miércoles, 5 de noviembre de 2008

NO NECESITAMOS MENTIRAS: TAIANA Y LA BOMBA EN EL BAR IBÉRICO

NO NECESITAMOS MENTIRAS: TAIANA Y LA BOMBA EN EL BAR IBÉRICO. 

En esos días las salas de cine de Buenos Aires exhibían películas cuyos títulos se recuerdan aún hoy, más de 30 años después. Así Pierre Richard se preparaba para el regreso del "Alto, rubio y con un zapato negro", mientras afirmaba su fama de taquillero sumando semanas de éxito con el humor alocado de "Se me subió la mostaza". Federico Fellini aportaba lo suyo con "Amarcord", para dejar en claro obsesiones por algunas de las míticas e infaltables grandes cosas de Italia. "La banda de los dóberman" ensalzaba las habilidades del temible pichicho, un bodrio sí, pero inolvidable. Y el cine nacional, al tiempo que preanunciaba la inminencia de "Los Irrompibles" como el western filmado en San Luis, honraba la memoria de Jorge Newbery con "Más allá del sol". Notable actuación de Germán Kraus poniéndose en la piel del primer héroe civil de la República Argentina. Por supuesto también los inefables Jorge Porcel y Alberto Olmedo, quienes siendo "Maridos de vacaciones" enseñaban, sutilmente y desde el afiche, que quien pesca bien recoge mejor. 

Pasa algo muy curioso con los avisos de la cartelera cinematográfica publicados en el diario La Nación de aquel agitado año de 1975: trasmiten entusiasmo, como que ir a ver películas era casi una fiesta, algo que valía la pena, con misterios que sólo podían revelarse en la pantalla grande y desde la comodidad de estar sentado en la butaca del cine. Otros tiempos, otra tecnología sin margen para la piratería. 

Ciertamente el país no era ninguna fiesta. Gobernaba el peronismo post mórtem. Y si estoy revisando viejos números de La Nación no es por casualidad. Ocurre que la historia de la bomba en el Bar Ibérico, cuya autoría material se le endilga vox populi al hoy Canciller Jorge Enrique Taiana, me pareció atractiva desde las posibilidades literarias y al mismo tiempo demasiado enferma, muy de ópera rock Evita. 

Imaginen: el terrorista que en 1975 mata a dos personas detonando su bomba en un bar logra con el paso de los años encumbrarse a lo alto del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación. Si ya de por sí eso es novelesco, lo es mucho más si entre las principales preocupaciones de la diplomacia argentina se prioriza el reclamo internacional para extraditar a funcionarios de Irán posiblemente vinculados con los atentados contra la Embajada de Israel y la Amia. Da para largarse a escribir una novela de escabrosas aristas, elucubraciones al interior de la mente criminal, el contexto de una sociedad acostumbrada a violentos cambios que en el vértigo del día a día recuerda sólo lo que le dicen que hay que recordar, discursos políticos de convicciones acomodaticias, los condimentos de rigor, etc, etc. Una historia de poder, obviamente. El riesgo sería escribirla al estilo de Abel Posse, que no es el mío. 

Según las historias que se cuentan en internet, que es como decir "eso que se dice por ahí", el 04 de Julio de 1975 Jorge Enrique Taiana colocó una bomba en el baño del Bar Ibérico con la intención de matar a un oficial naval que frecuentaba el local, pero en lugar de provocar la muerte del marino asesinó a un mozo y una mujer provocando heridas a otras personas. El relato se cierra diciendo que a los pocos días de producido el atentado Taiana fue detenido junto con su mujer. 

Lo que hace ruido en este relato es tanto la falta de mayores detalles como la ausencia de la conveniente desmentida –tengamos presente que refiere al Canciller de la República Argentina, no es bueno para la Nación que oficialmente no se contraponga una palabra a semejante versión. Así que la pantalla no alcanza, hay que ir al oxidado fiel papel de los diarios. 

La crónica de los hechos a través de la prensa de época, por caso el diario La Nación, reduce la autoría material de Taiana a la categoría de mito urbano: El 29 de Junio de 1975, se informa que la familia Taiana denunció la detención del Profesor Jorge Enrique Taiana y su esposa en la madrugada del viernes 27 de Junio por personal de la Superintendencia de Seguridad Federal acusándolo de actividades extremistas. 

A las 02:30 hs del 03 de Julio un artefacto explosivo causó daños materiales en Parera 40, inmueble que había sido habitado por el padre del hoy Canciller, en ese momento ex Ministro de Cultura y Educación Dr. Jorge Taiana. 

El 04 de Julio de 1975, a las 00:15 hs, se produce la explosión de una bomba en el interior del Bar Ibérico, sito en la esquina de Córdoba y Uruguay. Producto de la explosión mueren dos personas: Mario Ramón Filipini, estudiante uruguayo de 26 años, soltero y con domicilio en Caseros, Provincia de Buenos Aires, cuyo cuerpo es expulsado por la onda expansiva a través de una ventana, y Laura Beatriz Manzano, de 21 años, argentina, empleada, quien resulta decapitada. Escena de horror al estilo de “Good Morning, Vietnam”, y en la espiral ascendente de la violencia cotidiana nada que fuera a detener las rotativas de los diarios. Los demonios ya estaban entre nosotros y eran muchos más que dos. Entre los heridos La Nación identifica a Ricardo Toscado de 49 años, Liliana Hendel de 23, Jorge Doello de 19 y Amil Kichiquies de 29, todos ellos argentinos y atendidos en el Hospital Alemán. 

Va de suyo que si Jorge Enrique Taiana fue detenido a finales de Junio y recién recuperó la libertad en 1982, no pudo detonar la bomba del Bar Ibérico unos días después. Y ahí termina, de momento, mi interés literario por el asunto. 

Repetir este tipo de historia sin documentación que la avale no sirve para esclarecer a la opinión pública respecto del contexto de violencia en que transcurrieron los bien llamados "años de plomo". Para exponer la violencia guerrillera y el desprecio por la vida que pusieron en evidencia los miembros de las organizaciones terroristas, no necesitamos mentiras de ninguna clase. Muchas personas de buena fe pueden ser llevadas a confusión colocando este "mito urbano" entre hechos reales y comprobados. Basta un hecho falso enumerado entre otros muchos ciertos para que se vea afectada la credibilidad del conjunto. 

Sí, hubo una bomba que explotó y mató en el Bar Ibérico, pero Jorge Enrique Taiana no pudo ser autor material del criminal atentado. 

Y eso diré hasta que documentadamente se pruebe lo contrario. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha 
http://www.plumaderecha.blogspot.com 
Estado Libre Asociado de Vicente López.