lunes, 7 de septiembre de 2015

RICARDO SÁENZ, UN FISCAL SIN ARGUMENTOS


"Es un hecho harto comprobado que Argentina vive despreciando su Constitución Nacional. Si bien es responsabilidad de todos, entendamos que hay distintos niveles de responsabilidad. Soy abogado, por ende tengo una responsabilidad mayor que el común de los ciudadanos, hoy meros habitantes de un territorio que pretendió ser República alguna vez. Pero la máxima responsabilidad en cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional recae ineludiblemente en los fiscales, supuestos garantes de la legalidad, y principalmente en los jueces, quienes debieran ser ejemplo permanente de honorabilidad y rigor jurídico. 

En el actual estado del país, con el Poder Ejecutivo aunando la suma del poder público, no puedo sentir ningún respeto por esos funcionarios. Lo afirmo con pesar. Siendo injustas las generalizaciones reconozco que habrá algunas excepciones, aunque bien pocas por cierto: ningún país donde fiscales y jueces ejercen sus cargos con probidad alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural y mengua intelectual que obscenamente exhibe la Argentina". 

Lo arriba expresado es mi opinión personal, meditada luego de batallar en distintos frentes por la supremacía de la Constitución Nacional. Meses atrás lo escribí como carta de lectores que envié a La Nación y Clarín sin que fuera publicado. Nada nuevo para los lectores de La Pluma de la Derecha. Y por cierto una obviedad, ningún descubrimiento ni originalidad alguna que pueda sorprender a nadie. 

Opiniones de igual tenor son moneda corriente, ejemplifica al respecto lo publicado en Twitter por Alejandro Fargosi, para quien "hay jueces serios y valientes. Pero el problema son los corruptos o cobardes". Comparto, aunque creo que un juez cobarde es por definición corrupto. Un juez o un fiscal está por encima del común de los ciudadanos, el propio cargo le exige estar libre de ciertas debilidades humanas porque quien ejemplifica debe ser ejemplar. La cobardía no le está permitida. Un juez cobarde no es un juez honesto, ni es mejor que el corrupto al que compra el dinero. Acaso incluso sea peor, pues el miedo de un juez se expande como una mancha invisible pero real al resto de la sociedad. 



Uno de los destinatarios del mensaje de Fargosi resultó ser Ricardo Sáenz, desde 1993 Fiscal General ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, quien respondió afirmando que "La mayoría son independientes y honestos".



No comparto esa postura. De ninguna manera y por los motivos expresados al inicio. Así que salí al cruce con un tweet expresando: "si fueran 'independientes y honestos' el país no exhibiría este grado de deterioro institucional, cultural y moral".




Entonces, apresuradamente, Ricardo Sáenz contestó haciendo lo que hacen aquellos que no pueden sostener una opinión en los 140 miserables caracteres de Twitter: bloquear. Chicaneando además con lo que digo en mi perfil de Twitter, respecto a que no estoy pendiente de esa red social (presto mayor atención a Facebook, justamente porque permite su formato una mejor expresión de ideas). 

Así, Saénz hizo eso que tan bien hacen muchos fiscales y jueces cuando en Tribunales se les exige la defensa de nuestra Constitución Nacional, o sea: eludir la cuestión y salirse por cualquier tangente.


Que quede claro, cada quien administra sus redes sociales del modo que le da la gana, no es el bloqueo en sí lo que cuestiono. Es el escapar a un intercambio de opiniones que se presentaba en términos respetuosos, incluso ameno. Menospreciar el diálogo, escapar al debate, no ser capaz de sostener la propia opinión en la convivencia con el otro, eso, es esencialmente un logro del régimen kirchnerista para sus fines totalitarios. En la década robada han rebajado la altura intelectual de los argentinos a la pequeñez de los intolerantes. 

"No puedes seguir a @saenzricardo ni ver los Tweets de @saenzricardo porque te ha bloqueado"

La cobardía física es excusable, algo que se puede comprender; la cobardía intelectual me resulta tan despreciable como inexcusable.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
-J. Santiago Tamagnone (h) -Abogado (UBA)-
Estado Libre Asociado de Vicente López