martes, 13 de noviembre de 2012

PENSANDO CON RODOLFO TERRAGNO




Invita a pensar el Dr. Rodolfo Terragno cuando se pregunta en su artículo de Clarín, publicado el 11 de Noviembre de 2012, “¿Cómo rescatar a la política en nuestro país?”. Hace allí una irrefutable observación sobre la poca confiabilidad y ética de los políticos argentinos, pero a partir de esa triste falencia que como ciudadanos apáticos supimos conseguir (reitero y subrayo “supimos conseguir”), critica la presencia de dirigentes políticos en la protesta del 8-N. Veo en esa postura un resabio del “que se vayan todos”, y no me agrada porque sus implicancias son de oscura desesperanza.

Contrariamente a lo que en ese punto sostiene Terragno, creo que los políticos debían estar el 8-N entre la gente; pues no es cierto que el político no deba protestar. Lo que no puede hacer el político es dejar de proponer, porque el político (intento serlo) es, principalmente, un motivador de la conducta social. 

Excluir a los políticos opositores de la protesta es hacerle el juego a la anti-política, abonando la creencia suicida de que la política es una actividad vil, deshonesta por definición. Con lo que daría lo mismo que gobiernen unos u otros. Los políticos deben mantenerse cerca de la gente; mejor aún: los ciudadanos deben estar muy cerca de los políticos. El desinterés, la errada idea de lo “apolítico” como proceder correcto, es el mejor modo de perpetuar los vicios de nuestra clase gobernante. Lo que hace perfectible a la democracia es únicamente el interés y la participación de la ciudadanía. Y la ciudadanía empieza en uno, no en los otros.

Para que las protestas contra la re-reelección presidencial (entre desatinos varios del kirchnerismo) no queden en una sucesión de postales alfanuméricas, es imprescindible que la ciudadanía se abra canales institucionales a través de los partidos del arco opositor. Y ello sin que los dirigentes dejen de explorar nuevas variantes de acción política como la constitución de un "Gabinete en las Sombras", algo que vengo reclamando hace tiempo por la necesidad de erigir un contradictor que no deje librada a su propio eco la voz del oficialismo. Es imprescindible mostrar la existencia de otros discursos, de otros posibles planes de acción y de otros gobiernos posibles. No se necesita mucho para armar, desde cualquier sector de la oposición, un gabinete en las sombras que se muestre superior a Garré, Lorenzino, Alak, Puricelli y Timerman. En especial si se entiende que el kirchnerismo es un trompo que va perdiendo la vertical.

Quienes ingenuamente esperan una nueva dirigencia política que surja de la noche a la mañana se equivocan.  No va a ser fácil, y conviene saberlo. La renovación de la dirigencia no será por decantación casual, fortuita o designio divino, vendrá únicamente por meter la ciudadanía sus manos en el asunto entendiendo que la política es el arte de lo posible, y que para ir del mundo real al mundo ideal hay que subir al tren fantasma en plan de exorcista.

Los que estén en el camino, bienvenidos al tren.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López