domingo, 30 de junio de 2013

PABLO ROSSI Y EL LIBERALISMO ZEN


El sábado 29 de Junio de 2013, invitado por el Ateneo Juan Bautista Alberdi de Vicente López, el periodista Pablo Rossi presentó su libro "Libertad o Barbarie" en el auditorio del Foro de las Ciencias y las Artes. La conducción del evento estuvo a cargo de Magdalena Lutz, Presidente del Ateneo Alberdi, siendo el Dr. Enrique Mussel quien, con su bonhomía y erudita elocuencia, hizo la presentación de Rossi vinculando su obra con "La democracia en América" de Alexis de Tocqueville. 

A su turno Pablo Rossi expuso las motivaciones que lo llevaron a reconocerse liberal y escribir su libro, al que pensó titular "Soy liberal ¿y qué?", producto de un impulso al que definió como un ardor de Libertad que necesitaba contagiar a los demás. Escrito así puede parecer la analogía de una enfermedad venérea, pero dicho por él se entendía claramente como una cuestión espiritual. Broma al margen ahí está el punto, el exceso de espiritualidad. La charla de Rossi fue muy interesante, coincido con él en muchísimos puntos y disiento fuertemente en otros. Las coincidencias entre liberales son un tanto obvias, por ello lo enriquecedor es ir sobre las diferencias. A efecto de no hacer esto muy largo me voy a enfocar en una sola. 


Sostuvo Rossi que debe tomarse el liberalismo como una cuestión espiritual y no esperar que veamos en vida una sociedad regida por principios liberales, cosa que tal vez sea inalcanzable. Incluso, dijo que quizá "no tengamos derecho" a pensar que hemos de verlo. Me rebelo rotundamente contra esa visión zen del liberalismo. La Libertad es intemperie, por ende fuerza espiritual, una decisión que se asume y enfrenta en soledad, sí, pero la política es una construcción colectiva y el liberalismo sin ambición de poder es una etiqueta con tanto de principista como de estéril.

Algunos liberales venimos trabajando a brazo partido para reunir a la diáspora liberal, fomentando una identidad que nos permita aunar esfuerzos bajo una conciencia movimientista. Participo de infinidad de pequeñas reuniones, repitiendo que no basta decirse liberal, y que serlo es trabajar por dotar de poder al liberalismo. Me desespera la realidad de túnel orwelliano en el que estamos metidos y la ausencia de institucionalidad. Esa misma institucionalidad que aspiro a construir desde el Partido FE, compartiendo espacio con peronistas republicanos como Gerónimo Venegas, Archibaldo Lanús o Bruno Torrano (y esta es otra diferencia con Rossi). 

Si creemos que alguna vez la Libertad podrá imponerse a la barbarie en nuestra Patria, tenemos que esforzarnos por hacerlo nosotros; desde cualquier lugar y haciendo para ello lo que sea necesario hacer. La pureza intelectual de Juan Bautista Alberdi necesitó de un caudillo como Justo José de Urquiza, y de un Domingo Faustino Sarmiento prototipo del hombre de Estado, para ser más que palabras. 

Rossi admite que sus hijos adolescentes tienen ya paradigmas extranjeros, y que eso lo atormenta. Entonces, mientras retrocedemos discutiendo cuestiones pre-constitucionales, ¿qué vamos a esperar? ¿a hundirnos en la tiranía? ¿a qué nuestros hijos se frustren o emigren? ¿a que otras generaciones tengan el coraje que nos falta a nosotros? ¿a qué la Argentina no exista más? 

A lo que no tenemos derecho es a cantar el Himno Nacional sin pelear con desesperación por vivir en una República de libres. La Libertad no es paciencia que se hace acostumbramiento, es urgencia y batalla de los que estamos vivos. Entendamos que no se puede defender lo que no se tiene, la Libertad que nos queda hoy es un puñado de arena en la diestra. Por mucho que apretemos la mano, se desgrana a cada segundo. A la lógica del poder por el poder mismo no hay zanja de Alsina que la pare; la Libertad ya la perdimos y hay que reconquistarla, a lo Roca, yendo para adelante. 

Reconocerse liberal está muy bien, sentir que el liberalismo es una fuerza espiritual también; pero no alcanza.    Rossi seguirá pensando sobre su rol como liberal, y por honestidad intelectual sé que ha de replantearse ese punto, la Patria es la tierra de los padres y cuando siendo padres se piensa en el futuro de los hijos esa desesperación de la que hablo es algo muy concreto. 

Argentinos a las cosas, liberales al poder. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López