lunes, 18 de agosto de 2014

ANTONIO CAFIERO, MEMORIAS DE UN HISTÓRICO.


El esfuerzo por entender al peronismo es el esfuerzo por entender a la Argentina, no porque sean la misma cosa sino porque desde 1945 no hay en el país poder que pueda prescindir del peronismo. Decidiendo desde el gobierno, condicionando desde la proscripción o gravitando desde la oposición, el peronismo siempre ha mantenido una relación estrecha con el poder. Ningún otro espacio político ha tenido tal constancia en la finalidad de su acción. Nada de lo que se hace desde el peronismo deja de tener relación intrínseca con el ejercicio del poder. Desde mi punto de vista, eso es meritorio. 

El Dr. Antonio Cafiero es sin lugar a dudas un referente histórico del peronismo. Partiendo de la militancia estudiantil y habiendo sido el ministro más joven del gabinete durante el segundo gobierno de Perón, su biografía supera en mucho lo anecdótico, es claro que quiso el destino colocarlo tempranamente en una posición privilegiada Hoy con más de 90 años, sus memorias tienen un valor significativo a la hora de comprender el complejo entramado del movimiento peronista. 

En el libro "MILITANCIA SIN TIEMPO" (Mi vida en el peronismo), Antonio Cafiero ofrece sus memorias. Las memorias, vale aclararlo, no son un ejercicio intelectual destinado a explicar abarcativamente la historia; más allá de las motivaciones individuales, tantas como personas hay, son apenas un aporte realizado a ese fin realizado desde los recuerdos que decide compartir uno de los protagonistas de esa historia. Todo sujeto de la historia tiene derecho a ejercitar por medio de sus memorias su defensa póstuma, pero no todos lo ejercitan con un mismo grado de honestidad intelectual.

MILITANCIA SIN TIEMPO, Mi vida en el peronismo.
Antonio Cafiero, Editorial Planeta, 2011.

La lectura de la autobiografía de Antonio Cafiero me hace valorar su honestidad intelectual, por una simple razón: lejos de limitarse a explicarse en lo obrado durante distintos momentos de su vida, Cafiero comparte extractos textuales de sus diarios reflejando las impresiones que tenía en su intimidad al momento en que ocurrían los hechos. De tal modo expuesto, las conclusiones a las que arriba el propio Cafiero no siempre serán compartidas por el lector. Abundan las contradicciones, muchas de ellas reconocidas por Don Antonio a lo largo de más de 700 páginas en letra pequeña que se leen con un interés creciente. 

El libro me parece de lectura ineludible, no sólo por lo que explica del pasado sino por lo que ayuda a comprender el presente. Consta de dos prólogos, escritos por dos personajes que no gozan de mi simpatía: Cristina Fernández de Kirchner y Pacho O'Donnell. 

El prólogo escrito por Cristina Fernández de Kirchner incluye este párrafo, que merece ir a la antología de las grandísimas hipocresías: 

"La construcción política ya no se hace en  base a la dialéctica amigo-enemigo. Categorías blindadas en política. Tampoco negando o intentando suprimir el conflicto político. Se trata de consolidar los cambios que logramos, corregir aquello que haya que mejorar pero sin desmantelar, sin tener que empezar de cero. El desafío es construir un proyecto sustentable y para todos". 

A partir de la lectura del libro podría ahondar en criticar el alineamiento de Cafiero con el kirchnerismo, pero acaso (hermosa palabra la palabra "acaso") baste esta breve cita para ahorrarme mayores comentarios: 

"El domingo 28 de octubre de 2007, Cristina consiguió una clara victoria en las elecciones presidenciales, con más de 22 puntos de distancia sobre Elisa Carrió, que resultó segunda. Su gobierno significó una continuidad de las políticas iniciadas por Néstor y estuve de acuerdo con una gran cantidad de medidas adoptadas. Consideré un acierto la decisión de la flamante Presidenta de dar impulso a la calidad institucional en la Argentina" (págs. 649 y 650).

Una república que no es república basta para dar cuenta de la calidad institucional impulsada por Cristina Fernández, quien acaba de declarar que a su izquierda sólo está la pared, para beneplácito de los rojos que en el patio de la Casa Rosada hacían flamear los trapos del PCCE (Partido Comunista Congreso Extraordinario). 

Cristina Fernández, líder comunista.

Más allá de la coyuntura el libro de Cafiero merece leerse, el juicio le corresponde a cada lector y caben distintas opiniones. Para cerrar este comentario, que no es más que esa invitación a la lectura, destaco al hombre de familia, al enamorado de Anita, al que preocupado por la honra del político llevó a juicio a Alberto Samid logrando sea condenado por injurias tras repetir aquello de "Antonio es buen muchacho, pero se nos queda con los vueltos", frase atribuida a Juan Domingo Perón pero nunca acreditada en su veracidad. 

Las memorias de Antonio Cafiero ayudan a entender distintos momentos del país y del peronismo, trágicos muchos de ellos. Obtenidas a precio de ganga en las mesas de saldo serán una presencia activa en mi biblioteca, en el estante de las consultas frecuentes.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.