viernes, 7 de noviembre de 2014

UNA SELFIE CON SARMIENTO

Fue la lucha tu vida y tu elemento, 
la fatiga, tu descanso y calma 
la niñez, tu ilusión y tu contento, 
la que al darle el saber le diste el alma. 

Himno a Sarmiento
Leopoldo Corretjer


"Los rostros de Sarmiento" iconografías.
Emecé - Buenos Aires Ciudad - 2011.
Prólogo y selección de Carlos Páez de la Torre (h).

En alguna de mis acostumbradas incursiones a las mesas de saldo de las librerías de Avenida Corrientes adquirí, como una joya a precio de ganga, el libro LOS ROSTROS DE SARMIENTO, iconografías

Sarmiento fotografiado por la Casa Richardson,
Lima, en 1865.

El Dr. Carlos Páez de la Torre (h), abogado, periodista e historiador, ha logrado plasmar en este muy buen libro una interesantísima semblanza gráfica de Domingo Faustino Sarmiento, armonizada a través de un prólogo instructivo y ameno en el que expresa: "Es muy posible que, en colecciones o en álbumes de familia de la Argentina -capital y provincias- se conserven retratos de Sarmiento que no poseen los repositorio públicos. Como también resulta probable que ese material exista en los Estados Unidos, donde permaneció varios años, así como en Europa o en las capitales latinoamericanas que visitó". 

Presidente Domingo Faustino Sarmiento.

La lectura y vista de LOS ROSTROS DE SARMIENTO remarca la actualidad en el carácter siempre moderno del sanjuanino al que, cantando, recordamos "grande entre los grandes". Los retratos y tomas fotográficas, a las que Sarmiento se prestaba de buena gana, dan cuenta de algo más allá de la mera vanidad, expresan su deseo de trascendencia. El fuerte impulso vital de Domingo Sarmiento estaba puesto en el futuro, por eso , al ver sus fotos registrando el paso de los años no hay un retrato que parezca robado al Siglo XIX, como aspectan la generalidad de los daguerrotipos argentinos de su tiempo. Sarmiento supo planificar esa parte de su legado, en su mirada se percibe que estaba más allá de sus contemporáneos. Y si cualquiera de este siglo XXI atiende su muro en Facebook, Twitter  o cualquier red social, Sarmiento lo hizo antes. 



En el presente, a tono con la degradación cultural de la sociedad argentina que promueve el kirchnerismo, el Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, justifica la ridiculización de Sarmiento. Esa burda y sesgada visión de la historia con que el canal oficialista Paka Paka intenta adoctrinar a niños pequeños, mediante los dibujitos animados del programa "La Asombrosa Excursión de Zamba", bien puede ser confrontada mostrándoles a Sarmiento como lo que fue: un visionario que vivió en el Siglo XIX como un viajero del tiempo, alguien que hoy publicaría sus selfies.



Tradicionalmente, los estudiantes han visto a Sarmiento como una figura de autoridad, la más cabal representación de la exigencia educativa; por eso mismo fue el blanco preferido de la juvenilla, como aquella canción de Sandro a la que se le cambiaba la letra: "Toquen guitarras al viento / me cago en Sarmiento / no quiero estudiar". Pero incluso en ese ataque rebelde estaba implícito el reconocimiento hacia Sarmiento como sinónimo de estudio y autoridad, algo por lo que ningún estudiante dedicará jamás sus furias a Sileoni, un desautorizado por su propia insignificancia.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López