sábado, 4 de diciembre de 2010

LA ACADEMIA NACIONAL DEL TANGO DEBE ECHAR A NESTOR CORDERO



El 03 de Diciembre de 2010 el diario Clarín publicó en su sección "Cartas al País" un oscuro intento de aclaración vertido por Néstor Cordero respecto a sus dichos sobre Julio Sosa. 

Al leerlo comprendí, finalmente, que por mucho que pueda haberse infiltrado en la Academia Nacional del Tango, el conocimiento de Cordero respecto de lo tanguero es de una insuficiencia escandalosa. 

Ahora, persistiendo en el desvarío, insiste con que nadie cantó como "macho" antes de Sosa y que eso le hizo mal al Tango porque en todos lados se lo asimilia a una danza en la cual la mujer es un objeto manipulado. 

Para que quede claro: Julio Sosa nació el 02 de Febrero de 1926, unos pocos meses antes que falleciera el actor Rodolfo Valentino, quien se ganó el apodo de "piernas de Tango" interpretando al argentino Julio Desnoyers en la película que lo hizo mundialmente famoso: Los cuatro jinetes del Apocalípsis. En el filme, con lo distinto que pueden verse las cosas 90 años después, Valentino vistiendo ropas de gaucho hollywoodense bailó el Tango arrebatando a la mujer de los brazos de otro y consagrándose como el sex symbol de la época por su estilo macho. En el imaginario popular, ya no acá en el barrio sino en los puntos más alejados del planeta, el Tango danza se afianzó sobre esa imagen de Valentino llevando -y llevándose- a la mujer. 

Poca influencia ha tenido Julio Sosa sobre el Tango como baile porque fue, básica y maravillosamente, un cantor. Sin embargo, vale la pena recordar que junto con Beba Bidart reivindicó la danza en su única intervención en cine mediante la escena de "Buenas noches, Buenos Aires" (1964) en que se baila "El firulete" como respuesta a otros estilos musicales que se hacían fuertes entonces.  

En todo este asunto, la cuestión de fondo no es esa reverenda pavada de si el Tango es macho o es llorón, enfoque miope que le dio Clarín al tema y en el que tristemente se quedaron otros medios como FM Tango a través de su programa "El arranque". No es esa la cuestión porque el Tango es una identidad cultural compleja en la que confluyen distintas vertientes y donde caben cómodamente diversos estilos con todos y cada uno de sus rasgos. 

Lo único importante en el affaire Cordero es que siendo miembro de la Academia Nacional del Tango largue la guarangada de señalar a Julio Sosa como el tipo que mayor daño le hizo al Tango. 

Por supuesto cualquiera, miembro o no de la Academia, puede decir que tal o cual le gusta o no. Ejemplifico en tiempo presente: a mí puede no satisfacerme la propuesta artística de Ariel Ardit, porque prefiero otras que considero más comprometidas con este tiempo como la de Hernán Castiello, pero nunca se me cruzaría por la cabeza decir que Ariel Ardit le hace mal al Tango. Al contrario, como desde mi humilde condición de ser tanguero del llano entiendo que la variedad enriquece, en mi novela "Dandy (una fábula de Tango)" lo menciono elogiosamente -como corresponde- cual referente del gusto de uno de los personajes. 

Cordero no opina desde el gusto personal, ni propone un debate edificante; esgrimiendo su condición de académico se lanza arteramente sobre la memoria gloriosa de uno de los nuestros para escupir una acusación con pretensiones de condena, lo que no es más que una ofensa gratuita y sin sentido que afecta la imagen de la Academia que preside el Maestro Horacio Ferrer. 

Insistiendo en su errado juicio mediante su carta a Clarín, no puedo más que protestar y reclamar que se haga lugar al justo reclamo del Maestro Leopoldo Federico para que sea expulsado de la Academia Nacional del Tango.  

Sinceramente, es lo menos que merece. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.

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Ariel Corbat

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