miércoles, 4 de junio de 2008

UNA LETRA SOBRE EL CHE GUEVARA, DEDICADA A BERNARDO NEUSTADT

El 14 de Junio, en la Ciudad de Rosario, será emplazada una estatua en bronce del guerrillero cubano de origen argentino Ernesto Guevara. Cosa extraña siendo que nada aportó ese comunista fanático al bienestar y progreso del pueblo argentino. Muchos, argentinos de verdad, serían mejores destinatarios del bronce malgastado en su figura; de hecho, pensando en la fecha, cualquiera de los que dieron su vida por la Patria en Malvinas. Pero la retórica izquierdista empeñada en hacer pasar por idealismo romántico la sanguinaria prepotencia del que, aborreciendo las libertades democráticas y deseando castigar a Latinoamérica con mil Vietnams, quiso imponer sus ideas por la fuerza, ha logrado que la estupidez compre nuevamente un producto marketinero. El Che, compartiendo espacio con las hojas de marihuana y sin que se sepa bien significando qué, abunda en tatuajes, posters y remeras. No hay que ser muy perspicaz para vislumbrar que tras que se instale el monumento al "chacal de la cabaña"- cuyas andanzas afortunadamente terminaron relativamente temprano al ser ajusticiado en Bolivia-, pretenderán erigir otros dedicados a sus émulos de las fracasadas guerrillas locales.

Es menester que, prevenidos de lo que vendrá, no nos hagamos los distraídos. Aplaudamos pues que la estupidez y la mentira tengan al fin su monumento, allá irán en procesión los progres de frases hechas, los revolucionarios por alzar el puño en pose anacrónica, todos esos que ni en pedo se irían a vivir a Cuba, los nostálgicos del Muro de Berlín y con algún payaso post perestroika del Circo de Moscú los que creen que es democráticamente cool aplaudir el pintoresquismo de la zurda.

Nosotros también deberíamos ir, y cantar con la música de ellos, que por cierto no es esa maravillosa música en los oídos del General. Cantemos, sí. Saquemos esa guitarra olvidada en el ropero, y al compás de la vigüela pongámonos a cantar. Dejemos en claro que la alegría es nuestra, porque ellos, al fin y al cabo, no podrán mentir eternamente. Aunque desafinemos cantemos, como Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero de Peter Capusotto. Esta democracia, imperfecta, insuficiente, inmadura y vapuleada por las mentiras, es con todos sus defectos lo suficientemente buena y fuerte como para que les duela saber que jamás, jamás, podrán imponer aquí la dictadura de sus sueños. Ese montón de bronce, como en la emblemática foto de Korda, mirará extraviado a ningún lado. Nada. Nada es lo que ha dejado, y nada es lo que obtendrá.


Dichas estas palabras y mientras preparo la guitarra quiero dedicar esta letra a Don Bernardo Neustadt, quien con sus ocho décadas a cuestas critica lúcidamente que seamos espectadores silenciosos de la realidad. Por eso, y por el gusto de leer tu columna de cada miércoles, querido Bernie, cantemos juntos esta canción inspirada en otra muy reconocible canción:



MALSONANTE CHE GUEVARA

Acudimos a vencerte
donde tanto odio y locura
desde tu cruel catadura
saltó vivando a la muerte.

Aquí nos quedan arcadas,
la intragable repugnancia
por tu jodida demencia,
malsonante Che Guevara.

Tu fama oprobiosa y triste
sobre la sangre amasada,
es la última dentellada
del pasado que subsiste.

Aquí nos quedan arcadas,
la intragable repugnancia
por tu jodida demencia,
malsonante Che Guevara.

Muerta que muere sin prisa,
tu gesta es esa remera
que se exhibe en la vidriera
con tu cara sin sonrisa.

Aquí nos quedan arcadas,
la intragable repugnancia
por tu jodida demencia,
malsonante Che Guevara.

Tuyo el rencor sanguinario,
tu semilla de maleza
sólo crece en las macetas
del encierro autoritario.

Aquí nos quedan arcadas,
la intragable repugnancia
por tu jodida demencia,
malsonante Che Guevara.

Ante el bronce petulante
viéndote siempre vencido
con jolgorio te decimos:
“¡Ahí te quedas malsonante!”

Aquí nos quedan arcadas,
la intragable repugnancia
por tu jodida demencia,
malsonante Che Guevara.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com 
Estado Libre Asociado de Vicente López


- 04 de Juniode 2008