martes, 2 de julio de 2013

A LOS JÓVENES MILITARES




En días pasados mantuve una muy agradable charla con un grupo de jóvenes militares, ante quienes expuse sobre “ORWELL DESDE UNA LECTURA ARGENTINA - La desmemoria colectiva yendo de Rebelión en la granja a 1984”. Más allá del interés literario, en el desarrollo de ese encuentro dije que la política tiene una deuda con ellos, los jóvenes que en un contexto marcadamente adverso han optado por seguir la vocación militar,  y prometí escribir al respecto.

Este escrito es el cumplimiento de esa promesa, pero no es nuevo, es la síntesis de un documento que varios meses atrás puse a consideración del Partido FE, y para el cual tomé como basamento documentos elaborados por otros compañeros. Lo expongo aquí a título estrictamente personal, pero con la certeza de saber que muchos compañeros piensan esto mismo:

A LOS JÓVENES MILITARES:

Ustedes, los jóvenes militares, han decidido servir a la Nación honrando la carrera de las armas. Por convicción tanto cultural como ideológica, por respeto a la historia y por necesidades pragmáticas del contexto internacional, quienes militamos en el Partido FE sostenemos que la República Argentina no es viable sin Fuerzas Armadas. Nuestro país necesita de nuestras Fuerzas Armadas y una política de Defensa. Repito: “Nuestro país necesita de nuestras Fuerzas Armadas y una política de Defensa”.

Sostener esto es una obviedad en los oídos de cualquier argentino con el mínimo de sentido común. Sin embargo me veo en la obligación de decirlo expresamente, porque se libra en al país una batalla cultural donde, desde el falseamiento histórico de considerar al General Roca un genocida, el rol de nuestras Fuerzas Armadas viene siendo atacado en la búsqueda de quebrar su unidad de cuna con el pueblo argentino.

Actualmente no exhibe el país otra política de Defensa que no sea la pasiva aceptación del deterioro material y el agresivo ataque a la tradición. Mucho más cuando existe jactancia de la ausencia de hipótesis de conflicto, como si ello fuera un galardón y no la confesión de negligencia que nos deja en total indefensión por absoluta imprevisión. Claramente la gestión que encabeza en el área de Defensa el Ministro Agustín Rossi es una mera continuidad de Arturo Puricelli y de Nilda Garré, lisa y llanamente un mamarracho.

La responsabilidad de la Presidente Fernández no puede ser excusada. No es aceptable que la Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas diga que los ingleses nos amenazan con, y cito textualmente: “militarizar o invadir Malvinas”. Pronunciar semejante disparate es deshonrar la investidura presidencial por desconocer que, desde el 14 de Junio de 1982, el enemigo ocupa militarmente el suelo usurpado. Consecuentemente no pueden los ingleses militarizar lo militarizado, ni invadir lo invadido. La aversión hacia lo militar de la Presidente, que es la que la lleva a decir este tipo de absurdos (una clase específica de sus muchos dichos absurdos), no existe como política oficial en ningún país relevante, mucho menos en aquellos que, como Gran Bretaña, tienen rumbos definidos en política exterior, o dicho de otra manera: saben cuál es el lugar que quieren ocupar en el mundo.

A través de sueldos bajos el gobierno desalienta y castiga la vocación militar de los jóvenes, y acá es cuando la cuestión salarial se entronca irracionalmente con el pasado. Este gobierno, por sobreactuar su pretendida defensa de los derechos humanos, no es capaz de distinguir Fuerzas Armadas y vocación militar de Proceso de Reorganización Nacional. Digo esto a quienes nacieron en democracia sintiendo el forzado y ridículo estancamiento de la República en el pasado, pero ya saben: lo explicó Orwell en Rebelión en la Granja y 1984.


Nuestra Patria con grandes recursos naturales, energéticos, reservas de biodiversidad, una zona económica exclusiva con gran variedad de posibilidades y un importante potencial de producción agropecuaria, no puede dejar de atender en tiempo y forma su propia salvaguarda. Por caso, la extensión de la plataforma continental argentina, sin disponer la Defensa Nacional de los recursos mínimos para garantizar su dominio, como son barcos y aeronaves, es en la práctica una quimera. Si no queremos dejar que nuestra extensión soberana se convierta en tierra de nadie, debemos demostrar que es nuestra.

La confusión permanente entre ideología y objetivos estratégicos, como así también entre declamaciones abstractas y medios prácticos para sostener los objetivos, han permitido el actual estado de situación. Todo país, medianamente serio, sabe que la soberanía nacional necesita de una visión estratégica en el largo plazo, como lo hace el Brasil con su proyección aeronaval en el Atlántico Sur, sostenida en medios tecnológicos y humanos con presencia material en los escenarios reales de conflictos potenciales. 

Es preciso establecer un piso mínimo de inversiones para lograr compensar el atraso tecnológico sufrido con nuestros vecinos y demás países sudamericanos, sin olvidarnos de la brecha abismal que nos separa del invasor inglés. No hacerlo sería subordinarse a las políticas externas o a la “paternidad” defensiva de terceros países; y no queremos parecernos a Venezuela cuyas Fuerzas Armadas fueron degradadas a la condición de ejército cipayo con generales cubanos.

Preservar el entusiasmo de ustedes, los jóvenes militares, es vital cuando se entiende la importancia del recurso humano y que la lealtad a la Patria no se adquiere en el mercado. Desde la política, militando en el Partido FE me siento moralmente comprometido a honrar esa vocación de servicio y motivación patriótica. Nosotros nunca los vamos a abandonar; ni en los cuarteles, ni llegado el caso en el campo de batalla, queremos que nuestro país siga siendo nuestro y sostener en la forja de soldados el espíritu combativo que desde la Reconquista de Buenos Aires, cruce de Los Andes mediante, hasta la Guerra de Malvinas, ha sido la característica distintiva del guerrero argentino.


Atento a ese deseo en el Partido FE no nos dejamos correr con las chicanas baratas de los que ven en cada militar un proyecto autoritario. Estamos muy por encima de los prejuicios del progresismo y las falsas antinomias de los que dividen para gobernar. Desde que uno de nuestros principales referentes doctrinarios es el General Juan Domingo Perón, mal podríamos obrar con desconsideración hacia las Fuerzas Armadas.

Como cada sector de la ciudadanía, los militares también necesitan respuestas desde la política. Los demás partidos políticos parecen no contemplar la Defensa Nacional como una cuestión a resolver, nosotros sí. Somos FE, somos el partido de los que, priorizando lo institucional, quieren volver a poner cada cosa en su lugar. El Partido que desde las bases de Alberdi, y pasando por la Comunidad Organizada de Perón, interpreta la Constitución Nacional como camino al bienestar del Pueblo.

Somos FE, tenemos FE en ustedes, porque tenemos FE en la Patria y en la Libertad.


¡Honor a los combatientes y Gloria a los caídos!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López