sábado, 15 de octubre de 2016

LA IMPORTANCIA DEL CAFÉ


Me enamoré de un chiste tonto. Veía en youtube unos videos del gran humorista español Goyo Jiménez en los que, personificando a un hindú, respondía "namasté" cuando le preguntaban si quería café. Es una pavada colosal, pero me hace reír.

Tanto que de vez en cuando me ofrecen café y no puedo resistir la tentación de decir "namasté", por lo que si el interlocutor no entiende el chiste tomo té en lugar de café; a veces somos presa de nuestro propio sentido del humor.

Soy, debo aclararlo, un ferviente creyente de las propiedades benéficas del café. Mejor dicho, de la ceremonia del café. Lo prefiero con crema, en pocillo y azucarado.

El café, como ritual urbano, es un valor cultural en sí mismo que implica diálogo. Una mesa con dos pocillos de café es un puente tendido al entendimiento.

Por eso celebro que Juan José Gómez Centurión haya dicho respecto de Patricia Bullrich: "Tenemos un café pendiente cuando las cosas se aclaren. Yo entendí su rol y lo interpreté desde ese rol, no como algo personal".


La Ministro de Seguridad y el Director General de Aduanas comparten una responsabilidad enorme, con repercusiones directas sobre la vida de los argentinos. Por ende, ese café es mucho más que un asunto de dos personas en aparente confrontación.



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López