sábado, 29 de septiembre de 2012

CLASE MAGISTRAL DE KIRCHNERISMO EN HARVARD




Que el kirchnerismo es un fraude en sí mismo es algo que he dicho muchas veces. Claro, no es importante que yo lo repita, lo interesante es cuando la propia Cristina Fernández de Kirchner lo pone en evidencia. 

Una de las más descaradas mentiras kirchneristas es la de presentarse como redentores de los humildes. En su relato, Néstor Kirchner -post mortem alias "Él"- y Cristina, han venido a recrear la justicia social como herederos de Eva Perón. Pero hay una sutil diferencia, Eva Perón no sentía desprecio por los pobres ni fingía rencor hacia las clases pudientes, por ello los rasgos autoritarios de su pensamiento y acción eran el calco de sus vivencias personales. Los Kirchner, en cambio, son de cartón, una escenografía endeble para una puesta teatral que día a día se muestra más grotesca. 

El 27 de Agosto de 2012, Cristina Fernández dijo en Villa Martelli que en el 2009 Néstor Kirchner habló con Alicia Kirchner para organizar las cooperativas "Argentina Trabaja", primero pensadas como un paliativo y luego como un "inmenso movimiento de organización social de los argentinos" que no han tenido la oportunidad de estudiar, y dijo estar orgullosa de las diplomaturas obtenidas por "los hombres y mujeres del subsuelo de la Patria que ingresa a las universidades públicas", para subrayar luego "recién hablaba con Alberto Sileoni, que maravilla ver a nuestros morochos, ellos les dicen negros, nosotros les decimos morochos, nuestros morochos, ingresar a las unversidades públicas para capacitarse".

"Ellos les dicen negros", subrayaba la Presidente. Y "ellos" engloba, en su fantasía, a todos quienes la cuestionan. Es que el kirchnerismo, ahora cristinismo, necesita crear odios, porque cuando la política se hace sobre la concepción totalitaria de "amigo / enemigo", dividir, acentuar y exacerbar las diferencias, es mucho más importante que buscar el consenso y la unidad. En una sociedad crispada la razón pasa a segundo plano, y eso conviene a quienes desde el vamos, coleccionando sumisiones, pretenden imponer un relato falso de la historia. 

Es llamativo el modo en que Cristina Fernández cuenta la historia de los negros en la Argentina. 

Digamos que se equivoca cuando dice que la esclavitud se abolió en 1813, error que no se le perdona a ningún estudiante de derecho y que vale aplazo en cualquier mesa de examen, porque lo que decretó al Asamblea del Año XIII fue la Libertad de Vientres, recién en 1853 se abolió la esclavitud. La cercanía del Brasil hizo que las cosas fueran así, largo sería explicarlo ahora. 

Digamos que vuelve a equivocarse cuando atribuye a los negros un rol protagónico en las luchas contra el invasor inglés en 1806 y 1807. Pero ya no podemos decir que se equivoca cuando acusa a las clases pudientes de entonces por connivencia con el invasor. Ignorar el rol de hombres ricos como Don Martín de Álzaga es mentir intencionadamente, y si los esclavos pelearon contra el invasor fue por una muy sencilla  razón: sus amos así lo dispusieron.  

Asoma en todo esto una clara intención de hacer de las diferencias de raza y de clase una razón de enfrentamientos, un absurdo cuando lo tradicional de la Argentina ha sido la integración y la movilidad social;  materias en las que existe un generalizado consenso para su promoción. Y mucho más absurdo cuando la propia Presidente muestra sus prejuicios, que son esos mismos que atribuye a "ellos".

Así, el 27 de Setiembre de 2012, fastidiada por las preguntas que en la Universidad de Harvard le hacían los estudiantes de la Escuela de Gobierno Kennedy, no tuvo mejor ocurrencia que responder a uno de ellos, luego de escuchar silbidos: "A ver, primero te voy a contestar, porque no se lo contesté a tu anterior compañerito, sobre el tema de que 'soy uno de los pocos privilegiados que no puedo hablar'... chicos, estamos en Harvard, estamos en Harvard, estamos en Harvard, por favor, esas cosas son para La Matanza pero no para Harvard".

Pareciera que manifestar desaprobación con chiflidos, es algo propio de los morochos del subsuelo de la Patria que estudian en la universidades públicas, y más específicamente en la Universidad de La Matanza,  pero no de los "chicos inteligentes" de Harvard que "tienen un nivel académico".

El comentario presidencial, marcadamente despectivo, es contradictorio con el pretendido discurso redentor del kirchnerismo, pero en esencia nos lleva al viejo cuento de Hans Christian Andersen; y sí: el Rey se  pasea en bolas del mismo modo que a la Presidente se le escapa cada tanto una verdad.

Pero ¿qué es verdad en el kirchnerismo? Otra pregunta en Harvard apuntó al incremento patrimonial de la Presidente, y Cristina Fernández argumentó que su riqueza es producto de que "todo el mundo sabe que siempre he ejercido la profesión libremente, mi estudio jurídico era uno de los más grandes", "yo soy abogada", "teníamos y tengo una determinada posición económica que ha sido producto de, eh, bueno, de que he trabajado toda mi vida y he sido una muy exitosa abogada, ahora soy una exitosa presidenta también".

"Todo el mundo sabe", asegura la Presidente; sin embargo no son novedad las dudas sobre su condición de abogada. En rigor de verdad, personalmente nunca le otorgué entidad a los rumores sobre la no graduación de Cristina Fernández. Conocen mis lectores que cuando hago una afirmación me aseguro de estar documentado, para quien me lea por primera vez le sugiero leer la nota sobre Taiana y la bomba en el Bar Ibérico. Pues bien, no puedo darle entidad a un rumor, pero tampoco negarme a la duda cuando un prestigioso abogado constitucionalista manifiesta no creer que Cristina Fernández sea abogada. El miércoles 19 de Setiembre de 2012 escuché al Dr Jorge Vanossi decir, de motu propio, que no cree que Cristina Fernández sea abogada. En un marco de charla dentro de la UCEMA, tras escucharlo le pregunté específicamente sobre ese punto y el Dr Vanossi, cuyos méritos profesionales y académicos son ampliamente reconocidos, ratificó sus dudas sobre la graduación de Cristina Fernández. Sostuvo que toda incógnita se despejaría con la exhibición del título supuestamente expedido por la Universidad de La Plata, porque no se conoce ningún escrito en el que ella aparezca firmando como abogada, pese a que como Senadora llegó a presidir la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Insisto, no me estoy haciendo eco de un rumor -que en caso de ser verdad sería muy penoso-, sino de la opinión de un prestigioso constitucionalista, que es, entre muchos logros académicos, Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata.

Me pregunto entonces: ¿a qué se refiere la Presidente cuando se define como un "abogada exitosa" para justificar el origen de su patrimonio? Pero yo no tengo la respuesta, solamente la duda; y la casi certeza que debió ser aplazada en Historia del Derecho.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López.