertad como principio. Gabriel Rocca, desde un pensamiento de raíz nacionalista, y apoyando la preeminencia de lo cultural apuntó al respecto que para los nacionalistas liberalismo es mala palabra, pero en el diccionario de la Real Academia Española, antes de ser entendido como una ideología política, era una virtud. 

Además siempre está el contexto cambiante, que en materia de representatividad política, tecnología mediante como bien señaló el Dr. Ricardo Mihura Estrada, de Bloque Constitucional, podría abrir nuevas formas de democracia directa. Por lo que la práctica política sería susceptible de mutar hacia otro tipo de ciudadanía, acaso una ciudadanía digital. Eso también habrá que contemplarlo.

El debate queda abierto. Ese es el mérito principal de este tipo de encuentros y lo que trasciende su propia realización. Es claro que sin instrumentos políticos, como la reactivación de la UCEDE en la que viene trabajando Andres Passamonti o la presencia de otros liberales en distintos partidos, los que estamos en UPL, por ejemplo, toda discusión sobre la proyección del liberalismo se vuelve una entelequia de café.

Armando Ribas, tras su participación en el debate nos brindó el lujo de escucharlo cantar su versión liberal del tango"Volver". Y ante esa presencia mayor tuve el gusto de poder anunciar que La Pluma de la Derecha incorpora dos jóvenes columnistas desde la próxima semana.



Y eso, abierto el debate y hecho el llamado a la participación, es lo que para mí define al evento como una buena jornada.


Ariel Corbat. La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López




miércoles, 14 de junio de 2017

14 DE JUNIO, PENSAR MALVINAS, PENSAR LA PATRIA




Hace 35 años una fila de cascos argentinos sobre el campo de batalla ilustraba el fin de la Guerra de Malvinas. Fueron 74 días de reconquista. Una guerra corta, acotada a un escenario relativamente preciso (sin olvidar operaciones fuera de rango como Mikado o Algeciras), en el que se combatió violentamente con una intensidad de fuego promedio superior a la de guerras más prolongadas como la de Corea. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", haya sido Malvinas la última guerra netamente militar en el sentido clásico de enfrentamiento armado entre dos ejércitos a campo abierto.

Y esa particularidad forma parte de la belleza de la Guerra de Malvinas. Suelen decir los veteranos, de ambos bandos, que combatieron a muerte pero sin odio. Por lo que, sobre el recuerdo de la turba ensangrentada, se han abrazado hombres que en el campo de batalla buscaron la muerte del otro. 

El 14 de Junio es un día para reflexionar alejándose tanto de los extremos emocionales de la euforia y la depresión, como del facilismo hueco que esos estados alientan a través del triunfalismo o el derrotismo. 

Nos debemos los argentinos un volver a pensar. También respecto a Malvinas y muy especialmente sobre el significado del 14 de Junio. "Nosotros y la adversidad" sería un buen título para interrogarnos sobre nuestra inteligencia y voluntad de consolidarnos como Nación, como proyecto de país en la definición de un estilo de vida que viene plasmado en la ignorada Constitución Nacional. Hace mucho tiempo no pensamos, y al igual que las personas, también los países que no viven como piensan terminan pensando como viven. 

No hemos aprendido ni aprehendido todas las enseñanzas que la derrota nos puso sobre la mesa y por eso mismo no hemos sabido apreciar la belleza de la Guerra de Malvinas. Argentina no es hoy un país amado por los argentinos, porque para amar un país es necesario conocerse, entenderse, hablarse con la verdad y pensar juntos. 

Si nos damos la posibilidad y hacemos el esfuerzo sostenido de pensar la Patria, también la estaremos amando intensamente, tal como la amaron los que, en batalla contra el invasor, hundieron barcos, derribaron aviones, helicópteros, y combatieron encarnizadamente en la instancia crucial del cuerpo a cuerpo para salvaguardar la dignidad nacional.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López
  




martes, 13 de junio de 2017

MARIO SANTOS, NUEVO COLUMNISTA EN LA PLUMA DE LA DERECHA



Celebrando su primera década, La Pluma de la Derecha comienza un proceso de expansión incorporando columnistas. Es necesario dar paso a los jóvenes para prevenirse del riesgo de anquilosamiento, por lo que desde el próximo martes los lectores del blog irán descubriendo al primer columnista de esta nueva etapa. 

Se trata de un joven nacido el 15MAY97 en el barrio porteño de Balvanera. Bachiller con Especialización en Comunicación y Publicidad, estudiante de Ciencia Política en la UBA, quien se define como:  Republicano, conservador, capitalista, y nacionalista. Amante de la música clásica, el rock británico, el cine argentino, la arquitectura europea, y la elegancia del traje. Opositor a la globalización, la corrección política, y el izquierdismo cultural. Defensor del Estado de Derecho moderno, democrátio y liberal, contra cualquier ideología opuesta al mundo libre occidental judeocristiano, entre las que se destacan el socialismo y el islam.

Es interesante esta definición por parte de alguien tan joven, porque serán sus notas en el tiempo las que vayan corrigiendo a través de afirmaciones y refutaciones su presentación inicial. Y dado que escribir es un aprendizaje lo hará, por un tiempo prudencial, bajo seudónimo. Y el alias elegido por él es "Mario Santos", en homenaje al personaje que encarnaba el actor Federico D'Elía en la serie "Los Simuladores". No obstante el seudónimo, estoy seguro que unos cuantos lectores del blog le sacarán la ficha tempranamente.

Así comienza un período de renovación en La Pluma de la Derecha, por lo que el próximo martes tienen los lectores una cita con Mario Santos. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López 


sábado, 10 de junio de 2017

LAURA ETCHARREN, LA FLOR SALVAJE DE LA SEGURIDAD

Jorge Asis, preocupado por la inseguridad, conversó en "Emergencia Intelectual" con la socióloga Laura Etcharren, quien fiel a su estilo frontal y jugado volvió a tener, como en anteriores apariciones mediáticas, definiciones fuertes. Da gusto, en este mar de tibieza irresoluta de la corrección política, escuchar el salvajismo de quien no especula y con honestidad intelectual le pega al que le tiene que pegar.

Laura Etcharren con Jorge Asís, coraje no sólo para criticar sino también
para elogiar a la Secretaría de Fronteras a cargo de Luis Green.

Todo lo abordado por Etcharren durante la entrevista me conduce a una respuesta simple: falencia institucional crónica de los argentinos. Esa y no otra, en mi personal opinión, es la principal dificultad para poner en marcha cualquier diseño estratégico de la seguridad. Cuando no hay entendimiento del concepto básico de institución, como idea en acción que se proyecta en el tiempo, lo que prima es el desorden, la respuesta espasmódica y el parche metódico que termina borrando los distingos funcionales. El correcto entendimiento de las competencias institucionales es el punto de inicio imprescindible para cualquier planificación estatal. 

Hecha esa simplificación de base, quiero destacar el coraje de Etcharren para hablar de la notoria falencia del Ministerio de Seguridad de la Nación en materia de Inteligencia Criminal. Textualmente dijo Etcharren: "Necesitás tener un poquito de Inteligencia Criminal. Y la Inteligencia Criminal está en la Secretaría de Burzaco. Y la Secretaría de Burzaco también tiene un problema, tiene alguna gente que está sindicada como que, bueno, no está capacitada para ese lugar"

La alusión es obviamente a Patricio Furlong, subsecretario de Investigación del Delito Organizado y Complejo, a cargo de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC), señalado por Elisa Carrió como incapaz e inoperante. En privado, casi todos los especialistas en seguridad sostienen lo mismo, algunos en términos muy ásperos. 

Desde luego comparto tanto la observación de Etcharren como el mal concepto de Carrió, pues tal como escribí en mi renuncia a la ministro Bullrich: "...considero a Patricio Furlong un amateur de la Inteligencia, falto del entendimiento institucional de la actividad, carente de capacidad real para gestionar y sin dotes de liderazgo. Es decir que no le tengo ningún respeto profesional, a mis ojos es otro hacedor de plancha y vendedor de humo; un funcionario de la nada". 

No habrá mejoras en Inteligencia Criminal hasta que Furlong no sea desplazado. Sencillamente porque no es un hombre de Inteligencia y su enfoque de la seguridad siempre ha estado más interesado en el negocio, desde la consultoría privada como socio de Burzaco en Templar SA, que en el servicio público. De hecho, su principal trayectoria en el Estado no ha sido en áreas de seguridad, sino como funcionario de manejos económicos durante el régimen kirchnerista bajo Scioli y Kicillof. 

Y así estamos. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López  




jueves, 8 de junio de 2017

LA ARGENTINA DROGADA



"Las inversiones no llegaron porque Argentina no tiene credibilidad"
Francis Fukuyama


Argentina durante el kirchnerismo se aferró a la mentira creyendo que podía quedarse a vivir en ella. Ahora es como un drogón al que se le cortó el lago viaje y descubre que la realidad empeoró mientras flasheaba. 

Promete entonces que hará las cosas bien, pero la abstinencia la hace temblar y sudar mientras busca algo que picarse. Cualquier excusa le sirve para recaer. Tras cada agachada, jura y perjura que ya entendió, que ya salió. Como todo drogón, miente, miente y nadie le cree.


La fantasía siempre es más agradable que la realidad, un sueño blando y relajado, y el drogón no tiene voluntad para otra cosa que no sea echar la culpa de sus males a los demás, por eso vuelve a recaer, cada vez más hondo.

A la Argentina, como a cualquier drogón, nadie le va a creer hasta que pasado un largo período de abstinencia pueda ser capaz de presentarse pulcramente, mirar a los ojos y sin temblar ni sudar decir: "soy un adicto en recuperación, dejé de mentirme y de endeudarme, practico la austeridad, ya no gasto lo que no tengo".


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López



martes, 6 de junio de 2017

LA BANDERA ARGENTINA NO ES UNA MENTIRA


La Generala Albiceleste flameando en Malvinas.

Federico Lorenz dirige el Museo Malvinas sin pena ni gloria. Es lo que puso CAMBIEMOS en el lugar que el kirchnerismo había puesto a Jorge Giles, el ultrakirchnerista de prosa berreta que escribía loas a Cristina Fernández en la contratapa del pasquín "El Argentino", y representa una continuidad moderada de lo mismo. Emplazar el Museo Malvinas en terrenos de la ESMA tuvo, tenía y sigue teniendo una sola finalidad, hacer pasar por víctimas del gobierno militar a los combatientes de Malvinas y así degradarlos hasta lograr su equiparación con los desaparecidos, entendiendo por "desaparecidos" no la realidad de los mismos sino la versión edulcorada del relato totalitario que padecimos durante la última dékada infame.   

Lorenz llama "Anita" a la terrorista montonera Ana María González, en el reportaje que le hace Claudia Peiró en INFOBAE respecto a su libro: "Cenizas que te rodearon al caer. Vidas y muertes de Ana María González, la montonera que mató al jefe de la Policía Federal" (Sudamericana, 2017). Celebro que se ponga a luz el caso de Ana María González y cuando lea el libro lo comentaré, pero de momento voy a limitar esta nota a algunas observaciones sobre lo dicho por Lorenz en la entrevista. 

Afirma Lorenz que "hay una situación de profunda injusticia" en el hecho de que sobre González "solamente hablen sus enemigos". Pues bien, ese silencio tiene una explicación. Si hablaran estarían reconociendo la guerra y el carácter sucio de la misma; una guerra que habían iniciado las organizaciones terroristas mucho antes del 24 de Marzo de 1976.

El caso de Ana María González es emblemático porque demuestra que la retorcida mentalidad criminal de la época no estaba acotada a los militares. En ese contexto de lucha armada por el poder y a cualquier precio, donde Santucho conduciendo al ERP estaba dispuesto a matar un millón de argentinos para imponer el socialismo, o sea una masacre de tipo camboyano, la maldad comparada de unos con otros no se diferenciaba por intenciones, sino por disponibilidad de medios. 

Federico Lorenz

Puesto en el contexto, entiende Lorenz que Cardozo era un objetivo válido de la organización terrorista Montoneros, comparto el punto. Pero no en su casa, no en su cama, no con su familia. Se queja en la misma nota porque hubo represalias de los militares sobre familiares de terroristas y ahí surge la diferente vara, porque a los asesinos del Capitán Viola en Tucumán no les imoprtó matar también a su hija Cristina, de tres años, ni herir a María Fernánda, de cinco. Cuando el enemigo viene a tu casa y te mata, Lorenz, si querés ganar la guerra vos también vas a sus casas y los matás. Esa es la tragedia de las guerras civiles. Lo hicieron los militares y también hay que entenderlo.  

Y puesto en el contexto, es por eso mismo que se entiende el sentido táctico del desaparecido: llevar incertidumbre al bando enemigo sobre la suerte de sus componentes. ¿Cruel? Absolutamente. Tan cruel como enviar alguien a fingirse amiga de una chica, hasta que esa chica la invite a su casa y aprovechar la ocasión para matar a los padres de la engañada poniéndoles un caño debajo de la cama. Los tipos que planearon eso también hubieran tirado gente desde aviones en vuelo de haber tenido los medios, esa es la razón del silencio sobre casos como el de González. Detrás de las manos que llevaban bombas, como las de Ana María González o Adriana Komblihtt, había cabecitas criminales que más allá del comandante Firmenich pudieron ser las de Rodolfo Walsh, Paco Urondo, Horacio Verbitsky, Juan Gelman, Miguel Bonasso o cualquiera de los tantos terroristas que la hipocresía argentina amnistía en la comodidad de recordarlos como otra cosa.  

Lo diré una vez más: puedo aborrecer los medios, pero no soy un hipócrita para renegar de la victoria y olvidar que de un lado estaban los míos, los que pelearon por la República Argentina, y del otro lado el enemigo, esbirros de la dictadura castrista que en clara traición a la Patria pretendieron arriar nuestra bandera, la Generala Albiceleste, para reemplazarla por el sucio trapo rojo de la tiranía comunista que, al día de hoy y vale recordarlo, con pretensiones de eternidad sigue sometiendo al pueblo cubano.

Marío Firmenich en la comandancia de la organización terrorista Montoneros
 que funcionó de 1978 a 1982 en La Habana, Cuba. 

Lorenz critica la ley de la mentira sancionada en la Provincia de Buenos Aires, pero dice respecto de la cifra de 30.000 desaparecidos lo siguiente: "Es que son símbolos, y los símbolos tienen el valor de lo sagrado. El 30 mil orienta, es como la bandera argentina; hay distintas interpretaciones sobre la historia nacional pero todos podemos concluir que somos argentinos, aunque no entendamos la Argentina de la misma manera".

Esta frase de Lorenz es una afrenta imperdonable y obliga a cuestionar su permanencia al frente del Museo Malvinas, espacio sensible que necesita otra ética ligada firmemente a la verdad. La mentira no es lo mismo que un símbolo y mucho menos puede ser sagrada. Es inadmisible que la mentira de los 30:000 quiera ser elevada a la categoría de orientación y mucho menos pretender equipararla a la Bandera Nacional. La Bandera Argentina no es una mentira. 

Tampoco voy a aceptar que la llamada "grieta" pueda cerrarse desde el facilismo cómodo y superficial de suponer que todos "somos argentinos aunque no entendamos la Argentina de la misma manera". Hay márgenes bastante precisos dentro de los cuales son aceptables los matices de lo que significa ser argentino, pero quedan fuera todos los terroristas enrolados en Montoneros y ERP que dirigidos por la tiranía castrista fueron traidores a la Patria. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López