lunes, 24 de diciembre de 2012

HÉROES NAVIDEÑOS DEL PAÍS DEL NO ME ACUERDO





Navidad. Celebración religiosa de quienes profesan la fe cristiana, y ocasión para el encuentro familiar en el común de los argentinos que se prepara con varios días de anticipación. 

En 1975 los argentinos anhelaban una noche de paz. Al menos una noche de paz. Hacía ya años que el país estaba en guerra. La guerra declarada por organizaciones terroristas que actuando con objetivos y dirección foránea, tal como supo sentenciar el Presidente Perón en 1974, atacaban al Estado y a sus instituciones como medio de quebrantar la unidad del pueblo argentino.

En Octubre de 1975 la banda de delincuentes subversivos Montoneros atacó en Formosa el cuartel del Regimiento de Monte 29 matando a 12 de los nuestros; y digo "los nuestros" porque nuestros son los soldados del Ejército Argentino en cualquier tiempo y lugar. ¡Escuchen!... Todavía hoy, cualquier brisa del norte trae las últimas palabras del bravo soldado formoseño Hermindo Luna: "¡Acá no se rinde nadie, mierda!".

Pero para los enemigos de la Patria, sabedores que sus ideas totalitarias sólo podían ser impuestas por medio de la violencia, las postales de guerra con sus dolorosas secuelas nunca eran bastante. Con el odio del demente criminal Ernesto Guevara agitaban el sucio trapo rojo del comunismo queriendo multiplicar los Vietnam. 

Así, al atardecer del 23 de Diciembre de 1975 los esbirros de la dictadura castrista enrolados en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), después de haber instalado un puesto camuflados como vendedores de pan dulce y sidra, atacó el Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno en Monte Chingolo.

Los guevaristas planeaban la captura de armamento pero, a diferencia de la sorpresa con que contó Montoneros en Formosa, el ataque del ERP estaba siendo esperado por el Ejército, que había logrado infiltrar las filas de la logística guerrillera a través de Jesús “El Oso” Ranier.  El jefe del ERP, Mario Roberto Santucho había sido advertido por la inteligencia erpiana que la operación estaba “cantada”, pero de todas formas decidió materializar el ataque. El resultado fue un absoluto matadero para el ERP, perdiendo en la acción casi un centenar de guerrilleros entre los que había mujeres y adolescentes. Luego de esa intentona la organización entró en franco declive.

Los diarios dieron cuenta del ataque, y ese fue el tema que dominó todas las mesas navideñas de 1975. El 13 de enero de 1976 el Oso Ranier fue asesinado por el ERP. Ranier, otro de los tantos héroes olvidados de nuestras guerras civiles, nunca fue debidamente reconocido por haber contribuido al desmantelamiento del ERP ahorrando vidas y sangre de soldados argentinos. 

En aquellas vísperas de navidad, nuestros héroes navideños ofrendaron su vida en combate, defendiendo a la Patria de la agresión del imperialismo comunista.

Las fuerzas patriotas tuvieron las bajas fatales de: 

-          Capitán Luis María Petruzzi.
-          Teniente 1° Jose Luis Spinassi.
-          Sargento Ayudante Roberto Cisterna.
-          Soldado Roberto Caballero.
-          Soldado Manuel Benito Ruffolo
-          Soldado Raúl Cesia.

Además, resultaron heridos en combate el Teniente  Guillermo Ezcurra, el Cabo 1° Néstor Rodríguez, los soldados Eduardo Chabane, Jerónimo Romero, José Sidras, Carlos Niessi, Jerónimo Caballos, Horacio Botto, Jorge Bofalaro, Julio Britos, Roberto Fontana, Carlos Gómez, Jorge Novosak, Jorge Cuesta y Daniel Divito (todos del Ejército Argentino), y los efectivos policiales Oficial Ayudante Juan Carlos García, Cabo Hugo Cades, Cabo 1° Omar Fernández Ceballos, agentes Enrique González y Rubén Darío Cedano.

Pese a la victoria, aquella Navidad del 75 fue de luto y llanto para los argentinos. Jóvenes militares habían dado sus valiosas vidas por la Libertad y la Patria, sus familias enfrentaron la más tristes de las navidades. Es justo y necesario recordarlos hoy, cuando el relato kirchnerista pretende reivindicar los 70’s como si hubiera algo bueno en las salvajadas guerrilleras. Dirigiendo la memoria intentan convertir a la República Argentina en el país del no me acuerdo, pero allí están nuestros héroes navideños, venciendo al tiempo, al olvido y a la traición.

Fue la misma navidad que el entonces Comandante en Jefe del Ejército, general Jorge Rafael Videla, pasaba en Tucumán junto a los soldados que participaban del Operativo Independencia. En pleno monte nuestros soldados cantaban con sentida emoción la muy dulce “Canción para mi pequeña hija”, de Salvador León Cabral, que dice: 

Esta noche tan nuestra, querida
hija mía que allá en la ciudad
sos la luz de bengala y un beso
para abuela y abuelo y mamá.

Quiero estar yo también a tu lado
mientras llega Jesús Navidad
y contarte en mis brazos la historia
del soldado al que nombras “Papá”

Hoy la Patria me llama, pequeña,
para hacerte una tierra mejor
sin piratas de rojas banderas
y hombres que odian por no tener Dios.

Tengo espada por vos y por todos
voy al monte de mi Tucumán,
canto y lucho alegrías muy tiernas,
aunque estalle la rabia el fusil

Navidad en la selva, pequeña
y un fogón compañero recuerda
las familias lejanas muy cerca
y un aliento de pueblo hasta el fin.


¡Honor a los combatientes y Gloria a los caídos!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.