martes, 10 de febrero de 2015

"VIDA DE LUIS AURY", un corsario en lucha por la Libertad.


El placer de la lectura. Eso sentí leyendo "VIDA DE LUIS AURY", corsario de Buenos Aires en las luchas por la independencia de Colombia y Centroamérica, autoría de Carlos Ferro (Tegucigalpa - 1973). 



El libro me fue obsequiado por el Dr. Enrique Mussel. Confieso que no tenía conocimiento de la existencia de este corsario, pero luego de leer este párrafo de la introducción ¿cómo no sentir simpatía por él? ¿cómo no leer cada página con avidez?

"De él puede decirse que es un francés ignorado en Francia; un Brigadier General de la Revolución Mexicana desconocido en México; un sostenedor de la independencia de las Floridas subestimado en la tierra de sus hazañas; un General en Jefe de una escuadrilla argentina del que nunca oyeron hablar los argentinos; un Capitán de Navío de Venezuela del que no se ocupa el 'Diccionario de los Próceres'; uno de los libertadores de Nueva Granada negado por los colombianos; un Comodoro de la República de Cartagena olvidado por el pueblo que le debe una de sus páginas más heroicas; un Gobernador de Texas del que nada saben los texanos. Proclamó la independencia de Santa Catalina, Providencia y San Andrés y apenas lo recuerdan las guías para turistas de ese hermoso archipiélago caribeño. Fue un precursor de la independencia centroamericana y desembarcó con sus tropas en Honduras, Guatemala y Nicaragua, proyectando liberar Panamá con la ayuda de San Martín, pero no ha ganado siquiera una página en la historia oficial de cualquiera de los seis países que nacieron en el Istmo Centroamericano. Fue un héroe auténtico; un jefe adorado por sus soldados; un libertador que creó estados independientes, un corsario cuyo nombre llegó a conmover los sagrados oídos de Fernando VII... Izó la bandera azul y blanca de Buenos Aires en su Cuartel General de Santa Catalina y la mantuvo airosa por más de tres años; la izó en sus naves corsarias que fueron el terror de la flota española; la enarboló en la hora del combate, conforme sus instrucciones frente a las costas fortificadas de Izabal, Trujillo y Omoa y la legó, seguramente sin saberlo, a los países en que se fragmentó la República Federal Centroamericana que todavía conservan esos colores en sus insignias nacionales como símbolo de sus esperanzas en la reconstrucción de la unidad perdida".


Retrato de Luis Aury de un borrador de José María Espinosa

Y si sólo por eso se justifica cuadrarse en una simbólica venia frente a la memoria de nuestro Capitán Corsario Don Luis Michel Aury,  mucho más al comprender que sus acciones eran guiadas por un sentimiento: 

"...no me mueve más interés que el amor a la libertad que es lo que hace toda mi ambición y que estoy tan celoso y orgulloso como el que más por servir y defender una causa que interesa al mundo entero y que debe producir la felicidad de millones de hombres..." Luis Aury, Corsario al servicio de los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile.

Estas dos fotos, tomadas en un pasillo de mi casa, ilustran sobre la particular simpatía que profeso hacia los corsarios. El que porta una espada fue pintado en la pared, la calavera con los sables adorna el techo.







Con la lectura del libro de Carlos Ferro, "VIDA DE LUIS AURY", he visto ratificado mi aprecio por los corsarios argentinos, que han sido en los hechos nuestra "Legión Extranjera", jugándose el pellejo para gloria de la Nación Argentina.

Transcribo el párrafo en que se da cuenta del arrojo del Coronel Davian, corsario a las órdenes de Aury, quien murió protegiendo la Bandera Argentina durante el frustrado asalto a Trujillo, en el momento de ordenarse la retirada cuando quiso evitar que cayera en manos enemigas.

"Conmueve, desde el punto de vista de un ensayista argentino, esta comprobación histórica relativa a la muerte de un ignorado oficial de una flota que actuó a nombre del gobierno de Buenos Aires, en un gesto tendiente a salvar el pabellón azul y blanco en los lejanos altos rocosos del puerto de Trujillo sobre el Caribe centroamericano. Aury y Codazzi al hacer referencia a las circunstancias de esta muerte heroica salvan para el recuerdo de las generaciones de argentinos el nombre del coronel Davian que dio su vida por nuestra insignia que era en esa época la insignia de las Provincias Unidas de Sud América. El párrafo de Aury es particularmente emotivo: 'En esa situación los manes de nuestros guerreros y sus miembros mutilados gritaban venganza. El cuerpo, sobretodos, del Comandante Davian, cerca del cual fue encontrado el pabellón nacional que este oficial quería tener la gloria de plantar en los muros de Trujillo, llegando primero, inspiraba a nuestras tropas y las llevaba al furor'" (obra citada pág. 140).

¡Honor a los combatientes y Gloria a los caídos!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López