miércoles, 30 de octubre de 2013

LA DEMOCRACIA, POR EL CORAJE EN MALVINAS



En ocasión de cumplirse 30 años de las elecciones del 30 de Octubre de 1983, comparto este fragmento de "El heroísmo y la gloria". Son algunas reflexiones sobre la íntima relación entre el retorno a la vida democrática y el coraje de quienes combatieron en la Guerra de Malvinas. 


Nuestra democracia es hija del coraje de los combatientes de Malvinas.

Breve en su duración, relativamente acotada a un teatro de operaciones determinado, clásica en cuanto a la identidad regular de los ejércitos enfrentados, intensa en la ferocidad de los combates y prolífica en historias individuales de abnegación, coraje y sacrificio, con las grandezas y bajezas que afloran en todas la guerras, la Guerra de Malvinas conmocionó a la sociedad argentina modificando notoriamente el curso de su historia.

La derrota representó un severo llamado de atención sobre la pérdida de la institucionalidad republicana. Desde el Golpe de 1930, -y aún antes en la tradición bárbara de hacer política blandiendo espadas, cosa que afloró en motines, revoluciones y sublevaciones varias desde mediados del Siglo XIX-, progresivamente se fue desvirtuando el rol del instrumento militar, mismo que se había afianzado institucionalmente luego de la Guerra del Paraguay. Alimentada por la indiferencia ciudadana, la incapacidad de las clases dirigentes y el acostumbramiento a la relatividad del imperio de la ley, golpe tras golpe se instaló una suerte de constitución real y no escrita que determinaba la resolución prepotente de los conflictos políticos legitimando como sistema el imperio de la fuerza. Así, sobre el desprecio a la tolerancia y el consenso, la sociedad argentina hizo que la herramienta militar se fuera degradando, alejándose de su misión principal al punto que la carrera del oficial se acortó de hecho manteniendo la profesionalidad hasta la jerarquía del teniente coronel y sus similares de Marina y Fuerza Aérea. Luego de esa instancia –y al margen de las honrosas excepciones- los mandos superiores actuaban con vocación y ambición política, convirtiéndose en la peor clase de políticos, es decir aquellos que no necesitan de los votos de sus conciudadanos para acceder al poder.

Esa mutilación de la carrera militar no es un dato menor. Cuando se piensa en la génesis, desarrollo y conclusión de la Guerra de Malvinas es posible advertir que se trató de un conflicto llevado hasta las últimas instancias sin el debido planeamiento estratégico, cuyo peso fue sobrellevado a duras penas en el campo de batalla por los mandos medios que tenían responsabilidades tácticas y que, todavía, seguían siendo militares. La capacidad del planteo estratégico como previsión de la acción es algo que no brota mágicamente ni depende de algún providencial iluminado, sino que se genera en la continuidad coherente de las políticas de Estado. La República Argentina, con la endeblez de sus instituciones, no estaba en condiciones de ofrecer a sus combatientes el respaldo más conveniente, que en este tipo de acciones es un marco teórico consolidado por la práctica. Las falencias en tal sentido han sido evidentes desde que la improvisación fue la constante. El estudio de una hipótesis de conflicto no se agota en el paso inmediato, como en un juego de ajedrez se requiere contemplar la probable evolución en el corto, mediano y largo plazo, con el mayor número de variantes para que ningún esfuerzo resulte en vano. Una vez materializada la reconquista, desplegadas sobre el terreno sin un plan preciso -y muchas veces incoherente- las tropas argentinas quedaron muy tempranamente en desventaja; y aún así, casi en el abandono, faltos de logística y por ende de medios materiales, los nuestros ofrecieron una resistencia mayor a sus posibilidades.

De todos los libros que se han escrito sobre la Guerra de Malvinas, hay dos que son estrictamente indispensables por su valor testimonial para comprender las diferentes situaciones que vivieron los combatientes argentinos: “Desde el frente[i]” y “El combate de Goose Green[ii]”.

“Desde el frente”, escrito por el contraalmirante Carlos Robacio y el suboficial mayor Jorge Hernández, da cuenta de lo actuado por el Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5) –que comandó Robacio-, unidad con asiento en la Provincia de Tierra del Fuego, preparada para combatir en un terreno y clima riguroso como el de las Islas Malvinas que logró desempeñarse notablemente sosteniendo el combate hasta el final, sin acatar, por tres veces, la orden de rendición emanada de Puerto Argentino y que ya aceptado el desenlace se replegó gallardamente, marchando en forma ordenada y con la cabeza bien alta. Consecuentemente, el BIM 5 fue condecorado por la Nación Argentina con la medalla “Honor al valor en combate” por “evidenciar durante el desarrollo de todas las operaciones una conducta agresiva, al combatir en primera instancia en la posición asignada, logrando el rechazo de varios ataques enemigos con considerables bajas, y en segunda instancia, reaccionar ofensivamente para detener el avance de fuerzas muy superiores. Combatir varias horas después de haberse ordenado la rendición y replegarse en forma ordenada, previa destrucción de las armas que debían ser dejadas en el terreno[iii]”.

“El combate de Goose Green”, escrito por el teniente coronel Italo Ángel Piaggi, revela los padecimientos de su Regimiento, el 12 de Infantería de Ejército “General Arenales”, con asiento en la Provincia de Corrientes, que sin estar preparado para combatir en territorio insular y austral, con parte de sus soldados faltos de instrucción, fue movilizado desde la mesopotamia al sur patagónico, primero para reforzar los controles del litoral marítimo, luego, cambio de órdenes mediante, desplazado a zona de frontera con Chile y finalmente, sobre la marcha, vía aérea enviado a Malvinas con el equipo mínimo que portaba cada hombre. Nunca le llegó a las Islas el material pesado que iba a ser transportado en el buque “Córdoba”. Ya en Malvinas los hombres del 12 de Infantería, integrando la Fuerza de Tareas Mercedes, ocuparon con esfuerzo la porción de terreno de Darwin – Ganso Verde que les fue encomendada proteger, y cuando estuvieron posicionados desde Puerto Argentino, indolentemente, les ordenaron reposicionarse ampliando su perímetro. Darwin – Ganso Verde cayó en poder del invasor inglés el 29 de mayo de 1982, 24 horas después de lo previsto por los mandos ingleses al iniciar el ataque.

En la lectura de ambos libros, contrastando las distintas realidades de una y otra unidad de batalla, se percibe claramente la orfandad estratégica en común; carencia que dejó el mayor peso de la defensa librada a la responsabilidad de los niveles tácticos aferrados al terreno. Y en esa instancia, con la suerte de la guerra prácticamente decidida de antemano, el factor humano cobró preponderancia dejando al descubierto el corazón de cada hombre. Para entonces las incursiones de los pilotos argentinos sobre la flota inglesa habían hecho que la navegación hasta las Islas no fuera un paseo. Una vez desembarcados los invasores, la intensidad del combate terrestre -sostenido exclusivamente desde la determinación y el valor por parte de la tropa empeñada en la defensa- hizo añicos la ilusión británica de que aquella campaña pudiera ser un picnic.

Hay quienes pueden pensar que al fin de cuentas derrotas son derrotas y que ninguna diferencia hace la mayor o menor cantidad de sangre derramada, considerando vano que se haya opuesto resistencia a fuerzas superiores. Sin embargo, resulta un interesante ejercicio de historia contrafáctica pensar qué hubiera ocurrido en la República Argentina si la Guerra de Malvinas se hubiese perdido en total deshonra, al mero humo de unos cuantos cañonazos, sin hundir un barco, sin derribo de aviones y sin haber combatido encarnizadamente en la instancia crucial del cuerpo a cuerpo.

Posiblemente una derrota desprovista de honor, en condiciones de indigna y generalizada cobardía no hubiera derivado en la salida rápida y relativamente ordenada hacia la democracia que experimentamos entre el 14 de junio de 1982 y el 10 de diciembre de 1983, sino que hubiese sumido al país en un estado de anarquía y barbarie de consecuencias imponderables. El valor de los combatientes obró como sostén moral de la Argentina, porque nadie pudo alardear de duro planteando que puesto en el lugar de ellos lo hubiera hecho mejor.

Nuestra democracia, mal que les pese a algunos, no es la amarga hija de la derrota ni mérito de Gran Bretaña como ha sostenido Margaret Tatcher. Es hija de ese sostén moral que resultó ser el coraje ofrendado a la dignidad de la Patria por combatientes que abandonados en el frente opusieron una resistencia inaudita. Sobre ese coraje, preservando con orgullo el espíritu de Nación, nuestro retorno definitivo a la vida democrática fue la mejor opción al haberse agotado el modo de vida pública que se venía malformando en la deformidad desde 1930; y así como la victoria en la Guerra del Paraguay consolidó al Ejército Argentino contribuyendo a la fortaleza de las instituciones, la Guerra de Malvinas impuso en la derrota la necesidad de volver las Fuerzas Armadas a su rol específico. Ese reclamo decretó el fin del golpismo y el retorno al imperio de la Constitución Nacional. Todas las sociedades medianamente civilizadas toman nota de las lecciones de la historia para corregir sus rumbos cuando pagan con sangre el costo de sus errores; la sociedad argentina no fue la excepción, aunque no haya sacado total provecho de aquella experiencia.

Los jóvenes oficiales de las Fuerzas Armadas, tanto quienes combatieron en Malvinas como los que permanecieron en el territorio continental, se sintieron traicionados ante la palmaria impericia de los altos mandos, y sin ese sustento no era  posible prolongar el gobierno militar. Ellos querían seguir siendo soldados, para no convertirse en lo que se habían transformado los jerarcas del llamado Proceso de Reorganización Nacional. Ningún otro desatino de ese gobierno de facto había logrado conmover tan hondamente a la enorme mayoría de la sociedad argentina. Defraudado, el mismo pueblo que recibió con alivio al golpe de Estado de 1976 y que también, masivamente, entendió la recuperación de las Islas Malvinas como la gesta nacional que debía ser, retrajo su apoyo a lo que se había impuesto por décadas como una suerte de constitución real del país y reclamó reimplantar la supremacía de la Constitución Nacional, que hasta entonces era puro formalismo.  

El peso de los jóvenes oficiales en ese cambio de rumbo no se hizo sentir en forma organizada a través de logias o agrupaciones que activaran conspirativamente como tantas veces antaño ocurrió, ni fue producto de un estado deliberativo abierto y desafiante, se trató en cambio de una impresión generalizada, de una convicción certera impulsada con humildad por quienes volvieron del frente, ya que trazando otro paralelo con los guerreros del Paraguay, los veteranos de Malvinas no reclamaron nada para sí. Subyace en esa humildad el culto al heroísmo y el especial respeto que merecen los muertos por la Patria.

Acorde a esa línea de pensamiento, Mariano Grondona supo explicar, con razón, que el significado de la Guerra de Malvinas trasciende a quienes fueron sus conductores, apuntando que desde las tumbas que quedaron en Malvinas “proviene un mensaje exigente. Una deuda. Una citación. Desde ellas, la Patria llama”. El clamor de esas tumbas, es la necesidad de no haber muerto por nada, en cierta medida la exigencia de transformar la derrota en victoria, no por declamaciones sino por hechos. Así, “si empujamos decisivamente hacia adelante a la Argentina, la vida y la muerte de todos aquellos adquirirán sentido. Si no lo hacemos su vida y su muerte serán vanas. ¿Se quiere una deuda más pesada que ésta?[iv]”.


[i] “Desde el frente. Batallón de Infantería de Marina N° 5”, Contraalmirante Carlos Hugo Robacio y suboficial mayor Jorge Ramón Hernández, Solaris SA, Argentina 1996.
[ii] “El combate de Goose Green”, Tcnl Italo Ángel Piaggi, Editorial Planeta, Argentina 1994.
[iii] “Desde el frente”. Notas preliminares.
[iv] “La Argentina como vocación”, Mariano Grondona, Editorial Planeta, Argentina 1995.

"El heroísmo y la gloria", Ariel Corbat, en: http://www.slideshare.net/plumaderecha/el-heroismo-y-la-gloria-pdf


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

viernes, 25 de octubre de 2013

YO SOY IDIOTA ¿Y USTED?






Para que quede claro desde el vamos: Yo soy idiota. Tras pretender negarlo durante mucho tiempo, lo acepté a fuerza de tropezar una y otra vez contra mis limitaciones. No es fácil clarificarse al respecto, es un proceso que transcurre acumulando experiencias. La clave del asunto está en esas situaciones que uno afronta desde el optimismo diciendo: “no puedo ser tan idiota”, y saliendo de ellas con la certeza de serlo.  Tiempo atrás, ante cada episodio confirmando mi idiotez, sentía cierta desazón angustiante que a fuerza de reiteración ha dejado de parecerme tan terrible.

Mi propia idiotez me supera a diario en las cosas más triviales, y no puedo escapar de ella; por mucho cuidado o empeño que ponga en contenerla siempre me desborda. ¿Cuántas veces se me va a hervir la leche volcándose sobre la hornalla? A lo sumo, y esfuerzo descomunal mediante, puedo pasar alguna temporada que nunca es muy larga manteniéndola contenida. Pero no es vida vivir reprimiendo el florecimiento de la propia idiotitud.   

No todo el mundo sobrelleva bien su idiotez, por eso hay muchas clases de idiotas. Están los que entristecen por serlo, los que intentan rebelarse contra su condición, los que la niegan, los que la minimizan, los felices de serlo, los que ignoran ser idiotas y los dispuestos a superarse, en fin, un sinfín de idiotas imposible de catalogar sin que sea otra idiotez.

Si bien conceptualmente la contrapartida de la idiotez es la lucidez, no hay correlación de fuerzas. La supremacía de lo idiota es tan evidente que hasta un idiota como yo puede notar que si bien hay extremos de absoluta idiotez, encarnados por esas personas que son idiotas totales, no hay como contrapartida extremos de falta total de idiotez.  El extremo de la lucidez, la genialidad, no está exenta de algún grado de idiotez. Albert Einsten, igual que cualquier otro genio, decía o hacía alguna que otra cosa idiota a lo largo de su vida, sin embargo millones de idiotas no han hecho nada genial en ningún momento.

Desde luego algunos casos se prestan a la confusión, yo mismo creía ser un genio no reconocido y tener mayor lucidez que el resto; pero ¿qué idiota no se cree genial en algún momento? En cualquier caso el tiempo al poner las cosas en perspectiva obra implacable despejando dudas. La humanidad es esencialmente idiota y todo rasgo distinto es meramente accidental, acaso una deformación que con el tiempo irá desapareciendo.

Ante tanta evidencia, idiota es pensar que la lucidez tiene alguna oportunidad de imponerse a la idiotez; ni en lo individual, ni en lo social. Toda la historia de la humanidad se reduce a esa lucha de final anunciado. Pueblos enteros han sucumbido antaño ante la idiotez, cierto que recobrando de tanto en tanto algún rasgo lúcido; pero llegará el día en que no habrá retorno posible y todo el planeta vivirá en la más absoluta idiotez.  La paradoja de la lucidez indica que idiota sería no ser idiota en un mundo idiota. Pobres los lúcidos, impedidos de entregarse al dominio de la idiotez, y por ello mismo condenados a la soledad y el entendimiento amargo de la derrota.

La idiotez es la marea incontenible que se alza por oleadas evolutivas. Cuando George Orwell escribió “1984” tuvo alguna lucidez parcial, por eso no alcanzó a entender la profundidad de lo que inspiraba su pensamiento. Orwell vislumbraba la idiotez, pero no la asimilaba; de allí que incluyera como pasaje central de la novela el horror del cuarto 101, porque creía que la coacción física sería necesaria para doblegar la conciencia racional del hombre. Se equivocó radicalmente. El poder de lo idiota es más que absoluto o totalitario, más aún que maxitotalitario, no hay lucidez suficiente para abarcar el concepto de lo idiota por lo idiota. De vivir en nuestros días, Orwell leería que Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, acaba de crear un “Viceministerio para la Suprema Felicidad Social”, y comprendería que no hay nada más idiota que una revolución liderada por idiotas, sobre un pueblo idiota y con finalidades declaradamente idiotas. Imposible detenerla.  

Tan pero tan idiota, que no entiende el chavismo ni Maduro, un muchacho que pese al pajarito todavía se muestra algo lúcido, sin duda falto de toda la idiotez que la hora exige, que para que el pueblo venezolano o cualquier otro sea realmente feliz, no alcanza con erigir un Viceministerio, que es una repartición de segunda, sino que debe ser lisa y llanamente un Ministerio, o mejor aún, para estar más seguros del éxito, un Súper Ministerio.  La idiotez está en marcha como un alud imposible de detener.

Entonces digo, yo soy idiota. ¿Y usted?


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

martes, 22 de octubre de 2013

JUAN GELMAN Y EL PAÍS DE LOS BOLUDOS




En el marco del Sexto Congreso de la Lengua Española que se realiza en Panamá, el diario El País de España pidió a distintas personalidades de las letras que identificaran a sus países con una sola palabra. Además también se lo pidió a Juan Gelman, quien acertó en señalar a la palabra "boludo" como la que mejor define a la República Argentina, argumentando para ello que: 

"Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen".

Hay que reconocer las verdades cuando se dicen, sin importar que las diga un personaje siniestro como Gelman. 

Ciertamente la citada expresión, que es sinónimo de poco avispado, distraído o simplemente imbécil, se ha impuesto brutalmente en el habla coloquial de los argentinos durante la última década. Acompañando la caída del nivel educacional y cultural del país, en el estrecho léxico de los adolescentes la palabra "boludo" se reitera hasta el hartazgo en la construcción de cualquier frase. Así no sólo mitigó su carácter agraviante, pasando a ser casi afectivo cuando no directamente sinónimo de "vos" y signo distintivo de la condición de argentino, sino que también pasó al lenguaje de los adultos. 

Ese paso al vocabulario de los mayores evidencia una cultura débil que se desintegra, como rendidos ante la evidencia, doblegándose acaso ante la acción destructiva de una política que ataca sin descanso la historia y la identidad de los argentinos como Nación. 

Siguiendo el cauce en el que ha caído y gobernada desde la mentira, la República Argentina va camino a ser "territorio boludo". Hay que serlo, y mucho, para Guillermo Moreno mediante hacer del orgulloso granero del mundo un país en el que escasea el trigo. Infinidad de otros ejemplos, que largo y ocioso sería enumerar, dejan al descubierto la "boludez" reinante.

Boludez es que la prensa llame poeta o escritor a Juan Gelman, un miserable apologista de Montoneros que todavía en 1978, como libretista del filme "Resistir", seguía reclutando carne de cañón para los delirios sangrientos de Mario Eduardo Firmenich. 

Boludez es que nos vendan derechos humanos con crímenes de lesa humanidad y el montonero Gelman pase por víctima en lugar de victimario. País de boludos, sin duda.



ESE "POETA"

Ah. El poeta...
Del rostro compungido
y mustios bigotones.
Sí, el poeta.
Con todos sus galardones,
el dolor de la derrota
y el pasado de traiciones.
Al muro de sus lamentos
le faltan las verdades
y le sobran los ladrillos.
Ah. El poeta...
Sí, el poeta.

Que lo aplaudan...
Que lo premien...
Que son las sogas
que venden los burgueses.

¿Y qué verso valió la pena
del drama que escenifica?
Si no son más que palabras,
mamarrachos en tinta
sobre baldosas de sangre
que a cada paso salpican.

Ah. El poeta...
Sí, el poeta.
Sembrador de odios
disparando letras
en la noche eterna
donde van las sombras
de las guerrillas muertas.

Ah. El poeta...
Sí, el poeta.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López




sábado, 19 de octubre de 2013

SER LIBERAL Y BONAERENSE ES ENCONTRAR OSCURO EL CUARTO OSCURO





Cuando el 27 de Octubre los liberales de la Provincia de Buenos Aires debamos cumplir con el deber cívico de sufragar, encontraremos al cuarto oscuro sumido en la más profunda oscuridad. Pienso en votar y quisiera la salida fácil de estar a unos mil kilómetros de distancia. 

Si fuera porteño tendría la opción de cortar boleta votando por los "cachorros" del Partido Liberal Libertario, una punta de lanza salvaje para marcar cancha en la Legislatura. También, a regañadientes, podría aceptar que el PRO, entre sus caprichos de progre lleva alguno que otro candidato liberal en sus listas; y es sabido que siento una enorme afinidad por PRO-Libres.

En Provincia de Buenos Aires ni siquiera contamos con eso. 

El malestar es mayor en mi caso, porque hasta poco antes de las PASO milité activamente intentando construir una alternativa potable; y sinceramente creía estar haciéndolo. Pero el Partido FE, que pudo ser el partido de las instituciones republicanas, se desvirtuó girando hacia el personalismo y la obsecuencia. El jefe de campaña de FE, Jorge Pirotta, a puro movimientismo peronista llevó al Partido por el triste camino de ser más de lo mismo Así, en lugar de convocar a la ciudadanía para recuperar la República, se terminó pidiendo a son de cumbia el voto de los monos. Como resultado de tal degradación en los valores, Gerónimo Venegas aparece en las encuestas con una intención de voto que no supera el 2%. Incluso en el improbable caso de ganar una banca, la campaña es ya un fracaso: de haberse mantenido el discurso y la práctica republicana esa banca estaría largamente consolidada y la incertidumbre sería con cuántas más conformaría el bloque. 

El 27 de Octubre votaré por descarte. No voy a votar por Gerónimo Venegas, más allá del aprecio personal que le guardo, porque cuando intenté abrir el debate en el Partido se plegó al silencio. Y  por eso me fui. Desde luego no votaré por el Frente Para la Victoria, porque como confesó Cabandié son "los hijos de puta que quieren arruinar a este país". Ocioso sería machacar sobre el felpudismo de Daniel Scioli, cuyo estilo imita en spots publicitarios con movimientos de marioneta Martín Insaurralde. Ni a palos voto por eso. Tampoco podría votar por el kirchnerismo reconvertido en oposición que representa Sergio Massa, ese espacio al que apuntan las garrochas de los peronistas prestos a acudir en auxilio del vencedor. Descartando en el resto todo lo que rechazo por progresista, intrascendente, zurdo o simplemente ridículo, el único voto útil, y digo útil por llamarlo resignadamente de alguna manera, es votar por Francisco De Narváez. Lo haré sin convicción, igual que lo hice en las PASO. 

Más allá de este panorama desolador, me permito unas palabras de esperanza para el 2015. Incluso mientras militaba en FE, donde siempre revisté como liberal, trabajaba activamente para lograr la unidad del liberalismo.Y lo sigo haciendo. En ningún momento he dejado de bregar por la integración del Movimiento Liberal. Hoy es evidente que la diáspora debe llegar a su fin si no queremos ser meros observadores de la política nacional, existe entre los activistas, grupos y dirigentes liberales la conciencia generalizada de encaminarnos hacia la unidad. El tramo final de ese camino lo vamos a comenzar a recorrer en la noche misma del 27 de Octubre.

Quizá peque de optimista al decir que nuestras muchas debilidades podemos transformarlas en fortalezas, pero la política se hace con lo que hay y desde la dispersión no tenemos nada que perder. Por distintas experiencias ha quedado demostrado que en nuestro país los votos van y vienen, así que no hay razón para dar por sentado que el cambio no es posible. En el 2015 los liberales vamos a estar, y jugando fuerte.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.




martes, 15 de octubre de 2013

Presentación de la Revista CONSENSOS N° 3 (invitación)


Hago extensiva a los lectores de La Pluma de la Derecha la siguiente invitación:



La UCES, Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, en el marco de las actividades de Extensión Universitaria y Práctica Política, que viene realizando la Licenciatura en Ciencia Política y de Gobierno de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Política de UCES, invita a participar de la Presentación de una nueva edición de la Revista “CONSENSOS” el día jueves 17 de octubre de 2013 a las 19,00 hs. en el auditorio de la calle Paraguay 1239 1er piso. Harán  uso de la palabra: Claudio Chaves, Silvio Maresca y Julio Suárez.

Amplíando la invitación el filósofo Silvio Maresca, referente del Grupo Consensos, expresa: 

"No necesito abundar en la importancia de la lucha cultural que la revista ha emprendido desde sus orígenes en 2011, en busca de un conjunto de ideas que permitan renovar la política argentina, anclada hoy en concepciones perimidas que sostienen un grupo de políticos e intelectuales cuyo romanticismo nostálgico les impide percibir con la debida claridad las nuevas realidades que nos desafían". 

Se obsequiará a cada asistente un ejemplar de la Revista CONSENSOS  N° 3, que incluye artículos de Claudio Chaves, Jorge Castro, Graciela Maturo, Pascual Albanese, Luis María Bandieri, Silvio Maresca, Pablo Anzaldi, Juan Maya, Ernesto Tenembaum y Ariel Corbat. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

lunes, 14 de octubre de 2013

MARTÍN INSAURRALDE Y LA OPOSICIÓN NARCOLÉPTICA




El kirchnerismo está grogui. Igual que la Presidente Cristina Fernández tropieza a cada rato para coleccionar hematomas; pero no está acabado. Todavía no. Y, atención, puede que no reciba el golpe de nocaut.  El problema es que tiene en frente una oposición narcoléptica, con puños de algodón y sin el necesario instinto asesino. 

Después de las PASO la dirigencia opositora decidió hacer la plancha, y en la misma sintonía suicida también la ciudadanía bajó la guardia. Aquel entusiasmo que golpeaba las puertas de la Red Ser Fiscal se ha transformado en una peligrosa apatía; y no fue en las primarias sino ahora, en las legislativas propiamente dichas, que deberemos enfrentar la maquinaria del fraude. 

Influido por la estrategia de no confrontación que impuso el sciolismo, con el anuncio constante de una new age feliz siempre a punto de llegar, el plan del massismo es más de lo mismo y ofrecer el puente de plata para que los kirchneristas -con o sin las garrochas de San Jorge Asís- puedan reconvertirse. El resto acompaña esa concepción proselitista de tibieza atroz, con la que todos los errores y dislates del kirchnerismo se suceden gratis, o a precio de ganga sin un severo costo político. 

La colección de averías del kirchnerismo es interminable, pero sobre ninguna profundiza el ataque la oposición para abrir el buco que lo mande a pique. Luego que Juan Cabandié sacara a la luz toda la estúpida soberbia kirchnerista en un control de tránsito, se ha confirmado que movió influencias para que Martín Insaurralde tomara represalias contra la agente municipal que osó cumplir con su deber. Así, días después del incidente, la Inspectora Belén Mosquera fue despedida de su trabajo en la Municipalidad de Lomas de Zamora. Si todo esto ocurrió nada más que por una falta de tránsito, ¿de qué no serían capaces por algo mínimamente importante?

Cabandié e Insaurralde, en lugar de ser servidores del Estado, parecen formar parte de una asociación ilícita; agravada por operar en más de una de las jurisdicciones políticas del país y que recibe apoyo, ayuda y dirección de funcionarios públicos. Claramente incurren en abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionarios públicos e intimidación pública al infundir temor frente a los privilegios del poder; subvirtiendo la razón de sus cargos políticos al atentar contra la razonable autoridad de funcionarios que, a diferencia de ellos, sí cumplen con sus deberes legales. 

Martín Insaurralde miente desacaradamente en sus spots publicitarios al prometer un futuro mejor: no es posible ninguna mejora en el mañana si echa a quien cumple con su deber sin importar la "chapa" del que tenga enfrente. El despido de la Inspectora Mosquera demuestra que el único futuro esperable de votar al Frente Para la Victoria, definido en palabras de Juan Cabandié como "los hijos de puta que quieren arruinar este país", es la servidumbre de la obsecuencia y el autoritarismo. Si la oposición fuera tal, y no se pareciera al argentino narcoléptico de la película "Mouline Rouge", tanto Cabandié como Insaurralde se verían jaqueados en la continuidad de sus cargos actuales e invitados a bajarse de sus candidaturas. Me siento tentado de decir varias cosas más, pero en favor de la síntesis voy a cerrar compartiendo un recuerdo que habla por sí solo.

Mi abuela Albina gustaba de cocinar scones y contar historias. Una de sus preferidas era la del Granadero al que San Martín le ordenó custodiar el polvorín. Expresamente le indicó que nadie entraba con espuelas, y cuando el mismo San Martín pretendió ingresar llevando espuelas en sus botas, aquel soldado le impidió el acceso con energía y corrección. San Martín era San Martín, por eso se quitó las espuelas y felicitó al Granadero. En la voz de la abuela Albina resonaba el orgullo de la tradición, me parece volver a estar con ella, viendo que sus ojos se empañaban emocionados con aquella enseñanza de coherencia y dignidad. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López




sábado, 12 de octubre de 2013

¡AY, JUANCITO! -algunas cosas que decirle a Cabandié-




Un video (http://www.infobae.com/2013/10/12/1515622-video-la-increible-amenaza-juan-cabandie-efectivos-gendarmeria) muestra al legislador porteño por el Frente Para la Victoria Juan Cabandié discutiendo con agentes de tránsito. Las frases que se le escuchan decir allí, no pueden ser pasadas por alto. Es necesario enumerar y contestarle.

1) "Yo me banqué la dictadura". No pibe, vos no te bancaste nada. Vos naciste en esos años y sos demostración que no existió el genocidio que tanto pregonan desde la izquierda y el kirchnerismo. En aquellos lugares donde sí hubo genocidio los genocidas nunca se apiadaron de los hijos de sus víctimas, y mucho menos los adoptaron como propios. Ningún nazi hizo pasar por hijo suyo a ningún bebé judío, como ningún turco hizo pasar por suyo a un niño armenio. En la argentina, las apropiaciones demuestran la inexistencia del genocidio, acá no se mató por cuestiones genéticas, raciales, religiosas o étnicas. Aquí lo que ocurrió fue una guerra fratricida por razones políticas, y es paradigmático el caso de los hermanos Donda. En realidad, Cabandié, no solamente vos no bancaste la dictadura, sino que por culpa de la dictadura todos tuvimos que bancarte a vos indemnizaciones mediante. 

2) "Yo soy hijo de desaparecidos". No te preocupes Juan, no es culpa tuya. Ahora, tampoco es un título honorífico, ni ahí, es nada más lo que te tocó, consecuencia de la violencia política que imperaba en la época. Ciertamente tus padres eran muy jóvenes. Esas muertes apenan, y sobre la pena es raro que nunca se te haya escuchado cuestionar a los apologistas del ERP y Montoneros, a los adultos miserables como Juan Gelman que reclutaban carne de cañón para la guerra.

3) "Yo soy más guapo que vos" - "Yo tengo huevos". Está muy bien tener la autoestima alta, pero discutiendo con una agente de transito no parece el mejor momento para alardear de corajudo. No da. 

4) "Estoy donde tengo que estar, bancando a los hijos de puta que quieren arruinar este país". ¡Gran confesión! Es muy cierto Juan, todos sabemos que formás parte del Frente Para la Victoria y que sos un firme sostenendor del proyecto de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, que con Guillermo Moreno al timón está arruinando hasta aquello que pensábamos que era imposible arruinar. Un gobierno corrupto, que hizo de la mentira su principal herramienta política no podría recibir mejor descripción que tus propias palabras. Animado por tu franqueza, a partir de ahora cuando deba referirme al Frente Para la Victoria lo diré de esa misma forma, a lo Cabandié: "los hijos de puta que quieren arruinar este país". 

5) "Que le apliquen un correctivo porque es una desubicadita". Ay, Juancito... Un funcionario que cumple con su deber nunca está desubicado, el desubicadito sos vos: el legislador que amenazando con mover influencias para perjudicar a quien hace su trabajo pretende manejar sin tener el seguro del auto.

En la República Argentina el kirchnerismo consolidó las mentiras de la izquierda, empezando por el mito de los 30.000 desaparecidos (30.001 con Néstor Kirchner, según Sergio Schoklender cuando era el hijo mimado de Hebe de Bonafini) y la negación de la guerra. Juan Cabandié es un emergente del fraude kirchnerista, su soberbia proviene de la misma estúpida e imberbe soberbia de antaño. Un desubicadito al que le hace falta un correctivo: el repudio social y perder las elecciones.


Ariel Corbat, La Pluma de al Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López 


viernes, 11 de octubre de 2013

CAUSA COMÚN DE TODOS LOS LIBERALES




El Dr. Juan Eusebio Torrent era un joven de 22 años y presidía el "Club Constitucional" cuando fundó, a finales de 1856, el Partido Liberal de Corrientes. Es evidente que la sanción de la Constitución de 1853 afirmó la mística liberal en el alma de la Nación Argentina, y bajo esa misma influencia los correntinos institucionalizaron sus deseos de llevar a la acción los postulados de la Libertad. Esa identidad, fuertemente arraigada en los conceptos de Patria y la Libertad, le ha dado continuidad histórica al Partido Liberal. Identificado con el color celeste, el PL el partido político más antiguo de la República Argentina.

No librado de los vaivenes de la vida institucional del país, el Partido Liberal ha ido atravesando con altibajos por distintas etapas. El presente lo encuentra padeciendo lo mismo que padece la República entera: el kirchnerismo. Aunque liberal y kirchnerista son dos términos incompatibles, la Senadora Nacional Josefina Meabe de Mathó, desde la Presidencia del Partido Liberal de Corrientes se entregó al kirchnerismo intentando lograr el vaciamiento ideológico y moral del histórico partido para convertirlo en un mero sello de goma, tarea a la que se está dedicando, como interventor del partido su sobrino Marco Alonso Meabe.

Frente a esa ignominia se ha desatado la saludable reacción de los auténticos liberales correntinos que, desde Encuentro Liberal con Pedro "Perucho" Cassani, Juan José "Pepe" Fernández Affur, Jorge Quintana y Andrés Cristaldo, entre muchos otros, vienen peleando política y judicialmente por rescatar al Partido Liberal de Corrientes de las garras del kirchnerismo.

Todos los liberales del país debemos hacer causa común con los celestes correntinos. Los esfuerzos por reunir a la diáspora liberal en un mismo movimiento de carácter nacional, no serían viables sin participar activamente por la recuperación del Partido Liberal de Corrientes. Estamos ante una pelea concreta en la que debemos hacer sentir nuestra solidaridad actuando con energía para impedir que el kirchnerismo destruya lo que es nuestro; nuestro, digo y subrayo, porque el Partido Liberal tiene un destino que va mucho más allá de la heroica Provincia de Corrientes.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

domingo, 6 de octubre de 2013

LA SALUD DE CRISTINA FERNÁNDEZ, NINGUNA TRAGEDIA.


El kirchnerismo, un fraude en sí mismo, ha hecho de la mentira su principal herramienta de gobierno. A esta altura de los acontecimientos la diferencia entre el relato y la realidad únicamente puede ser negada por los necios o los interesados. Tales extremos alcanza el descrédito del oficialismo que, ahora, frente a la "colección subdural crónica" que le impone a la Presidente Cristina Fernández un mes de reposo (con abstención de cualquier esfuerzo intelectual para no agravar el mal estado de su cerebro), más que preocupación por su salud recorre el país una oleada de sospechas e ironías. 

Más allá de los protocolares deseos de recuperación, son muy pocos los que se toman en serio la gravedad del cuadro de salud de la viuda de Kirchner, empezando por los propios adulones del poder. Al fin de cuentas, cuando el Dr. Nelson Castro manifestaba su preocupación por la salud de la Presidente el kirchnerismo lo acusó de todo menos de médico.

Las sospechas apuntan a las elecciones del 27 de Octubre. Algunos creen que se trata de preservar la dama de negro de la segura derrota y otros creen que es una jugarreta para apelar al voto lástima. No falta incluso quien fantasea con que el 27 de Octubre, en el aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, románticamente se anuncie que Cristina Fernández ha pasado a la inmortalidad para abrazarse con Él; pero que el reencuentro no sería en el cielo, o en el infierno, sino en las Islas Seychelles.  

Las ironías tomaron formas de chiste. Lógico, con tanta cantinela del kirchnerismo denunciando conspiraciones golpistas el asunto tiene su gracia: porque resultó que la única golpista era la propia Cristina Fernández, quien el 12 de Agosto, acaso tambaleando por el cachetazo recibido en las primarias el día anterior, cayó provocándose un traumatismo de cráneo. Y a consecuencia de su golpe ahí tenemos al Honorable Amado Boudou a cargo de la Presidencia, ¿una conspiración de la UCEDE?, ¿estaba Amado haciendo entrismo en el kirchnerismo aguardando su momento? Otro ex UCEDE, enojándose al escuchar esa chanza, dijo que detrás de Boudou en realidad estaría operando Luis Vitette Sellanes, presunto líder de un próximo robo a las reservas federales con un cinematográfico escape en motos Harley Davidson.

Militante de La Cámpora buscando un cerebro mejor.
(Martin Feldman en "El joven Frankenstein",
del genial Mel Brooks)

No menos divertida es otra versión, según la cual Cristina Fernández quiso leer el libro de Nicolás Márquez y Agustín Laje Arrigoni, "Cuando el relato es una FARSA", y ese sería el origen de la colección de hematomas. 

Lo que mereció una desmentida de las revistas del corazón (no médicas, claro) fue esa confusión sobre que Cristina Fernández iba a pasar un mes en cama con Daniel Reposo, era un mes de reposo nomás...

Otras especulaciones en sorna son aún más sórdidas, con tono de humor negro aluden a la teoría del crimen de Néstor Kirchner, y atribuyen como causa de la colección de hematomas a su rol de marido golpeador, incluso hay una que ve al causante de esos golpes en Daniel Scioli, por eso de la mano dura. Y claro, no falta el que lo atribuye a la maldición de Carlos Ménem, venganza porque el ordinario Néstor lo ofendió en público con el grosero gesto de agarrarse el testículo izquierdo. Hecho acaecido en el Senado de la Nación, con ese respeto por lo institucional característico del abogado santacruceño que sacó provecho de la 1050. Dicen que igual que Yetatore "Méndez" no perdona, que ya enterró a Néstor y que también va a enterrar a Cristina. Presentada menos como chiste y más como sospecha, alegan ciertos desconfiados que todo esto no es más que "la Gran Pinochet", triquiñuela para eludir la acción de la Justicia y no quedar detrás de las rejas por esa fortuna de "abogada exitosa" que no hay arquitecta egipcia que pueda construir.

Las teorías conspirativas nunca me entusiasmaron. No niego que cada tanto alguna resulta veraz, pero son excepcionales. En cuanto al humor, me gusta negro, pero sólo es humor. 

La realidad es que la salud de la Presidente Cristina Fernández es simplemente un hecho político, ninguna tragedia. Verdad o mentira, nada que deba quitarnos el sueño. En el sistema republicano no hay nadie, absolutamente nadie, que sea imprescindible; aquel deseo de Diana Conti sobre una "Cristina eterna" fue siempre una estupidez. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López






viernes, 4 de octubre de 2013

NINI FILMUS, POR EL VOTO DE LOS PARÁSITOS.


Leyendo las declaraciones con que el senador kirchnerista Daniel Filmus, sociólogo especializado en educación, festejaba como logro del gobierno el aumento de jóvenes que ni estudian ni trabajan, tuve un flash: imaginé que Domingo Faustino Sarmiento embocándole una buena patada en medio del traste lo levantaba por el aire.



Este tipo fue Ministro de Educación y pretende renovar banca en el Senado de la Nación. Indigna que alguien con formación académica, esa que al autodidacta Sarmiento le pesaba no tener, muestre beneplácito porque crezca el número de argentinos sin futuro.

Los "ni ni" no son el resultado de una corriente filosófica que exalta el ocio como el sentido de la vida ya satisfechas las necesidades materiales; son adictos al paco, ebrios, vagos, delincuentes, idiotas y consentidos por sus padres, entre otros emergentes parasitarios del deterioro social.

Es lógico que el Frente Para la Victoria se congratule del vaciamiento cultural de la Nación, con la miseria que en todos los órdenes consecuentemente genera y agrava. Las probabilidades de continuidad del kirchnerismo son inversamente proporcionales al progreso del país; Nini Filmus lo sabe y no ha hecho más que explicitarlo.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.







martes, 1 de octubre de 2013

LA CENSURA ESTÁ AQUÍ !


Porque dicen "Memoria"
pero quieren amnesia,
y cuando dicen "Verdad"
son mentiras aviesas.

Fragmento de "Memoria y Verdad"
letra de rock incluida en 


Para muestra de lo que podría esperarse del país si quedara definitivamente en manos de la izquierda, las amenazas volvieron a pavonearse por las calles de Bahía Blanca impidiendo la libre expresión de las ideas. Faltos de argumentos, sindicalistas kirchneristas y otros intolerantes aglutinados en la la CTA, el Partido Comunista, la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Sur, organizaciones varias de lucrantes con los Derechos Humanos y la tuerta Comisión de Apoyo a los Juicios de la desmemoria lograron concretar un acto de censura impidiendo la presentación del libro "Cuando el relato es una FARSA. La respuesta a la mentira kirchnerista", escrito por Nicolás Márquez y Agustín Laje.
 

La gira no se detiene.
 
Queda claro que la verdad y la memoria que pregona el kirchnerismo, a dúo con la izquierda y el acompañamiento en coro de la progresía, no es otra cosa más que la amnesia selectiva para la imposición de mentiras aviesas. La verdad es algo con lo que los fenicios de las guerrillas muertas no pueden lidiar, frente a ella emergen sus instintos naturales como un acto reflejo; violencia para acallar al otro. Nunca fueron otra cosa. Por esta vez se salieron con la suya, las amenazas de reprimendas posteriores a cualquiera que pudiera ofrecer un salón para la presentación del libro lograron su efecto intimidante. Un triunfo pasajero, sin duda, como todos aquellos de los que se vanagloriaron antaño; e igual de espurio.

La victoria, una vez más, corresponde a la Derecha. Está escrito en sangre que aquí no podrán, el destino de la Nación Argentina no es caer de rodillas bajo una dictadura como la que oprime al pueblo cubano. Si el texto de Márquez y Laje al tirar de los hilos de la mentira kirchnerista deshilacha el relato, la iracundia violenta de los que quieren impedir su difusión nos muestra (sin careta democrática) la cara del totalitarismo. Por eso no voy a repudiar este acto de censura, al contrario, felicito a Nicolás Márquez y Agustín Laje por haberlo provocado. ¡En hora buena! Y que vengan muchos más. El futuro es nuestro.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López