jueves, 25 de septiembre de 2008

TIGRE MC LAREN: SARMIENTO Y "UNA SOLUCIÓN EUROPEA PARA LOS PROBLEMAS DE LOS ARGENTINOS"

TIGRE MC LAREN: SARMIENTO Y “UNA SOLUCIÓN EUROPEA PARA LOS PROBLEMAS DE LOS ARGENTINOS”

Están pasando demasiadas cosas raras / para que todo pueda seguir tan normal”.

Cada tanto alguna canción de Charly García estalla en la cabeza de Tigre Mc Laren musicalizando imágenes de la realidad.

En el andén de la estación el puesto de diarios exhibe los titulares del día, todos los diarios allí, obligándolo a elegir quién quiere que le cuente las cosas que están pasando. Tigre duda, y no porque hacerlo sea una rica jactancia intelectual. Es Charly que canta:

Desconfío de tu cara de informado / y de tu instinto de supervivencia”.

Ha puesto mucha música Charly García en la vida de Tigre Mc Laren, tanta que a veces cree conocer a un Charly que no es el de carne y hueso, ni el personaje que se fagocitó en excesos al de carne y hueso. El Charly en la mente de Tigre es sólo música, una suerte de ángel guardián que advierte de los riesgos al acecho cantando sus canciones. El canilla de Retiro observa algo intrigado el recorrido vacilante del dedo índice de Tigre eligiendo entre la prensa. No siempre es tan quisquilloso, pero cuando Charly canta para él no le gusta desoírlo.

El que por volumen de ventas se ha consolidado como “El gran diario argentino”, es decir Clarín, fundado por Roberto Noble, se describe junto a su característico logo como “Un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos”. Pero muchas veces ha sido interpretado como “la mera búsqueda de soluciones para los problemas de Clarín”.

Más antiguo, en edad y formato, el periódico creado por Don Bartolomé Mitre en 1870, reitera la consigna estampada por el fundador en el primer número, pero no lo hace en tapa sino en su página más leída –la de las cartas de lectores-: “La Nación será una tribuna de doctrina”.

Crónica, manteniendo la línea de Héctor Ricardo García, sigue asegurando estar “Firme junto al Pueblo”, lo cual sin duda alguna le garantiza la posibilidad de irse moviendo de aquí para allá siguiendo al péndulo.

Ámbito Financiero, ya sin Julio Ramos ni Roberto García, a falta de alguna frase de cabecera señala la practicidad del satélite para imprimir sus ediciones al unísono en Buenos Aires, Alto Valle, Chaco, Córdoba y Mendoza. Esa sí que es una declaración de principios. El tiempo dirá si son también los principios de sus nuevos dueños.

Página/12, al que algunos llamaban sarcásticamente “Página Bolche” y hoy prefieren llamarle con desprecio “La Gazeta Gubernamental”, dice en su contratapa reflejar “el país a diario”; claro que con un cristal que distorsiona a favor de las izquierdas y en perjuicio de las derechas. En la misma línea oficialista, pero descaradamente más recalcitrante, el Buenos Aires Económico no tiene frase que lo identifique, aunque le iría bien aquella de Fernando De La Rúa: “Qué lindo es dar buenas noticias”. Circula el rumor, malintencionado, que su redacción está en la Calle Presidente Hipólito Yrigoyen 1930, pero sólo es un mito urbano.

Ni El Cronista Comercial, algo así como un Ámbito Financiero con pulcras reglas de redacción y hojas del color de los huevos de color, ni el Diario Popular, célebre por las fotos de Chochó Santoro, ni Crítica de la Argentina, la vuelta de Jorge Lanata a la búsqueda de reinventarse, tienen slogan alguno. Quizá porque con sus nombres aspiran a explicarse por sí mismos.

En cualquier caso, se ilumina Tigre al elegir, ninguno de esos diarios alcanza para explicar la realidad de argentina, tampoco ese desperdicio de papel que son las revistas de aparición semanal, quincenal o mensual. Mal que les pese, mal que nos pese y mal que ya estaremos peor, a este presente de calamitosa decadencia sólo hay un medio escrito que lo entiende cabalmente, se trata de Barcelona, “Una solución europea para los problemas de los argentinos”. Quién quiera saber de qué se trata, puede, debe y tiene que leer Barcelona. La misma mierda de realidad, pero contada en forma mucho más divertida.

A la vuelta, con la caída de la noche y habiendo ya leído Barcelona, Tigre se aproxima en el tren a la Estación Aristóbulo del Valle. Los que quieren subir aguardan plantados en el andén manteniendo la posición de firmes. Saben, porque así ocurre siempre a esa hora, que por mucho que se apresuren en subir igual viajarán parados. Sin embargo, con la misma mirada extraviada del ganado en los corrales de los mataderos, se amontonan frente a las puertas de la formación impidiendo el descenso de los que llegan a destino. Al final el resultado es el mismo que si se comportaran corteses dejando espacio a los demás: los que bajan bajan y los que suben suben, todos consiguen lo que quieren entre codazos y empujones. Quizás les guste el maltrato, acaso lo necesiten para reconocerse sujetos de algo. Que triste. Y que raro. Sí que es raro. Porque esa gente no es idiota, aunque actúe como tal. La pequeñez de un gesto cotidiano puede explicarse como la réplica de otros muchos actos similares; igual que infinidad de gotas intrascendentes llenan un embalse, al cabo basta una para que la presa se rompa. Así se vive, al borde del vuelco, peligrosamente.

El Profesor, uno de los tantos profetas apocalípticos que abundan en bares de mala muerte, donde los hielos del whisky siempre asumen formas de calaveras, confiesa en noche de insomnio al incrédulo Tigre que los espíritus se dejan oír desde el fondo vacío de la botella.

- ¿Y qué dicen los espíritus, Profesor?
- Lo que siempre dicen, Tigre, la cuestión es ser o no ser, la cuestión es Civilización o Barbarie. Esa es toda la podrida cuestión. ¡Ja! Como si fuera tan fácil…
- Así que Shakespeare y Sarmiento son los genios en el fondo de la botella.
- En esta botella, el otro día vacié una de ginebra y encontré la casa de Alem… Pero Leandro no estaba, se deprime en la casa vacía. O será que los radicales ya se han ido definitivamente a la… ¿No tengo que enseñarte historia, verdad?
- No.
- Porque este lugar no es un aula de Facultad.
- Definitivamente, no.
- Esto es un santuario. Uno de los pocos lugares donde se puede filosofar sin los condicionamientos de la necesidad y la conveniencia.
- Un templo dedicado solamente a la búsqueda de la verdad y nada más que la verdad.
- ¡Brindo por eso!
- Salud.
- Nos embrutecen, Tigre. Y nosotros nos dejamos embrutecer porque la vida de las bestias es mucho más simple, despojada de responsabilidades y de frustraciones. Al fin de cuentas, ¿por qué no deberíamos permanecer en el rebaño? Si la saciedad del instinto animal pasa por dormir, comer y reproducirse, el placer humano gira en torno al descanso, el sexo y el paladar. El resto son meras complicaciones. Pensar por propia cuenta es tan fatigoso como inconducente, un insoportable agobio con exigencias imposibles de satisfacer, ¡salven a las ballenas!, ¡salven a las ballenas!, ¿alguna vez comiste carne de ballena?
- Nunca.
- Yo tampoco, entonces, ¿qué carajo tengo que andar yo preocupándome por las ballenas? Hay niños desnutridos de panzas hinchadas en lo reseco del África, y se supone que mis sentimientos humanitarios deben llevarme a condolerme por la suerte de aquellos, asumiendo el costo de una llamada telefónica para sobornar a mi civilizada conciencia, eso mientras evito ver a los que duermen en los bancos de nuestras plazas con la nariz metida en una bolsa de poxirrán. ¿Qué es la civilización? ¿Será algo tan distinto de la barbarie? Por ejemplo, tus pinceles Tigre…
- ¿Qué pasa con mis pinceles?
- Imaginate frente a un paredón limpio, listo para ser pintado, en el que tuvieras que hacer un mural que expusiera el interrogante “Civilización o Barbarie”… ¿Cómo lo pintarías?

Acodado en la barra, Tigre medita haciendo girar el vaso en el que se desvanecen los vestigios del hielo. Mueren en su boca, cubriendo la retaguardia del último trago de Old Smuggler y aliviando el ardor de la garganta. Luego responde:

- En ese caso pintaría un primer plano parcial del rostro del Presidente Domingo Faustino Sarmiento leyendo Barcelona. Cejas, ojos, nariz, labios, y una expresión de consternada duda entre la indignación y la sonrisa.

El Profesor alza y examina el vaso vacío de whisky, donde los hielos han mutado en charco de agua.

- He aquí el calentamiento global… Una tragedia para los bebedores del mundo. ¿Sarmiento, eh? Y leyendo Barcelona. Buena elección, Tigre, buena elección… Nunca podré decidirme enteramente por odiarlo o por amarlo, complicado el sanjuanino. Algunas veces podía comportarse como caballero, pero latía en su pecho el corazón de un bárbaro, y otras veces, cuando sus manos golpeaban la realidad con rudeza bárbara, su mente purificaba el raciocinio con la suavidad de un vals. En el mejor y en el peor sentido, un grandísimo hijo de puta Sarmiento. Síntesis de Bernardino Rivadavia y Facundo Quiroga, puesto a nacer en cualquier tiempo y lugar el voluntarioso Domingo Sarmiento, siempre, una y otra vez, no sería otro que Domingo Sarmiento por derecho propio. Una lumbrera, sin duda, pero nos dejó esta disyuntiva que somos incapaces de resolver, esa misma consigna que lo define en su contradicción esencial.
- Civilización o Barbarie.
- Sería el tuyo un lindo mural. Sí, seguro que lo sería.

Despertando con resaca, Tigre Mc Laren acaba de darse cuenta que debería pintar ese mural de Sarmiento leyendo Barcelona en la Estación Aristóbulo del Valle. No tanto por lo que pudiera ser apreciado en sus paredes oscuras. La construcción, al estilo bunker ferroviario de la Segunda Guerra Mundial, albergando vías que cruzan por debajo la Avenida Maipu, se afianzó de tristeza y depresión desde que largos años atrás cerraron las dos galerías comerciales en superficie. Así al ingresar a Vicente López desde Capital Federal pasando por el Puente Saavedra, dos inútiles y ridículos bloques de cemento flanquean la Avenida en una suerte de monumento al abandono.

Tigre quiere pintarlo allí por el hecho de ponerse a pensar trepado a los andamios: ¿Qué diría Sarmiento al vernos día tras día subir y bajar por esas escaleras? ¿Cuánta decepción en sus ojos? Mucha, lamentablemente. La cotidiana decadencia corroyendo la utopía de valores con los que pregonaba las mieles del progreso. Pero, y eso es seguro, también destellaría en sus pupilas, con inclaudicable furia bárbara, la esperanza de un mañana civilizado. Sarmiento nunca se rendiría, ni siquiera se le ocurriría y no sabría cómo. Sarmiento, obstinadamente, volvería a educar para ser Sarmiento.

Y yo te digo ¡eh! / bancate ese defecto / aunque te arregles las gomas nena / seguirás siendo rara”.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López

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Ariel Corbat

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