domingo, 8 de enero de 2012

HUGO CHÁVEZ, EL CHANTA DE AMÉRICA


Qué el Presidente de Venezuela Hugo Chávez es un charlatán demagógico y delirante, no constituye ninguna novedad. Hasta el Rey Juan Carlos de España, obligado a la moderación tanto por razones protocolares como en virtud de lo anacrónico que resulta la subsistencia de la monarquía, estalló de ira ante la exasperante y latosa verba del títere petrolero de los hermanos Castro con su histórico y más que comprensible: "¡¿Por qué no te callas?!

El bolivariano, soporte de la dictadura comunista que oprime al pueblo de Cuba, ha dado sobradas muestras de no conocer los límites de lo ridículo;  pero ahora, gracias a Cristina Fernández de Kirchner, se ha recibido de fabulador certificado. 

Comprendiendo la posibilidad estadística, La Pluma de la Derecha recibe con beneplácito el diagnóstico que descarta la existencia de cáncer en la Presidente de la Nación, y repudia los dichos del socialista Hermes Binner al igual que toda otra especulación política sobre una cuestión tan delicada como la salud.

Se celebra, además de la buena salud de Cristina Fernández, la contundente prueba del delirio chavista que reviviendo y exacerbando paranoias de la guerra fría, al mejor estilo de las humoradas de Mel Brooks con en El Agente 86, suponía la existencia de un arma secreta desarrollada por los Estados Unidos para propagar diversos tipos de cáncer entre los mandatarios latinoamericanos. 

Chávez, como buen revolucionario y a falta de KGB, se ha informado sobre los métodos actuales de la CIA viendo mucho Cartoon Network:

- ¿Qué haremos esta noche, Cerebro?
- Lo mismo que todas las noches, Pinky: ¡Tratar de conquistar el mundo!


Los distintos tipos de cáncer que padecen Hugo Chávez, el Presidente del Paraguay Fernando Lugo (cuya cordura impide que la Venezuela chavista entre el Mercosur) y el ex Presidente del Brasil Ignacio Lula Da Silva, tienen la misma explicación compleja de los cuadros que afectan a millones de personas en Latinoamérica. Están dentro de las estadísticas como un hijo de vecino más. 

A Chávez, desde que se cree indispensable para el pueblo venezolano, le resulta imposible haber enfermado como un tipo común. Mal que le pese apenas es otro del montón, y a juzgar por sus dichos uno que perdió un tornillo. ¿Está en condiciones de gobernar el fabulador que tiene un delirio narcisista y persecutorio de tal magnitud? ¿Cuánto tiempo soportará el pueblo venezolano el escarnio que con sus ridiculeces hace caer sobre la Nación? 

O será que Venezuela tiene lo que se merece...


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López