martes, 12 de marzo de 2013

"Gente de FE" - Juan Lucioni


Juan Lucioni, Partido FE

  
El amor a la Patria impone a veces la difícil decisión de darle a la vida un giro inesperado. Juan Lucioni era apenas un niño cuando en Octubre de 1976 la organización terrorista Montoneros mató al Teniente 1° Oscar Lucioni; su padre. Al crecer descubrió tener la misma vocación paterna e ingresó en el Ejército Argentino. Aprobó allí el Curso de Comando, una experiencia límite que pone a prueba el temple físico y mental del soldado. Quien aprueba el Curso de Comando adquiere un conocimiento nuevo de sus propias capacidades y vulnerabilidades. Un conocimiento del propio ser adquirido por transitar la frontera de la propia resistencia, con la tentación siempre a mano de abandonar ante la intensidad de las exigencias. Juan Lucioni ama al Ejército Argentino, sin embargo en el año 2006 sintió que permaneciendo en sus filas no podía revertir el proceso de abandono moral al que la institución era sometida por el Gobierno kirchnerista. Dispuesto a honrar a los suyos, y siendo Capitán en la Compañía de Comandos 601, acudió vistiendo uniforme al acto en recordación de las víctimas del terrorismo. No se trataba de reivindicar al Proceso Militar, ni la metodología utilizada en la guerra contra las bandas terroristas. Nadie en su sano juicio reivindica esa parte de nuestro pasado, porque con autocrítica social respecto a los años de plomo, nadie quiere repetir aquello. Simplemente la cuestión era, y es, mantener verdadera memoria de lo ocurrido entonces.

Juan Lucioni, primero desde la derecha,
foto publicada por Página/12.
Repito siempre que puedo objetar el salvajismo de los métodos empleados contra el terrorismo, pero nunca voy a olvidar que de un lado estaban los míos y del otro el enemigo. Los míos, digo. Equivocados o no, los míos. Y del otro lado un enemigo que no era moralmente mejor y que, además, respondía a mandos extranjeros. Así, la repugnancia por los métodos no ha de convertirme en un hipócrita que lamente la victoria, porque tanto el ERP como Montoneros tenían comandancia en La Habana y no deseo para mi país el oprobio de ninguna dictadura eterna.

Teniente 1° Oscar Abel Lucioni
Juan Lucioni dejó el Ejército, una decisión que implica desgarros. Pero en ese trance su patriotismo, lejos de resentirse, encontró un nuevo cauce de esperanza y realización. Padre de cuatro hijos, entrevistarlo es hablar con un patriota.
  
-          ¿Por qué hacer política, Juán?
-          Es algo que se remonta, en realidad, a mi vocación inicial que es ser soldado. Comencé a los doce años en el Liceo Militar, hice todo el secundario allí, me recibí de Subteniente de Reserva y luego entré al Colegio Militar donde egresé como Subteniente de Caballería, luego aprobé el Curso de Comando, y siempre con una vocación muy fuerte para ser soldado. Ser soldado es una vocación de servicio, donde cada mañana te levantás dispuesto a dar todo por la Patria, en ningún momento pensás en cuánto te van a pagar ni hacés especulaciones de recompensa alguna, con un sacrificio muy grande tuyo y de tu familia.
-          Con esa vocación debió ser doloroso dejar el Ejército.
-          Sí. Me fui del Ejército porque yo no encontraba ya la posibilidad de seguir brindando ese servicio. Sentí que ya no era el Ejército al que yo había entrado, ni el que yo quería. Y, quizás equivocados, reaccionamos de una cierta manera por esa vocación tan fuerte que nos llevó a mostrar a la conducción lo que pensábamos en ese momento, primero intentamos hacerlo como corresponde, por los medios institucionales propiamente dichos, y después hicimos un acto al cual asistimos creyendo que era correcto hacerlo, razón por la cual nos sancionaron.
-          A mí me parece fuera de toda discusión que un soldado tiene el deber de rendirle homenaje a sus camaradas caídos.
-          Tal cual.
-          Mucho más en tu caso cuando se trata de tu padre.
-          Claro. Ese fue el motivo del acto. La conducción en ese momento lo tomó como un acto político de rebeldía nuestro, y no fue así. Pero bueno, la salida del Ejército hizo que yo buscara la forma de seguir sirviendo a la Patria, y la forma de seguir sirviendo a la Patria es a través de la política, donde todos mis minutos y esfuerzos estén abocados a poder ayudar a cambiar o mejorar lo que pueda desde donde esté haciendo política.
-          ¿Cómo fue la transición entre el momento en que te vas del Ejército y el encontrar un espacio donde decís “voy a trabajar acá en política”?
-          Se dio gracias a un ex camarada del Ejército que, una vez que yo había salido, vino a buscarme para participar y para involucrarme, porque conociendo como soy vislumbró que podía dar un nuevo cauce a mi vocación. Acepté desde el primer día. Yo paso a retiro voluntario del Ejército en setiembre de 2006 y en noviembre ya estaba trabajando en el Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia de la República Argentina (SUTCAPRA) y de esa manera empecé a trabajar sindicalmente, y a través del sindicato dentro de las 62 Organizaciones en la parte del armado político. Ahí es donde lo conozco a Gerónimo Venegas que era y sigue siendo el Secretario General de las 62.


-          ¿Siempre fuiste peronista?
-          Siempre fui peronista, sí. Mi familia es peronista. Lógicamente, dentro de las Fuerzas Armadas no se puede militar políticamente estando en actividad, la ley del personal militar no lo permite, pero uno tiene una concepción política siempre.
-          ¿Y tus referentes doctrinarios?
-          Bueno, obviamente Juan Domingo Perón. Mis referentes doctrinarios siempre estuvieron relacionados con la historia argentina, José de San Martín, Juan Manuel de Rosas, esa es mi tendencia. Inevitablemente todos los que hicieron grandes cambios y beneficios para la Patria siguen siendo referentes, basado básicamente en que el patriota es el que dedica todo el tiempo de su vida, a pesar de  los costos o sacrificios, al bien de la Patria. De ahí que también reconozca lo positivo de Sarmiento.
-          ¿Dónde estás trabajando ahora en el Partido FE?
-          Soy coordinador del Partido FE para la Primera Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires. Son 24 distritos al norte y noroeste de la Ciudad de Buenos Aires. Morón, Ituzaingó, Vicente López, Campana, Navarro, etc., todo un mosaico.
-          Una zona compleja por las distintas realidades, ¿qué necesidades advertís?
-          Falta de todo. Durante mucho tiempo nuestros gobernantes no han cumplido. Obivamente nuestra realidad hoy es muy dura y uno termina por acusar al gobierno de turno, pero es una cadena de ineficacias durante muchísimos años. El resultado es que la población y el ciudadano se ven afectados por la falta de seguridad y las deficiencias en la educación. Son realidades que se ven en todas las provincias y en todos los distritos. En el distrito, normalmente, hay una tendencia a que la parte norte siempre esté un poco más desarrollada que la parte sur, se notan un poco menos las falencias pero las hay y las carencias son importantes.
-          Consecuencias de un deterioro institucional generalizado.
-          Sí, deterioro institucional y una degradación social muy importante. El gobernante ineficaz siempre le delega la responsabilidad al propio ciudadano, y no es así como debe ser. La degradación social no se produce sola: la conducción es mala y la sociedad se va disgregando.
-          Hay también un bajón cultural que va acompañando ese deterioro, y lo malo es cuando esa cultura de lo peor se va instalando como haciendo olvidar la verdadera que es la cultura que hizo grande al país.
-          Sí, exactamente. Creo que hoy se ha llegado a un punto en el que todas las instituciones están disgregadas, deshechas, y eso hace complejo cualquier solución. Por ejemplo, en las elecciones del 2011 se había planteado el Servicio Militar Obligatorio como una solución social. Yo lo viví, en otro momento era una solución. No es malo, no lo creo malo, sí desde el punto de vista de una Fuerza Armada deberían convivir los dos sistemas, porque el servicio voluntario es muy bueno, ha dado muy buen resultado en el Ejército y las otras fuerzas, pero recibir hoy como conscripto a un joven que está completamente disgregado de su educación cultural, familiar, etc., no sé si las FF.AA. están en condiciones de recibirlo, no es lo mismo hoy que veinte años atrás.
-          Volver al Servicio Militar Obligatorio, hoy por hoy, sería tirar un problema que las Fuerzas Armadas no están en condiciones de resolver.
-          Un problema, sí, deberían recibir una preparación especial antes de ingresar al Servicio Militar. Así de mal estamos.

Ariel Corbat y Juan Lucioni durante la entrevista.
-          Alguien me dijo que estamos tan mal en el aspecto cultural, que sería más fácil y efectivo, en lugar de incorporar ciudadanos por el servicio militar obligatorio, crear una especie de Legión Extranjera a cambio de ciudadanía. Tal vez ellos harían el sacrificio que el que nació acá no siente que deba hacer, eso es un indicador del deterioro cultural.
-          Sí, realmente hoy habría que hacer un estudio realmente muy serio para ver la viabilidad del servicio militar obligatorio. No creo que sea fácil implementarlo porque no existe hoy ese común denominador cultural que se daba años atrás pese a provenir los jóvenes de distintos estratos sociales. Ese denominador común estaba dado por la educación, la cultura del trabajo, la familia, hoy todo eso está muy deteriorado.
-          Tenía además un efecto equiparador, era un poco como el guardapolvo blanco de los colegios.
-          Bueno, ese es un buen ejemplo, hoy la educación pública está tan deteriorada que todos tenemos que recurrir a la educación privada para que los chicos tengan clases. Tenemos que recurrir a todo privado cuando el Estado no es eficiente ni eficaz en los servicios básicos que debería brindar. Yo trabajo en seguridad privada, y principalmente es una actividad que ha crecido muchísimo por la ausencia del Estado, no por otra cuestión. Más allá de que es un negocio como cualquiera. La educación privada es lo mismo. Uno manda los hijos a un colegio privado porque garantizan que haya clases todos los días, y recibir la educación, mínimamente que uno quiere. Hoy la educación pública no tiene clases la mitad del año y además se corre el riesgo que un gobierno quiera meter contenidos que no corresponden en la educación de nuestros hijos. Con la salud pasa igual, los que pueden tienen que pagar mucho dinero para que los atiendan como a una persona. Creo que por eso hoy tenemos un conjunto de problemas cuya solución es compleja. Hay lugares del Gran Buenos Aires donde se ven situaciones que uno nunca imaginaba que podía corresponder a nuestra realidad de país.

Juan Lucioni

-          ¿En qué temas imaginás que podés dar tu mejor aporte desde el Partido FE?
-          Por conocimiento lógicamente la Defensa y la Seguridad, es el conocimiento mío y para lo que me he preparado. Pero la realidad es que uno cuando está convencido de cómo funciona la militancia y la función pública, desde cualquier lugar se puede hacer un buen aporte, desde donde toque. Con esto me refiero a que si no me toca ser funcionario pero hay un lugar desde donde puedo hacer mi aporte, ahí voy a estar.
-          Algo que hay en el Partido FE, a partir de que no se están discutiendo candidaturas, y que no hay interés en discutirlas hasta que la parte institucional esté consolidada, es que permite obrar con desprendimiento; se sabe que estar acá no es para darle prioridad a la ambición personal.
-          Tal cual. Creo que es uno de los principales motivadores de la gente que se está incorporando. Hay muchísimas agrupaciones nuevas en la política, nuevas en el peronismo, que se están acercando a FE por dar satisfacción a la necesidad de trabajar por la Patria sin importar si vas a ser funcionario. Obvio que eso no significa carecer de ambición.
-          Sería suicida no tenerla, es bueno tener ambición política en lo grupal y en lo personal, pero en ese orden.
-          Exactamente. Lo que vemos en el espacio de Venegas es que nadie está peleando una candidatura sino por un proyecto. Luego las candidaturas surgirán solas, pero en la medida del éxito del Partido.
-          La política es una construcción colectiva, el que no lo entiende no puede estar acá. ¿Cómo pensás que se va a posicionar el Partido FE del 2013 al 2015?
-          Eso tiene que ver, inevitablemente, con la necesidad de lograr el objetivo sin ambiciones personales, la entrega de todos los que integran el Partido va a ser necesaria para posicionarlo como Partido y que sea exitoso del 2013 en adelante. Creo que el fuerte del Partido es ese convencimiento de la gente que lo integra, y es una gran fortaleza. Eso nos va a servir para que no pase otra vez lo del 2009, cuando se hizo un frente importante que permitió una elección legislativa exitosa frente al Gobierno, pero que se disgregó por ambiciones personales de todos los integrantes. Eso es normal que pase por las debilidades del hombre, pero si queremos que la Patria sea grande hay que evitar vuelva a pasar. No hay otro camino, sin un éxito en el 2013 no hay 2015.
-          En realidad el problema no son las ambiciones, sino perder la brújula.
-          Tal cual. Tampoco sería eficaz tener un partido con muchísima gente que no quiere ser nada, eso es irreal, un ridículo político. Todos tenemos ambiciones, pero hay que entender al Partido, no como un trampolín, sino como un equipo de fútbol donde el aguatero también es muy importante. Esa es una fortaleza de las más grande, sino la más grande, que tiene el Partido.
-          Vivís en San Miguel ¿Cómo está el Partido FE allá?.
-          El Partido FE está bien posicionado en San Miguel. Fortaleciéndose con el trabajo diario, como en todos los lugares donde la propuesta de FE va siendo explicada desde la necesidad del armado institucional como partido político, el partido que quiere trasmitir eso mismo a la sociedad.




-          En el 2013 FE va a tener que cerrar muchos acuerdos, difícilmente vaya solo a la elección.
-          No, no va a ir solo. Inevitablemente el que pretenda ir solo va a quedar como en el 2011, el gran éxito del Gobierno es disgregar a la oposición.
-          Claro que tampoco tendría mucho sentido irse al otro extremo y pretender juntar a todo el mundo. Hay que buscar afinidades.
-          Afinidades y gente que esté convencida del proyecto, si hacemos un gran conglomerado de gente que al terminar se disgrega es lo mismo, ganaríamos la elección para que gane el gobierno. Hay algo muy cierto que nosotros no podemos esquivar, cuando reasume la Presidente en el 2011 dijo “vamos por todo”, entonces no es que nos enteramos por otro, dijo ella que van por todo. No podemos hacernos los tontos, relativizar ese tipo de anuncios.
-          Y lo están haciendo, pretenden llegar a comprar por nosotros, a vender por nosotros, a pensar por nosotros, a ser todo. Absolutamente todo, Juan.
-          En el fondo sabemos, porque así lo marca la historia, que este tipo de gobiernos fracaso siempre, porque van en contra de las personas.



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López